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El futuro de tu cerebro está en tus palabras

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Giulia Sammarco (Foto: Semana Económica)
Giulia Sammarco (Foto: Semana Económica)

por Giulia Sammarco*

“Lo que pensamos crea nuestra realidad”

Así lo afirma Luis Castellanos, Doctor en Filosofía e impulsor en España de la investigación en neurociencia cognitiva. Experto enlenguaje positivo y en su aplicación al liderazgo, se dedica a demostrar que éste incide directamente sobre el rendimiento de las personas y su capacidad de superación. “Gracias a la tecnología hemos podido comprobar cómo las palabras afectan a nuestro cerebro. Dependiendo de que el lenguaje sea neutro, positivo o negativo, se activan zonas que influyen en nuestro comportamiento de una forma diferente. Las palabras positivas nos permiten percibir las cosas con más rapidez  y nos invitan a actuar de forma más innovadora”, refiere.

Nuestra vida está determinada por nuestros pensamientos, que rigen nuestras acciones, nuestras conductas y nuestras actitudes. No obstante pocos se detienen a reflexionar sobre cómo funciona nuestro cerebro, dejando que los pensamientos fluyan sin ser conscientes del impacto real que tienen en nuestra existencia, por inercia. En ocasiones no logramos dejar de dar mil vueltas a asuntos determinados, incapaces de superar experiencias negativas, como si fuéramos esclavos de nuestra mente. De esta manera nuestros pensamientos pueden generarnos malestares fisiológicos, causarnos estrés y hasta hacernos sentir extenuados. Sin embargo es posible aprender a administrar nuestro pensamiento, entrenarlo y gestionarlo de forma eficaz y sostenible, para que genere un presente positivo y un longevo futuro saludable tanto para el cuerpo como para la mente.

A través de laNeurociencia, disciplina que estudia la biología y el funcionamiento del cerebro para interpretar el comportamiento humano, se está investigando – con extraordinarios resultados – la ubicación exacta de las emociones, el lenguaje, la memoria, la consciencia y, en definitiva, todo aquello que nos hace humanos, dentro del cerebro. A través de este “mapeo cerebral” se puede identificar qué procesos se llevan a cabo cuando aprendemos, qué conexiones neuronales se activan cuando nos enfrentamos a una nueva experiencia o de qué manera influye nuestro lenguaje en nuestra conducta, entre otras muchas actividades mentales.

Brain Map

Para medir la actividad cerebral se utilizan imágenes obtenidas a través de resonancias magnéticas funcionales – FMRI por sus siglas en inglés –, procedimiento clínico y de investigación que permite mostrar “fotos” de las regiones cerebrales mientras ejecutan una tarea determinada. En junio del 2012 se descubrió una nueva aplicación de la FMRI: la lectura cerebral de caracteres en tiempo real para facilitar la comunicación. Los investigadores han desarrollado un dispositivo que permite mantener una conversación a personas que son completamente incapaces de hablar o moverse, por ejemplo.

neurofeedback_IRMf

La importancia de trabajar sobre el origen del lenguaje en nuestro pensamiento reside en la posibilidad de desarrollar la capacidad dereinventarnos a nosotros mismos cada día. El pensamiento influye en nuestra manera de interpretar la realidad, determinando nuestras experiencias. Como sociedad hemos heredado esquemas mentales ligados a nuestra cultura y estamos rodeados de condicionantes y limitaciones sociales. Sin embargo, el ser humano tiene la capacidad de educar su propio pensamiento haciéndose consiente del lenguaje que utiliza, que es el reflejo de lo que pasa en su mente. Lograrlo no es sencillo, requiere muchísima concentración y perseverancia, pero no es imposible.

Existe una relación directa entre el pensamiento positivo y nuestra calidad de vida. Un estudio sobre la vida de un grupo de monjas de la escuela de Notre Dame (EEUU) realizado por el Dr. David Snowdon – publicado bajo el título de 678 Monjas y un Científico” – arroja resultados sumamente interesantes: aparentemente estas religiosas contaban con una esperanza de vida muy por encima del promedio, con mínimas patologías derivadas de su avanzada edad. Sus arrugadas sonrisas parecían ocultar el secreto de la felicidad. Se estudiaron sus características fisiológicas yneurológicas, además de sus condiciones de vida, para tratar de averiguar el porqué de su longevidad y su rebosante estado de salud física y mental.

