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Maple Energy busca fortalecer su presencia en el sector hidrocarburos

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Se acordó solicitar la intervención del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) para la supervisión y fiscalización del Plan de Gestión Ambiental de Aguaytia Energy del Perú y Maple Gas Corporatio
Se acordó solicitar la intervención del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) para la supervisión y fiscalización del Plan de Gestión Ambiental de Aguaytia Energy del Perú y Maple Gas Corporatio

La fallida apuesta de Maple Energy por el etanol (biocombustible a partir de la caña de azúcar) hundió a la empresa en una profunda crisis. Pero este fracaso propició el retorno de los inversionistas originales, decididos a devolver a Maple a sus raíces: la producción y refinación de hidrocarburos.

Hoy, la empresa se propone maximizar la capacidad de su refinería de Pucallpa y alista para ello una licitación internacional que le permita adquirir crudo en la Amazonia. De esto, de sus planes inmediatos y de la posibilidad de adquirir los activos de Duke Energy en Perú, conversamos con Nabil Katabi, flamante presidente ejecutivo.

¿Cuál es el negocio de Maple, tras la venta de su división de etanol?
El principal activo de Maple Gas es la refinería de Pucallpa (Ucayali), concesión otorgada por Petro-Perú. También tenemos tres campos de petróleo: 31-B (Maquia), 31-D (Aguas Calientes) y 31- E.

¿Ahora se llaman Maple Gas?
Maple Gas formó parte de Maple Energy. Esta empresa tenía dos filiales: Maple Etanol, cuyos activos fueron vendidos al Grupo Gloria, y Maple Gas, que fue comprada por un consorcio de inversionistas integrado por Maple Resources (empresa liderada por Jack W. Hanks) e inversores de Londres. Lo que hizo este consorcio fue adquirir la deuda de Maple Energy, lo cual le confirió una serie de derechos sobre la empresa.

¿A cuánto ascendía la deuda?
Maple Energy adeudaba US$19,8 millones al grupo de bancos que terminó controlando sus dos filiales [tras la quiebra del negocio de etanol]. Pero su deuda total ascendía a US$63 millones, incluyendo las garantías que dio por el proyecto de etanol. Fue un desastre que involucró a Maple Gas, empresa que siempre había sido muy ordenada. La labor del consorcio fue rescatar y sanear este buen activo, comprando su deuda.

Se comenta que entre los compradores de la deuda está Matías Rojas, conocido trader de hidrocarburos. 
Hay una estructura compleja de inversiones detrás de la compra de deuda, pero sí, tenemos el perfil del trader (Matías Rojas) que es muy positivo, pues nos está ayudando a inventar soluciones creativas para manejar la refinería, hacerla más eficiente y crecer.

¿Qué estrategia tienen para crecer?
Cuando retomamos la refinería, esta procesaba 1.400 barriles de petróleo al día (bpd). Pero su capacidad máxima es de 4.000 bpd. Nuestra oportunidad de negocio está en pasar [a refinar] de 1.400 a 4.000 bpd. ¿Cómo? Comprando más crudo. Pensábamos hacerlo con Cepsa [que opera el lote vecino, 131], pero si no participa, convocaremos a una licitación pública internacional para comprar los crudos y condensados que se producen en el país y en la Amazonía.

¿Qué problema hay con Cepsa? Ustedes evacuaban su crudo, pero dejaron de hacerlo. 
Evacuar no es el término adecuado. Ellos empezaron a producir crudo en septiembre del 2014 con un pozo de prueba. Luego perforaron dos más que confirmaron su producción. Llegaron a extraer 4.500 bpd. Entonces firmaron con la gerencia anterior [de Maple] un acuerdo de recepción, almacenamiento y despacho de petróleo.

¿Ustedes no refinaban ese petróleo?
Con los problemas que teníamos en ese momento no estábamos en capacidad de hacerlo. Solo recibíamos el crudo, lo almacenábamos en una barcaza frente a nuestra refinería y lo enviábamos a la Refinería de Petro-Perú, en Iquitos. Somos la única empresa con capacidad de ‘tancaje’ para ese servicio en la zona.

