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¿Crisis de optimismo?

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Rafael Zavala
Rafael Zavala

Por Rafael Zavala*

Por mi trabajo en Laborum suelo conversar con personas que han perdido su trabajo o se sienten inseguras en el que están. Después de algunos años acá, me animé a compartir algunas ideas que suelo comentarles. No quise escribir un típico artículo con consejos para conseguir trabajo, hay miles, y muy buenos, sino mi propia visión de esta etapa, a lo mejor distinta. Y lo he hecho como si le escribiese una carta a mi hijo, que quiere buscar trabajo (por suerte le faltan muchos años para ello).

Rafita, ayer me pediste un consejo sobre cómo afrontar este proceso de búsqueda de trabajo en un año como éste que por suerte creo que ya tocó fondo, ya que se ve una  recuperación del PBI y, por ende, de las contrataciones. Sin embargo, seguramente te ha venido una crisis de optimismo. Sí, ya lo sé,  algunas empresas están aprovechando el contexto para ser más eficientes y prescindir de algunas posiciones, y a lo mejor te toca mañana un “Muchas gracias por estos años, te valoramos mucho; pero necesitamos ajustarnos el cinturón”, o a lo mejor ya te lo dijeron hoy.

Comienza por pensar lo que piensas. La mente es la dueña de la actitud. No dejes que la emoción te sobrepase. El corazón nunca le puede ganar a la cabeza. Tienes seguramente varias razones para preocuparte, para pensar que no será nada fácil, y tienes razón, son puntos de quiebre en la vida. Pero un ingrediente para llegar a la meta en esta carrera es dar la vuelta a esta crisis de optimismo que suele aparecer. Elige una mirada optimista y esperanzada sobre un futuro que tendrás que inventar tú mismo.

Segundo ingrediente: el autoconocimiento, saber realmente para qué eres muy bueno, en qué te diferencias y qué tipo de empresas o áreas calzan con ello. Si no tienes eso claro, no salgas a jugar el partido; lo vas a perder, como lo hace la mayoría de gente que sale a volantear su cv. “Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”, aconsejaba Confucio, y lo leí en la oficina de una de las gerentes de Laborum hoy. De la fusión trabajo-pasión saldrás ganando económica y emocionalmente.

Define las empresas a las que quieras llegar. Luego los contactos y sus mails. Luego redacta un mail a la medida a cada uno de esos contactos con la problemática que podrían tener y cómo los puedes ayudar. Aprovecha esta etapa para conocer nuevas personas, aunque tampoco dependas 100% de ellas. Aprende a saborear la soledad. Dicen que quien no sabe estar solo, termina mal acompañado.

Muchos amigos que pensabas que lo eran, te van a ningunear. Los llamarás y estarán “de viaje” o “en reunión”. A la hora de contratar, los contactos personales pesan muchísimo. Acuérdate de amigos, profesores de confianza, antiguos jefes, busca más la calidad de las relaciones que la cantidad. Se trata de que se abra esa puerta que permanece cerrada, que accedas a una entrevista con la persona indicada y en el momento indicado. Una vez en ella depende de ti. La verdad no tiene pierde. Muéstrate como eres, saca lo mejor de ti; pero también sé humilde y demuestra tus ganas de aprender. Los currículos perfectos no sirven para nada, el 80% exageran o mienten. No te muestres como Supermán. Cuando te toque un tigre entrevistarte al otro lado de la mesa, se dará cuenta rápidamente de que quieres aparentar algo que no eres. Se trata de vender nuestra mejor versión, experiencias, conocimientos y actitudes.

Mantente ocupado, la tristeza y la angustia son proporcionales al tiempo perdido. Siempre habrá alguien a quien contactar, algún proyecto que analizar, alguien a quien ayudar o algún hobby que puedas desarrollar. Escribe un blog sobre algo que te apasione. Verás cómo los días grises van tomando color. Aprovecha en pasar más tiempo con tu familia, que a lo mejor estuvo antes sacrificada por un desorden de tiempos.

No te pelees con el tiempo. Viaja al pasado para aprender de él y al futuro para medir los riesgos, pero vuelve a tu tiempo preferido: el presente. Haz de tu serenidad y concentración mental el arma diferencial de una vida intensa y aprovechada.

A veces la búsqueda del trabajo perfecto te evita llegar a él. El trabajo perfecto será el que te haga más feliz, el que tenga una buena relación entre la remuneración que tengas y la calidad de vida que te permita vivir bien. No sólo pienses en el salario o en la posición.

Un consejo rápido y gratis es un buen momento para retomar la fe. Martin Seligman, profesor de Harvard y conferencista internacional, mostró un estudio en el que las personas creyentes tienen mayor fortaleza mental y psíquica para enfrentarse a las adversidades y a las crisis. Los creyentes en general no son solamente algo más felices y están más satisfechos con la vida que los no creyentes como prueban todos los estudios, sino que además demuestran mayor capacidad de resistencia y se sienten menos desconcertados en las situaciones más críticas, como pueden ser la pérdida de trabajo, el divorcio, la muerte de un ser querido, las enfermedades, etc.

No olvides lo que siempre decía tu abuelo: que los imposibles se resuelven en la oración. Tienes la suerte de usarla cuando quieras y donde quieras. Háblale de tú a tu a Dios, tus temas le interesan más de lo que te interesan a ti. Te parecerá una pérdida de tiempo, pero, por el contrario, lo multiplica. Te toca vivir un momento complicado. Sin duda en la vida siempre hay momentos bonitos, pero también momentos de preocupación extrema, frustración, desánimo, ansiedad, miedo a lo que viene.

En fin, Rafita, esta etapa tienes que vivirla con serenidad y paciencia. Necesitas resistencia y voluntad para aguantar el tirón inicial y no quedarte atrapado en el desánimo. Las cosas siempre pasan por algo. Se trata de aprender de las experiencias que nos pasan. Todas son valiosas. No te preguntes el porqué sino el para qué. La vida está hecha de subidas y bajadas, y tienes que aprender a gestionarlas. Por más que te parezca, no son eternas. Como decía Winston Churchill: “Si estás pasando por un infierno… sigue caminando, y terminarás saliendo de él”.

Semana Económica


* Difícil pregunta esta de auto-definirse. Soy gerente general de Laborum Perú, secretario general de la Asociación de Centros Comerciales (ACCEP) y profesor invitado del PAD. Tengo 39 años, estoy felizmente casado y con un adorable hijo, culpable de mis canas. Soy amante de la lectura y de escribir artículos que me ayuden a mejorar. Me encantan el frío, la buena comida (si es gratuita mejor), la buena música (de todas partes del mundo), los amigos y los deportes (fútbol, correr y squash). Estudié Administración, hice un MBA y luego postgrados en IESE y Harvard. Fui gerente de marketing del Jockey Plaza, gerente de inversiones de Peruval Corp, jefe de compras de Lan Perú y asesor de la presidencia del Centro Comercial Boulevard de Asia. He dictado conferencias en INCAE, Adolfo Ibañez, ESAN, en más de 50 empresas y a nivel internacional. Escribí dos libros: “Aprende a ser feliz” y “No te rindas”, publicados por Editorial Planeta, y el blog “Ideas para vivir mejor”, que tiene cuatro millones de visitas y más de 360 artículos publicados.

 

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