BHP, la minera más grande del mundo, está intensificando su búsqueda global de cobre para satisfacer la creciente demanda impulsada por la transición energética. Sin embargo, la escasez de depósitos de alta calidad, especialmente en jurisdicciones estables, representa un desafío significativo. En los últimos cinco años, BHP ha reorientado su enfoque: mientras que en 2020 el hierro dominaba sus ganancias e inversiones, hoy el cobre recibe la mitad de su gasto de capital.
La expansión hacia nuevas fronteras
A pesar de su cautela, BHP ha comenzado a explorar oportunidades fuera de su zona de confort. Recientemente, completó un acuerdo de $2 mil millones para adquirir una participación del 50% en el proyecto de cobre Filo del Sol en Argentina, en asociación con Lundin Mining. Este movimiento marca un cambio significativo, ya que Argentina ha sido tradicionalmente evitada por las grandes mineras debido a su entorno político y legal volátil.
Sin embargo, las políticas pro-minería del presidente libertario Javier Milei han hecho que el país sea más atractivo para las inversiones, aunque el riesgo de inestabilidad política sigue siendo una preocupación.
El potencial de Freeport-McMoRan
En medio de una ola de fusiones y adquisiciones en la industria minera, se especula que BHP podría estar considerando una oferta por Freeport-McMoRan, el principal productor mundial de cobre. Tal acuerdo duplicaría inmediatamente la producción de cobre de BHP y le daría control sobre cuatro de las cinco minas de cobre más grandes del mundo.
A pesar de los riesgos asociados con la mina Grasberg de Freeport en Indonesia, que ha enfrentado problemas de violencia separatista y preocupaciones ambientales, BHP podría ver una oportunidad única para consolidar su posición en el mercado global del cobre.
Expansión orgánica vs. adquisiciones
El CEO de BHP, Mike Henry, ha expresado su preferencia por la expansión orgánica sobre las adquisiciones masivas. En la Conferencia Global de Metales, Minería y Minerales Críticos de BMO, Henry presentó datos que respaldan que el crecimiento orgánico ofrece mejores retornos que las adquisiciones. Esta postura se ha reforzado tras el fracaso de la oferta por Anglo American.
No obstante, la adquisición de Freeport-McMoRan podría ser una excepción, dada la importancia estratégica del cobre en la transición energética y la escasez de depósitos de alta calidad disponibles.