Pero Cepsa ha dejado de producir desde enero, ¿qué sucedió?
El contrato con ellos expiró el 31 de diciembre del 2015, pero estamos dispuestos a renovarlo sobre la base de dos condiciones. La primera, que nos vendan la cantidad que requerimos para llenar la refinería de Pucallpa (solo necesitamos la mitad de la producción de Cepsa). Y segundo, que nos ofrezcan un precio similar al que paga Petro-Perú.

¿Y qué respondió Cepsa?
Nosotros acordamos pagarles un precio mayor al del mercado para que  puedan mantenerse produciendo, pese a la caída de la cotización del crudo. Les enviamos una carta, pero se rehusaron de forma inexplicable a negociar, hasta que entendimos su estrategia.

¿Cuál estrategia?
Quejarse ante el Gobierno de que no pueden producir por culpa nuestra, cuando lo que buscan es una excusa para no seguir produciendo. Por eso estamos visitando a las autoridades, para explicar este mensaje y que se entienda que no somos responsables.

¿Pero siguen negociando con Cepsa?
No ha habido comunicación últimamente. Pero las puertas están abiertas. Basta que nos vendan el crudo en las mismas condiciones que a Petro-Perú y reanudamos operaciones inmediatamente.

¿Por eso abren la licitación?
Lo haremos de todas maneras. Hasta que no convoquemos a licitación no podremos saber cuánto crudo hay disponible en el mercado. Allí veremos si podemos procesar crudo pesado, como el de Perenco [lote 67], para producir asfaltos, y cien opciones más. Tenemos la voluntad y los recursos para hacerlo.

¿Qué producen actualmente en Pucallpa?
En primer lugar, diésel y gasolinas que van al mercado pucallpino. Luego, naftas que son adquiridas por Petro-Perú y Perenco. Después, solventes que van a la industria de pinturas en Lima. Y residuales, para Electro Oriente (Tarapoto) y la cervecería San Juan. Tenemos el 25%  del mercado de combustibles en Pucallpa. El resto lo tiene Petro-Perú.

¿Y qué sucedió con el shale gas que habían descubierto ?
Encontramos gas de lutitas en el lote 31-E [2008], pero esa área fue devuelta al Estado, con excepción del campo Pacaya. Lamentablemente, el recurso está en la Amazonia, donde el costo de desarrollarlo es más alto que en EE.UU.

¿Y qué planes tienen para los lotes 31-B, D y E?
Allí, estamos produciendo 340 bpd. Son lotes con décadas de antigüedad y perfil de producción a la baja, aunque felizmente explotan crudo liviano. Estamos viendo opciones de mejorar la producción, pero ayudaría mucho que el Gobierno baje las regalías.

¿Y que harán después de llenar la refinería? 
Algunas ideas se nos van a ocurrir. Lo que queremos es estabilizarnos para volver a crecer, invertir en el Perú y quizá en otros países. Por ejemplo, miramos con mucho interés la venta de los activos de Duke Energy. Son operaciones que conocemos muy bien, porque nosotros las construimos [el campo de gas de Aguaytía, la termoeléctrica y la línea de transmisión].

¿Eso quiere decir que podrían comprar los activos de Duke en el Perú?
Sí, pero no lo haríamos bajo el escudo de Maple Gas. Nuestros inversionistas están mirando esa oportunidad.

Duke tenía un problema allí con el precio del gas.
El mismo que todas las petroleras: sus regalías son demasiado altas y están en arbitraje con el Estado. Pero sus activos tienen sinergias con los nuestros, y eso los hace atractivos para cualquier inversionista.

Entonces, ¿es posible que compren los activos de Duke?
Lo estamos pensando. Pero falta que Duke lo haga oficial. Claro que ellos también operan dos hidroeléctricas en el Perú. Si la venta es por paquete en cada país, lo prioritario serían las termoeléctricas. Para las hidroeléctricas, de seguro buscaríamos un socio.

El Comercio.

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