Por: Jose-Carlos De Piérola, Gerente General de ERM para Perú
En Davos 2026 quedó claro que el mundo atraviesa una reconfiguración geoeconómica profunda, impulsada por la competencia por minerales críticos. Mientras Estados Unidos, Australia, Canadá y la Unión Europea actualizan sus listas oficiales, y China gestiona sus recursos desde su Plan Nacional de Recursos Minerales, hay un dato que llama especialmente la atención: las tierras raras aparecen en todas las listas, y el cobre es clasificado como mineral crítico por Estados Unidos, Australia, Canadá y la Unión Europea.
Esta coincidencia no es casual. El cobre alcanzó precios históricos por encima de US$ 13,300 por tonelada en 2025, una muestra del desajuste entre una demanda creciente y la capacidad efectiva global de producción. En paralelo, las fusiones y adquisiciones en el sector minero superaron los US$ 40 mil millones solo en el tercer trimestre de 2025, impulsadas por la urgencia de asegurar reservas y crear economías de escala.
La megafusión Anglo American–Teck, valorizada en US$ 53 mil millones, reconfigura el liderazgo mundial del cobre, mientras que Rio Tinto y Glencore han retomado conversaciones para una posible integración que podría valorizarse entre US$ 200 mil millones y US$ 260 mil millones, una escala nunca vista en la historia de la minería moderna.
En este tablero de ajedrez geopolítico, Latinoamérica ocupa un lugar decisivo. Perú mantiene una cartera de proyectos por US$ 64 mil millones, aunque con escasa renovación reciente. Chile, por su parte, lidera con US$ 104 mil millones, la cifra más alta en más de una década. Argentina se suma al mapa con 320 proyectos mineros identificados, impulsados principalmente por litio, cobre y oro. Ecuador consolida, además, un portafolio de proyectos energéticos y mineros con horizonte hacia 2030.
El desafío no es menor. Un proyecto minero tarda entre 15 y 20 años en madurar, lo que explica por qué las grandes compañías están optando por expansiones, fusiones y joint ventures. El acuerdo Codelco–SQM para el litio de Atacama y los nuevos joint ventures de Ma’aden con empresas como Hancock Prospecting en Arabia Saudita son ejemplos claros de esta tendencia hacia la cooperación estratégica y la integración vertical.
Contamos con una cartera de proyectos que permitiría incrementar significativamente la producción nacional; sin embargo, la estabilidad jurídica, la institucionalidad y la competitividad regulatoria serán determinantes para que esas inversiones se concreten.
La región, no obstante, enfrenta tensiones internas relevantes. En el Perú, la minería ilegal mueve más de US$ 12 mil millones al año, consolidándose como la actividad criminal dominante. Solo en 2025, las pérdidas fiscales estimadas superaron los S/ 7,800 millones, debilitando la capacidad del Estado para invertir en servicios públicos y gobernanza territorial. El avance del crimen organizado en zonas mineras —desde la Amazonía hasta corredores andinos— añade una capa de complejidad que no puede ser ignorada.
Aun así, es difícil encontrar otro momento histórico en el que la región haya tenido una ventana geopolítica tan favorable. La demanda global por minerales críticos seguirá creciendo durante las próximas dos décadas. El mundo necesita el cobre, el litio, el zinc y las tierras raras que abundan en América Latina.
La oportunidad no está únicamente en extraer estos recursos, sino en articular una estrategia regional que integre corredores logísticos, uso compartido del agua, gobernanza comercial y desarrollo de proveedores de tecnología minera, un terreno en el que Chile y Perú ya muestran avances significativos.
El dilema para Latinoamérica es, en esencia, una decisión estratégica: ¿seguirá siendo el “backyard” del sistema global o se convertirá en un eje central de la transición energética y la seguridad de la biodiversidad hacia el siglo XXI? El potencial está sobre la mesa; las necesidades y las oportunidades también. La pregunta es si tendremos la capacidad —y la voluntad política— de aprovecharlo.
Esta nota es parte de Revista ProActivo – Edición PDAC 2026, para ver la publicación completa clic aquí



