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MÁS DE 50 MIL KM2 DE MAR FUERON GANADOS, PERO EL POTENCIAL PESQUERO Y COMERCIAL EN LA ZONA NO ES EXPLOTADO COMO SE DEBERÍA.

Hace tres años, el Perú logró que la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) reconociera el 75% de sus pretensiones en el diferendo limítrofe que tenía con Chile. A nuestro país se le adjudicó un triángulo marítimo de 50,172 km2 de superficie. La noticia fue tomada como un éxito, pero tras la alegría vendría la dejadez.

Tres años después, el Perú no ha podido inscribir ante las Naciones Unidas los nuevos límites. Se trata de una formalidad que pone de manifiesto cierto abandono por parte del Estado sobre sus intereses en dicha área. Esa pasividad también afecta el potencial económico de la porción de mar ganada.

En 2014, el Instituto del Mar del Perú hizo dos estudios de reconocimiento en el triángulo marítimo. Se pudo constatar presencia de jurel, caballa, atún, bonito, entre otras especies. Sin embargo, las cuotas de pesca que se otorgan anualmente no toman en cuenta los recursos de esta área.

“El asunto es que hay un triángulo de 50 mil km2. Hay que cambiar la legislación para que haya más cuotas y podamos sacar lo que hay en esa zona marítima”, manifiesta Leopoldo Taddei, presidente de la Asociación por el Desarrollo de Tacna. Por su parte, Guido Rossi, vicepresidente del mismo organismo, señala que, a mediados del año pasado, el Congreso le dio al Ministerio de la Producción la facultad de poder legislar mediante decretos. “Esa fue la oportunidad para adecuar (las cuotas) y se perdió. Igual ha ocurrido con este Gobierno. En los 60 días que tuvo para legislar se pudo haber reajustado. Sin embargo, la legislación sigue regulada sobre lo que era el litoral antes de La Haya”, afirma.

ABANDONO

Actualmente, si un barco quiere realizar operaciones pesqueras en el triángulo marítimo, probablemente tendría que salir del puerto de Ilo, al menos hasta que se concrete el proyecto del megapuerto Grau, en Tacna. Taddei y Rossi proponen otra alternativa: utilizar el muelle 7 del puerto de Arica, que corresponde al Perú, según el Tratado de 1929.

“Lo estamos desperdiciando. Además, se ha rehabilitado el ferrocarril Tacna-Arica, que se puede usar para llevar pescado a Tacna y, luego, por carretera, a la sierra”, afirman.

La Asociación también propone que se aproveche el terreno delChinchorro para construir almacenes refrigerados. “Por ahí pasa el ferrocarril Arica-La Paz. Es un medio para tener intercambio con Bolivia, Brasil y Argentina. Todo está servido, pero nadie hace nada”, sentencia Rossi.

Fuente: Correo