mineroLa mañana del pasado lunes, Jaime Raúl Viviano García (37) cogió sus enseres y salió de su casa creyendo que regresaría con unos gramos de oro que hallaría en alguna quebrada.
Era minero informal y se ganaba la vida recogiendo de riachuelos el polvillo amarillo que creía lo sacaría de la pobreza en algún monento.

TRÁGICA DECISIÓN
Pero el lunes, Raúl no regresó más a reencontrarse con los suyos.
Poco antes de las 2:00 de la tarde, se hallaba en el sector Vallecito en la zona de Jicamarca-Chosica, ocupado en sus labores.
Mientras recogía muestras del agua empezó a llover pero no le hizo caso. Creyó quizás que sería como en otras oportunidades, que pasaría rápidamente.
De pronto, la tierra empezó a temblar y el caudal del agua aumentó súbitamente.
Sin que pudiera escapar, una piedra se desprendió de lo alto de un cerro y le impactó en la cabeza.

FUE ARRASTRADO
Luego, la corriente de agua, piedras y lodo lo arrastró. Según la policía, el minero falleció en forma instantánea.
Su cadáver fue ubicado ayer por los agentes de la comisaría de Chaclacayo en el cerro El Colca.

NADIE PUDO HACER NADA
“Mi hermano estaba trabajando explorando en la zona cuando ocurrieron huaicos consecutivos. No pudimos hacer nada. Todo estaba lleno de piedras y lodo. La policía recién llegó hoy (ayer) debido a lo inaccecible de la zona”, dijo su hermano en la morgue de Lima.

TRISTEZA Y DESTRUCCIÓN
Los huaicos que descendieron violentamente el lunes en Chaclacayo y Chosica dejaron en toda la zona una estela de dolor, tristeza y destrucción.
Fueron 96 las viviendas que el lodo y las piedras afectaron. Seis de ellas quedaron inhabitables y sus propietarios se vieron en un abrir y cerrar de ojos en la calle.

“PENSAMOS ERA EL FIN”
Natividad Mendoza almorzaba junto a su esposa y sus dos hijos, uno de seis años y otro de dos meses, cuando escuchó un fuerte ruido.
Enseguida una de las paredes de su casa en Yanacoto cayó casi encima de ellos, mientras el agua y el lodo lo cubrían todo.
“Cogí a mi esposa e hijos y salí corriendo. Pensé que sería el fin. Afuera llovía demasiado”, dijo el padre de familia.
La pared construida de ladrillos y cemento cedió ante la fuerza del huaico.
Mendoza dijo que su predio no estaba construido en el cauce del huaico. “Taparon más arriba por donde discurría el barro y las piedras y este se desvió”, denunció.
Lo poco que tenía fue sepultado por la fuerza de la naturaleza.

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