Noelia de Lucas, directora comercial de Hays España (foto: banca15.com)

Noelia de Lucas, directora comercial de Hays España (foto: banca15.com)

Algunas tribus de la empresa están a un paso de extinguirse. De otro lado, los freelance y los expertos en el mundo online empiezan a ser valorados.

 

RIPE
Red Iberoamericana de Prensa Económica
Expansión de España

Los centros de trabajo también están cambiando. El auge de los emprendedores está impulsando las oficinas compartidas. José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, asegura que esta tendencia se enmarca dentro de la importancia que están adquiriendo los freelance.

“Esta especie está proliferando porque, gracias a las nuevas tecnologías, pueden trabajar desde cualquier parte”.

Otro de los personajes que gana relevancia es el que se hace notar en el mundo online. Muro contempla la importancia de este colectivo que domina estas nuevas fórmulas para conectar con la gente y cree que “si quieres estar en la onda hay que tener un friki en la oficina”.

Bienvenidos al darwinismo laboral. Noelia de Lucas, directora comercial de Hays España, asegura que estamos en la era de los profesionales válidos.

“En estos momentos, en los que se está midiendo al milímetro la productividad dentro de las empresas, las compañías buscan perfiles orientados a resultados”. De ahí que De Lucas considere que los llamados ‘pasilleros’, aquellos que se dedican a pasearse por la oficina aparentemente muy ocupados pero sin mucho que hacer, estén en peligro de extinción”.

Paco Muro, presidente ejecutivo de Otto Walter, recuerda que en los tiempos de bonanza había toda clase de empleados: “Los que empujaban el carro, los que les ayudaban, los palmeros y una larga lista de tribus”.

Hoy “los que también están desapareciendo son los que tan solo ayudaban en algo muy concreto que ya no es importante”.

Especies en peligro de extinción

Existen perfiles destinados a perderse en el tiempo. Primero está ‘el trepa’, un sujeto con tan poca empatía que lo único que le interesará será llegar lo más alto posible caiga quien caiga.

Le sigue ‘el pelota’, uno de los que están desapareciendo, porque las empresas exigen resultados.

‘El medallista’, aquel que intenta apuntarse los logros del equipo, también ingresa a la lista, acompañado del que ‘nunca tiene la culpa’, el que siempre se escuda en los demás.

‘El agobiado’ completa el clan, ese ejecutivo que no maneja bien el estrés y puede contagiar su estado de ánimo al resto.

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