El desarrollo energético del Perú ha recibido un fuerte impulso con el reciente anuncio del ministro de Energía y Minas, Jorge Montero Cornejo, quien confirmó que el Lote 58 de Camisea, operado por la empresa China National Petroleum Corporation (CNPC), iniciará producción durante el primer trimestre de 2026. Esta noticia marca un hito en el fortalecimiento de la seguridad energética del país y proyecta a la región Cusco como un polo estratégico para la generación y distribución de gas natural.
Durante una reunión celebrada en Cusco con autoridades regionales, locales y representantes del sector energético, el ministro Montero informó que el Lote 58 incrementará en un 30% las reservas de gas natural del Perú, lo cual tendrá un impacto directo en la cobertura y sostenibilidad del recurso para millones de peruanos.
El yacimiento, ubicado en la cuenca del Ucayali, colinda con los emblemáticos lotes 88 y 56 de Camisea, y su entrada en operación no solo diversificará la producción nacional, sino que también fortalecerá la matriz energética del país en un contexto de creciente demanda por fuentes limpias y económicas.
Convenio MINEM–Proinversión
El titular del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) también explicó los detalles del convenio firmado entre su cartera y Proinversión, que le otorga a esta entidad facultades para desarrollar y promover proyectos de masificación del gas natural por ductos en la región Cusco.
Este convenio representa un paso decisivo para que el gas natural no sea un privilegio concentrado en la costa, sino una realidad tangible para los hogares y negocios de la sierra sur del país. La implementación de este plan permitirá ampliar el acceso al gas natural a través de infraestructura moderna, eficiente y con un impacto ambiental reducido.
Infraestructura
El ministro detalló un ambicioso paquete de infraestructura energética que acompañará la masificación del gas en Cusco. Entre los proyectos destacados se encuentran:
-
20 estaciones de regasificación, que permitirán transformar el gas natural licuado nuevamente en su estado gaseoso para su distribución.
-
Más de tres estaciones de gas natural vehicular (GNV), orientadas a fomentar la transición hacia un transporte más económico y menos contaminante.
-
Una planta de fraccionamiento, donde se separarán los componentes del gas para distintos usos industriales y comerciales.
-
Una planta de licuefacción, que permitirá enfriar el gas natural hasta convertirlo en líquido, facilitando su transporte a largas distancias.
-
Una planta de generación eléctrica, que aportará energía confiable a la región y permitirá la integración de comunidades rurales al sistema energético nacional.
-
Conexiones a industrias, que impulsarán el desarrollo económico y la competitividad del sector productivo cusqueño.
Según Montero, esta infraestructura será el soporte para lograr el objetivo de licuar el gas en Cusco, distribuirlo a las estaciones de regasificación y, desde ahí, extenderlo a todas las provincias para su uso doméstico, comercial e industrial.
Obras por Impuestos
Uno de los anuncios que generó mayor expectativa fue la disposición de la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP) de desarrollar proyectos en el sector energético mediante el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI).
Este modelo, que permite a las empresas financiar y ejecutar obras de infraestructura a cuenta del pago de sus impuestos, ha demostrado ser altamente eficiente en acelerar el cierre de brechas en regiones con necesidades críticas.
La colaboración de TGP bajo este esquema permitirá materializar proyectos clave de manera más ágil, en beneficio directo de las comunidades de Cusco. Además, abre la puerta a que más actores privados se sumen a la transformación energética del país desde el sur andino.
Cusco como nodo industrial y energético
Otro de los pilares del anuncio del ministro Montero fue el impulso a la industrialización del campo, un objetivo que se sustenta en la futura construcción de una planta de generación eléctrica en Cusco. Esta planta, que operará con gas natural, proveerá energía trifásica, indispensable para la operación de maquinaria industrial, sistemas de riego tecnificado y plantas de procesamiento agroindustrial.
“Queremos llevar energía trifásica, que contribuya a la industrialización del campo”, afirmó el ministro, destacando que esta apuesta busca no solo mejorar la calidad de vida de las familias, sino también generar empleo sostenible, fortalecer la economía rural y dinamizar el agro cusqueño.
Un modelo replicable para otras regiones
El enfoque integral que impulsa el MINEM en Cusco —combinando producción de gas, infraestructura, inversión privada y electrificación rural— se perfila como un modelo a seguir para otras regiones del país. En especial para aquellas que, a pesar de estar cerca de los grandes yacimientos, aún no se benefician plenamente del recurso energético que el Perú posee en abundancia.
El aprovechamiento eficiente del gas natural no solo representa una oportunidad económica, sino también una herramienta de equidad social, al reducir la dependencia del gas licuado de petróleo (GLP) y la leña, combustibles más contaminantes y costosos para las familias peruanas.