ProActivo | La gestión de los recursos hídricos es un reto técnico y un eje articulador indispensable para el desarrollo territorial. Esta es una hoja de ruta crítica que el Perú debe seguir para superar desafíos como la desigualdad, el cambio climático y las brechas tecnológicas entre sectores económicos. Para ello, criterios como la gestión territorial hídrica y una subsecuente gestión hídrica estratégica son esenciales.
“La gestión territorial hídrica es un proceso multidimensional y participativo, donde el agua es el eje central y articulador. Se debe ordenar el territorio en función de la disponibilidad y sostenibilidad del recurso, buscando la viabilidad económica con equidad social y conservando la biodiversidad”, afirma José Nicolás de Piérola, presidente de la Asociación Peruana de Ingeniería Hidráulica y Ambiental (APIHA), en su presentación “Gestión de recursos hídricos y el desarrollo territorial”.
Una profunda desigualdad
El panorama actual revela que, mientras la vertiente del Atlántico concentra el 97,25 % de la disponibilidad hídrica con solo un tercio de la población, la vertiente del Pacífico, donde reside el 65,98 % de los peruanos y se genera el 80,4 % del PBI, apenas dispone del 2,20 % del recurso. Además, la costa y el sur del Perú experimentan déficits hídricos permanentes, exacerbados por la alta demanda.
Existen más de 3,5 millones de peruanos sin agua potable y 8 millones sin acceso a saneamiento adecuado. A esto se suma la crisis climática, que ha llevado a las comunidades a la incertidumbre en su suministro. En ese sentido, De Piérola advierte sobre las observaciones del Instituto de Ambiente de Estocolmo (SEI) respecto de la hidrología de montaña en tres cuencas del Perú.
“Se anticipa que el cambio climático acelerará la retirada de los glaciares tropicales en los Andes, afectará los patrones de precipitación y aumentará la variabilidad del clima y los fenómenos extremos. Todo esto impactará los recursos hídricos, con implicaciones importantes para el Perú, que depende de la energía hidroeléctrica para más de la mitad de su electricidad y del agua de las cuencas altas para su suministro urbano y agrícola”, sostiene la entidad.
Lo que viene
El SEI estima que el cambio climático podría reducir considerablemente el suministro de agua en la cuenca del río Santa, pero no en la del río Rímac. En la parte baja de la cuenca del Mantaro, proyecta “cambios hidrológicos con descargas muy altas en los meses de lluvia y mucha más agua en meses que antes eran secos”.
Propuesta
De Piérola plantea un enfoque integral: para que el territorio sea sostenible, la inversión debe adaptarse a las identidades locales mediante el Ordenamiento Territorial, la Zonificación Ecológica y Económica (ZEE) y la Gestión Territorial Hídrica.
Sobre el Ordenamiento Territorial, destaca que cada espacio posee una identidad propia y que cada decisión de inversión debe adecuarse a sus características y necesidades, bajo una gestión participativa. Dado que las dimensiones son económica, social, institucional, cultural, ambiental y tecnológica, se requieren instrumentos técnicos efectivos, participación social y una gobernanza activa, con monitoreo y actualización periódica para lograr un equilibrio económico-ecológico.
En cuanto a las ZEE, precisó que identifican potencialidades y limitaciones en lo físico, biológico, social, económico y cultural, y orientan la inversión hacia el desarrollo sostenible.
Asimismo, explicó que la Gestión Hídrica Territorial es un proceso multidimensional y participativo con cinco dimensiones: económica, social, ambiental, institucional y tecnológica, que integran desde la eficiencia hídrica y los servicios ecosistémicos hasta la gobernanza del agua, las plataformas digitales y la infraestructura verde.
Gestión Hídrica Estratégica
Para superar desigualdades y establecer una Gestión Hídrica Estratégica se requieren cuatro ejes: incorporar la diversidad hídrica en políticas con SIG y monitoreo satelital; reducir desigualdades con infraestructura como pozos, riego y PTAP/PTAR; abordar conflictos socioambientales con mesas de diálogo por cuenca; y fortalecer la descentralización con autonomía presupuestaria vinculada a planes de cuenca.
Consumo de agua, agro y minería
La brecha de eficiencia es clara: la agricultura consume el 81 % del agua con 25 %–40 % de eficiencia, mientras la minería usa solo el 2 %, pero con 80 %–95 % de reuso y eficiencia. La propuesta es integrar sectores, canalizar canon, regalías y OxI hacia proyectos locales y construir infraestructura hídrica multipropósito para un uso conjunto y eficiente del agua.

