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Sepa cuándo ignorar la retroalimentación de terceros

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Harvard Business Review. La retroalimentación nos ayuda a aprender y crecer. Pero es importante recordar que no todas las opiniones son útiles.

Está bien ignorar la retroalimentación cuando ésta es vaga. Mucha gente va a querer compartir con usted comentarios enloquecedoramente inespecíficos (“creo que no fue tan fuerte como podría haber sido” o “simplemente hubo algo raro”). Pero si no pueden decir exactamente cuál es el problema, su trabajo no consiste en descifrarlos (a menos, por supuesto, que sean ellos los que firmen su cheque). También está bien hacer caso omiso de la retroalimentación cuando solo sea la opinión de una persona. Es fácil obsesionarse con las críticas, pero la interpretación de una persona (sin consideración a cuán influyente sea) no siempre es confiable. Su retroalimentación posiblemente ni siquiera se relacione con usted; podría venir de un mal día o de sesgo personal. Entonces, cuídese de estos consejos hasta recibir confirmación de otras personas.

(Adaptado de “When It’s OK to Ignore Feedback”, de Dorie Clark)

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Deje de subestimar su influencia

Persistentemente subestimamos nuestra influencia. No sugerimos ideas a nuestro jefe ni pedimos ayuda a nuestros compañeros de trabajo por temor al rechazo. Así que terminamos dejando pasar oportunidades porque dudamos de nuestro poder de persuasión. No obstante, nuestros jefes y colegas probablemente sean más receptivos a las peticiones de lo que pensamos. No nos damos cuenta que normalmente es más difícil que la gente, incluso los jefes, diga “no” en lugar de “si”. Entonces, la próxima vez que tenga algo que pedir, recuerde que es más persuasivo de lo que piensa:

_ Simplemente pida. No se haga historias en la cabeza para no preguntar.

_ Sea directo. No suelte pistas. La gente responde más positivamente a peticiones directas.

_ Insista y vuelva a preguntar. No asuma que no debería preguntarle a alguien porque previamente se negó. La gente pudiera mostrarse más propensa a aceptar en un momento posterior, especialmente si se siente culpable por haberse negado antes.

(Adaptado de “You’re Already More Persuasive Than You Think”, de Vanessa K. Bohns)

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Un buen resumen puede ayudar a que su currículo destaque

El reclutador promedio solo dedica seis segundos a decidir entre leer su currículo o no. ¿Cómo puede enganchar a alguien para que siga leyendo en un lapso tan breve? Empiece con un resumen corto pero memorable de usted mismo al principio de la página; piense entre 20 y 30 palabras. Subraye sus áreas de experiencia que sean relevantes para el puesto de trabajo, y después enfóquese en resultados específicos que haya logrado en esas áreas. Destacar logros muestra al gerente de contratación que usted ha resuelto del tipo de problemas que él maneja. Después, señale el tipo de organizaciones e industrias en las que haya trabajado, e incluya sus áreas de experiencia. Distíngase de otros postulantes esclareciendo de inmediato que tiene lo que se necesita para ser excelente en el cargo. Y asegúrese de evitar términos genéricos como “motivado por resultados”, “formación comprobada” y “persona que sabe trabajar en equipo”, términos que realmente no dicen nada.

(Adaptado de “Yes, Your Résumé Needs a Summary”, de Vanessa K. Bohns)

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Sálgase de un bache en el trabajo

Hasta los trabajos emocionantes tienen sus días aburridos. Es inevitable cuando se trabaja en la misma oficina, con la misma gente, día tras día. Entonces, ¿cómo notar la diferencia cuando simplemente es un bache o si es momento de cambiar de trabajo? Primero, no espere a que pase el bache. Incluso hacer cambios pequeños en el trabajo diario puede resultar transformador. Empiece llevando una lista de todas las cosas que haga a diario, identificando qué tipo de trabajo lo vigoriza y cuál lo deja sintiéndose agotado. Después, piense en cómo podría rediseñar su función en torno a las actividades que más le interesen. Hable con su jefe sobre hacerse cargo de nuevos desafíos que se adecuen a sus metas y talentos, y ofrézcase como voluntario en un proyecto fuera de su departamento. Pero, si luego de haber actuado sigue pensando que su trabajo es pesado, quizás sea momento de irse.

(Adaptado de “How to Fall Back in Love With Your Job”, de Carolyn O’Hara)

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¿Deja una buena impresión su forma de escribir?

La gente lo juzga por su forma de escribir; decide qué tan inteligente, creativo y confiable es; todo con base en lo que ha escrito. Asegúrese que su forma de escribir deje una buena impresión en el lector. A continuación algunos errores comunes que lo ponen bajo una mala lupa:

_ Usar muchos pares o conjuntos de tres. Por ejemplo, evite frases como esta: “Puede esperarse que cambien y crezcan las políticas y prácticas de las empresas y organizaciones no lucrativas”.

_ Inventar nombres o acrónimos. Inventar términos suena pomposo, no inteligente.

_ Repetir palabras sin ningún motivo. Parece que los escritores no prestan atención cuando tienen muchos ecos vacíos en sus documentos.

_ El uso de viñetas no paralelas. Si tres de cuatro son párrafos completos y una es solo una frase, eso es ser descuidado.

_ Cambiar el orden de las cosas. Si hace referencia a A, B y C, no los aborde en orden A, C y B.

(Adaptado de “Improve Your Writing to Improve Your Credibility”, de Barbara Wallraff)

Distribuido por The New York Times Syndicate

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