Por Mónica Belling, directora de ProActivo
El 2025 concluye con la minería peruana en una posición estratégica innegable. Mientras el mercado global enfrenta un déficit estructural de oferta, Perú se prepara para un 2026 donde la inversión proyectada podría crecer un 10%, alcanzando niveles de ejecución no vistos en la última década. Este escenario está impulsado por el cobre que ha dejado de ser un simple commodity para convertirse en un activo crítico de seguridad nacional y energética.
En el plano productivo, el país logró un incremento del 3% en la producción del metal rojo, un avance sostenido principalmente por el desempeño de Quellaveco, Las Bambas, Toromocho y Marcobre. Este crecimiento fue fundamental para compensar con creces las disminuciones registradas en las operaciones de Cerro Verde, Antamina y Antapaccay, permitiendo que el país mantenga su competitividad frente a otros distritos globales.
Un soporte estratégico de la Caja Fiscal
A pesar de las fluctuaciones operativas, Antamina y Cerro Verde se consolidaron nuevamente como pilares de la estabilidad macroeconómica. Según reportes de ADEX, Antamina reafirmó su liderazgo al encabezar el ranking de exportaciones con un valor FOB de US$ 3,916 millones, mientras que Cerro Verde sostuvo a Arequipa como el nodo cuprífero más eficiente de la región.
El aporte de estos grandes proyectos es significativo para la Caja Fiscal y, en consecuencia, para el Presupuesto Nacional del Perú. En un país donde la minería es el motor de la inversión pública, la continuidad de estas operaciones garantiza los recursos necesarios para el cierre de brechas sociales y el desarrollo de infraestructura a nivel nacional.
Pronósticos 2026: El Mundo en Perú y el escenario electoral
El 2026 será un año de vitrina global y definiciones internas. Perú será la sede del World Mining Congress, el evento sectorial más importante del mundo, que pondrá al país en el centro del debate internacional, exponiendo tanto sus fortalezas geológicas como sus desafíos pendientes en gobernanza.
Este hito se desarrollará luego de que Perú concluya sus elecciones nacionales, con un nuevo Presidente de la República, así como miembros de la Cámara de Diputados y el Senado. En este contexto, el sector minero será un eje central de la agenda política, incluyendo el pasivo de enfrentar nuevamente el proceso de formalización minera. La capacidad de los candidatos para garantizar la estabilidad jurídica será determinante para aprovechar el pronóstico de precios récord, con un cobre que podría superar los US$ 12,000 por tonelada según analistas de Goldman Sachs.
Hacia una diversificación productiva coherente
Ante la proximidad del proceso electoral, surge la necesidad de que la propuesta política sobre la diversificación productiva sea coherente y trascienda el discurso coyuntural. No basta con proponer alternativas a la minería; se requieren planes de largo plazo que utilicen la solidez del sector extractivo como plataforma para desarrollar nuevos modelos productivos no primarios. El reto de la nueva administración será articular una estrategia donde la renta minera financie el conocimiento, la tecnología y la industria nacional, garantizando un crecimiento económico resiliente y diversificado para las próximas décadas.

