Zetti Gavelán, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), advirtió que el desarrollo de un proyecto minero en el país puede tomar hasta 30 años desde su descubrimiento hasta el inicio de operaciones, un plazo que equivale a tres generaciones de peruanos.
El directivo señaló que, si bien el Estado ha avanzado de manera importante en la profesionalización y regulación de la actividad minera en las últimas décadas, los procesos administrativos y regulatorios han ido creciendo en complejidad, lo que en algunos casos termina afectando la eficiencia y los tiempos de ejecución de los proyectos.
En ese contexto, Gavelán destacó que iniciativas como la Ventanilla Única Digital no buscan reducir los estándares ambientales o sociales, sino evitar la superposición de trámites y la intervención reiterada de múltiples entidades sobre aspectos que, en muchos casos, no resultan determinantes.
“No es que el proceso esté mal, al contrario. La minería debe ser responsable y contemplar los componentes ambientales y sociales”, remarcó durante su participación como panelista en el primer Jueves Minero del 2026, titulado “Perspectivas económicas e inversiones en minería”, cuya ponencia central estuvo a cargo del viceministro de Economía, Gerardo López.
Plazos razonables
Asimismo, subrayó que la minería es una actividad de largo plazo, con operaciones que pueden extenderse por 50, 70 o incluso más de 100 años, por lo que resulta clave que su desarrollo se realice de manera adecuada, pero también dentro de plazos razonables.
“Treinta años son tres generaciones de peruanos. Si el objetivo es el desarrollo del país, debemos preguntarnos cuántas oportunidades se están perdiendo en ese tiempo”, sostuvo ante el auditorio del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
Gavelán enfatizó que el principal reto es encontrar un equilibrio entre hacer las cosas bien, con altos estándares, y hacerlo de manera más eficiente y oportuna. De lo contrario, advirtió, el Perú corre el riesgo de seguir siendo “el país del futuro”, sin concretar hoy las oportunidades que ofrece una de sus principales actividades económicas.
Finalmente, reiteró que la minería es uno de los vehículos de desarrollo más potentes del país en la actualidad y que su adecuado aprovechamiento resulta clave para generar beneficios sostenibles para la población y el desarrollo territorial a largo plazo.