Happy Nun

 Muchas de las conclusiones obtenidas en este estudio derivaron en consejos sobre alimentación, deporte y estilo de vida. Sin embargo conclusión más impactante se descubrió casi por casualidad. Se analizaron las autobiografías que dichas mojas habían escrito al ingresar en la orden, buscando en su lenguaje datos que justificaran su feliz longevidad.

AgingLa sorpresa fue que las monjas que en sus escritos habían utilizado más palabras positivas parecían vivir más años y con mejor salud que sus compañeras que utilizaron un lenguaje negativo. Expresarse en positivo les había otorgado, literalmente, una vida más larga y plena.

Para cambiar nuestra manera de pensar debemos entrenar, entrenar y seguir entrenando nuestro cerebro, hasta que las palabras positivas dominen nuestro pensamiento y lo transformen, transformando a su vez nuestra realidad.

Por lo general nuestras ideas fluyen por inercia. La rutina diaria hace difícil el aprendizaje de cosas nuevas y desarrollamos una fuerte resistencia al cambio. Esta actitud imposibilita alcanzar un bienestar duradero y, además, limita severamente nuestro potencial. Si deseamos dejar de vivir estancados debemos empezar por preguntarnos cuanto tiempo y esfuerzo dedicamos a convertirnos en las personas que queremos ser. Para cambiar nuestros hábitos de pensamiento primero tenemos que ser capaces de identificarlos, traerlos a la consciencia. Un buen ejercicio para lograrlo consiste en prestar más atención a lo que decimos y a cómo lo decimos. Si logramos modificar nuestra manera de expresarnos, podremos cambiar nuestra manera de pensar.

Times Positive Brain Cover

TIME: “The Science of Optimism”

 (*) He sido directora de Relaciones Institucionales para Scotiabank Perú, antes Banco Wiese Sudameris, durante 8 años; participé en el “start-up” de Tim Perú (hoy Claro) y fui jefa de Foros y Misiones de la Cámara de Comercio de Lima. En el ámbito periodístico trabajé para el grupo Televisa, como Directora de la revista Caras en el Perú.

 Fuente: Semana Económica

Según Castellanos, entre los hábitos lingüísticos que pueden contribuir a mejorar nuestra vida está el expresarnos en positivo en lugar de ser descriptivos y neutros. “El lenguaje que utilizamos puede convertirnos en víctimas o en protagonistas de una misma situación, y es una expresión de nuestro posicionamiento ante la vida. Debemos asumir la responsabilidad de lo que nos decimos y de lo que decimos a los demás”, continúa. “El lenguaje positivo nos ayuda a interpretar los acontecimientos del día a día de una forma más constructiva, nos lleva a dar lo mejor de nosotros mismos y a crear un ambiente de salud para los demás. El optimismo crea futuro y la curiosidad fomenta una feliz longevidad.”

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Un comentario

  1. juan leguia

    21/11/2014 en 12:52 pm

    Excelente enfoque, un punto adicional seria elaborar y/o analizar nuestros pensamientos usando una escala de valores tanto positivos como negativos así, en el extremo positivo pondríamos la palabra AMOR en todas sus expresiones tales como: AMISTAD, HERMANDAD, COMPASIÓN, PASIÓN, debidamente escalonadas y en el otro extremo negativo pondríamos por ejemplo la palabra MIEDO, IRA, ODIO, ENVIDIA y todos sus derivados escalonados hacia lo positivo en categorías amenguantes de estos efectos.
    Un ejemplo practico lo tenemos en la serie electroquímica de los elementos, la idea es que tal como hay elementos electropositivos hay elementos electronegativos a los que se le asigna un valor medido en voltios, también hay pensamientos o PALABRAS que generan un parámetro medible en satisfacción y FELICIDAD HUMANA.

    Responder

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