PDAC 2026

Minera Chinalco Perú programa “24 Horas Seguro”

Foto: Minera Chinalco Perú

La seguridad laboral sigue siendo uno de los pilares que se mantienen vigentes en la actividad de las organizaciones mineras. En esta línea, Minera Chinalco Perú ha venido impulsando su cultura preventiva fundamentada en el reforzamiento del programa de SBC (Seguridad Basada en el Comportamiento), una de las acciones más trascendentes de su programa anual de seguridad “24 Horas Seguro”.

La empresa está conduciendo una serie de entrenamientos en campo para reforzar las prácticas seguras de los trabajadores. Este tipo de trabajo se realiza directamente en las áreas operativas, donde el coach y los observadores llevan a cabo el acompañamiento a los trabajadores en la realización de sus tareas diarias. El objetivo de esta acción es detectar conductas seguras, reforzar buenas prácticas y ayudar a que se tomen decisiones que protejan la vida y la integridad de todos los trabajadores.

El enfoque del programa está sostenido por el modelo de Observación Conductual (OC), una metodología usada en organizaciones que buscan reforzar la prevención de riesgos mediante el comportamiento de las personas. De esta manera, a través del sistema de observación conductual, se pretende generar espacios de diálogo constructivo entre los trabajadores y los facilitadores de seguridad, tejiendo así una cultura organizacional en la que cada uno de los actores se convierta en un elemento clave en la prevención de incidentes.

El proceso de Observación Conductual se desarrolla en torno a cuatro etapas básicas que permiten construir un proceso de aprendizaje cíclico. En primer lugar, se encuentra el paso “Romper el hielo”, que busca sentar las bases de un acercamiento respetuoso por parte del observador hacia el trabajador, generando un clima de confianza que permita el intercambio de opiniones y el desarrollo de la observación de modo abierto y colaborativo.

Seguidamente, se ejecuta la fase de “Observación y análisis”, a través de la cual las personas observadoras acompañan a los trabajadores en la realización de cada una de sus actividades para identificar conductas seguras y oportunidades de mejora en materia de seguridad. De este modo, los observadores pueden visualizar cómo se llevan a cabo las tareas en condiciones reales de trabajo y detectar aspectos que podrían fortalecer los niveles de protección dentro de la operación.

En tercer lugar, se desarrolla el paso “Retroalimentación y feedback”, considerado una etapa clave del modelo. En este momento se reconocen y evidencian las conductas seguras observadas, pero también se brindan recomendaciones para mejorar determinados comportamientos o procedimientos, o bien para evitar que las conductas no deseadas se repitan. El feedback se produce en un marco de respeto y aprendizaje, con el objetivo de incrementar la conciencia preventiva de cada uno de los trabajadores.

Finalmente, el proceso concluye con la etapa denominada “Asumiendo compromisos”, en la cual el trabajador y el observador pactan acciones concretas para continuar realizando las tareas de forma segura. Este compromiso permite que las mejoras identificadas durante la observación se conviertan en prácticas estables dentro de la operación minera.

A juicio de la empresa, este tipo de iniciativas reafirman el convencimiento de que la seguridad se construye todos los días con acciones, participación y compromiso. El programa “24 Horas Seguro” pretende reforzar precisamente ese concepto: una cultura en la que cada decisión y cada acción se realicen con la prioridad de cuidar la vida y la salud de las personas.

La implementación del programa SBC también responde a una tendencia que se viene consolidando en el sector minero a nivel mundial, donde las organizaciones reconocen que el potencial de cambio se sustenta en modelos de prevención basados en el comportamiento individual y en la participación activa de los trabajadores, complementando así los sistemas tradicionales de gestión de seguridad.

En el contexto de Minera Chinalco Perú, el fortalecimiento de este modelo ha significado un paso adicional en la construcción de una cultura organizacional orientada a la prevención. A partir de los entrenamientos en campo y de la interacción directa entre trabajadores y observadores, se busca que en cada guardia, en cada tarea y en cada decisión que se tome dentro de la operación minera, la seguridad sea un valor permanente.

De esta manera, la compañía reafirma su compromiso con la construcción de entornos laborales seguros, en el marco de una gestión preventiva en la que cada uno de sus colaboradores se encuentre involucrado, con el propósito de asegurar que cada jornada de trabajo concluya con el retorno seguro de los trabajadores a sus hogares.