
La propuesta de compra de Alta Copper Corp. por parte de Fortescue Ltd. ha cambiado las reglas del juego para una de las juniors más importantes del norte del Perú. El acuerdo, anunciado en Vancouver el 13 de enero de 2026, plantea que Nascent Exploration Pty Ltd., la filial de Fortescue, compre el 100% de las acciones en Alta Copper. La oferta es de C$1,40 en efectivo por acción.
La Junta Directiva de Alta Copper apoyó el trato de forma unánime porque, según sus integrantes, el valor inmediato es superior al que los accionistas pueden conseguir en el mercado. El precio de compra trae una prima del 50 % sobre el promedio de los 30 días previos al 12 de diciembre de 2025 y, si se observa el promedio antes de las negociaciones exclusivas con Fortescue, la prima se dispara al 100 %. De hecho, supera el precio máximo de la acción en los últimos diez años. Para los inversionistas, muchos de los cuales llevan años lidiando con una acción poco líquida, esta es una oportunidad difícil de rechazar.
Uno de los puntos fuertes del acuerdo es que evita una mayor dilución accionaria. Si Alta Copper intentara sacar adelante el proyecto Cañariaco por su cuenta, tendría que conseguir un volumen significativo de capital para permisos, estudios técnicos y manejo social. Todo eso habría reducido el porcentaje de los actuales accionistas. Con este trato, ese riesgo se transfiere a Fortescue, que sí tiene la espalda financiera y técnica para asumirlo.
El acuerdo también cuenta con el respaldo de figuras clave de la historia de la empresa. Joanne C. Freeze, fundadora y ex CEO, y Sean Waller, expresidente y responsable de la ingeniería del proyecto, firmaron compromisos para votar a favor. Se suman otros accionistas que, en conjunto, representan más del 12 % de las acciones en circulación. Este apoyo deja claro que quienes más conocen Cañariaco ven en este acuerdo la mejor opción posible.
La situación real del proyecto explica buena parte de este consenso. Cañariaco, en Lambayeque, no ha visto una sola perforación desde 2013 porque no existen acuerdos con la comunidad de San Juan de Cañaris ni con más de 250 propietarios de tierras individuales. Además, la falta de autoridades comunales reconocidas ha hecho imposible formalizar permisos de acceso. Incluso si todo eso se resolviera, el proyecto tendría que pasar por procesos regulatorios, incluida una posible consulta previa. Nadie puede afirmar cuándo volvería a avanzar la exploración.
Desde el lado financiero, la operación fue revisada por firmas independientes. Fort Capital Partners concluyó que el valor justo de Alta Copper está entre C$0,95 y C$1,65 por acción. Haywood Securities también confirmó que el precio ofrecido es justo para los accionistas minoritarios. Todo ello bajo los estándares del regulador canadiense, lo que aporta transparencia y solidez al proceso.
Si la transacción no se concreta, la empresa ya advirtió que el precio de la acción podría caer en picada. El trato actual sostiene el valor; sin él, el mercado volvería a reflejar todos los riesgos del proyecto. En ese escenario, Alta Copper tendría que buscar más financiamiento, enfrentar una dilución importante y, aun así, nada garantiza que pueda superar los obstáculos sociales y regulatorios.
La votación decisiva será el 26 de enero de 2026. Accionistas y tenedores de opciones tendrán la última palabra. Para muchos, la oferta de Fortescue no solo trae una prima atractiva, también ofrece una salida clara frente a un proyecto que, a pesar de su potencial geológico, lleva más de diez años bloqueado por problemas sociales y políticos.
