CIIT Latam Congress 2026, El Futuro de los Minerales

Foto: ProActivo

El CIIT Latam Congress 2026, realizado el 26 y 27 de marzo de 2026 en el Country Club Lima Hotel, reunió a referentes de alto nivel en los sectores energía, minería e industria. La octava edición del congreso ha puesto en la mesa una agenda ambiciosa que abarca desde la Inteligencia Artificial aplicada hasta la sostenibilidad.

En este marco se realizó el panel titulado El Futuro de los Minerales, moderado por Paul Gómez, Vicepresidente Senior y Gerente General de Gold Fields en Perú. Asimismo, estuvo conformado por los panelistas Darío Zegarra, CEO de Newmont Yanacocha; Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas; y Eder Lagos, Director de Mina en Hudbay Minerals.

Paul Gómez comentó que, si bien es cierto que el Perú es un país bendecido por su geología, existe una dicotomía preocupante: el mundo está demandando más minerales para frenar el cambio climático, al tiempo que la actividad extractiva está sufriendo un rechazo creciente. Este cuello de botella no es un problema de demanda, sino de oferta. Los proyectos que tardaban 5 años en ser aprobados deben esperar ahora entre 10 y 15 años por la dificultad del marco normativo, por la falta de licencia social y por un nacionalismo de recursos que complica la conversación de inversión.

Paul Gómez, Gold Fields

El ejecutivo destacó que el mundo ha pasado de un sistema económico basado en una extracción extensiva de combustibles fósiles a uno intensivo en minerales. La transición energética que ha producido la electrificación y la digitalización ha puesto a los minerales críticos y a las tierras raras en el centro de la geopolítica mundial. La cuestión no es producir más de lo mismo, sino comprender que la minería ya no es un negocio de materias primas, sino que se encuentra en un negocio estratégico fundamental para la vida moderna.

Competitividad país y el ranking de minerales críticos

Darío Zegarra, CEO de Newmont Yanacocha, entregó una mirada analítica basada en indicadores del Servicio Geológico de Estados Unidos. El Perú ocupa un lugar privilegiado en la lista de los países más atrayentes como proveedor de minerales críticos, durante el cual ocupa el noveno lugar a nivel global, tras Australia, Rusia, Brasil, China, Chile, República Democrática del Congo e Indonesia. Sin embargo, Zegarra advirtió que la geología por sí misma no es suficiente; “la guerra está en atraer capital a un país con competidores que tienen una mejor y más estable normativa”.

Darío Zegarra, Newmont Yanacocha

La reflexión de Zegarra se centró en que la riqueza geológica debe complementarse con mejorar la competitividad país. Mientras que, en el año 2000, países como China ya habían anticipado esta situación, convirtiéndose en los principales inversores y refinadores de estos recursos, el Perú aún tiene que enfrentar desafíos estructurales. Para poder aprovechar la oportunidad de la electromovilidad y la energía limpia, los capitales que hay que atraer deben ser de banderas heterogéneas como las de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón o Corea del Sur, y eso solo es posible en un entorno de inversión predecible y eficiente.

El desafío del valor agregado y las tierras raras

La exposición de Eder Lagos, Director de Mina de Hudbay Minerals, puso el foco en un dato técnico trascendente: el Perú generó cerca de 10 millones de toneladas de concentrado de cobre el año pasado, pero el 80 % de esta producción se exporta sin procesar hacia el exterior, principalmente a China. Esto se traduce en una pérdida de valor indirecto, pero también en la pérdida de minerales estratégicos que circulan como trazas dentro del concentrado. Tipos de metales como el itrio, el litio y, sobre todo, el rodio, se encuentran dentro de los concentrados peruanos, pero la tecnología para separarlos no se ha implementado aún en el país.

Eder Lagos, Hudbay Minerals

Lagos enfatizó que el rodio es un elemento de valor extraordinario en el mercado, usado en superaleaciones para turbinas y cohetes espaciales. Con los nuevos planes de la NASA de volver a la Luna y Marte, y la opción de tener un puerto aeroespacial en el norte del Perú, estas cuestiones van adquiriendo un carácter táctico. El problema para crear una refinería que transforme ese valor captado radica no solo en la inversión financiera, sino en la burocracia. Obtener los permisos para una instalación de este tipo puede tardar más de una década, un tiempo que el mercado tecnológico actual no está dispuesto a esperar.

Ciencia, tecnología y la experiencia internacional

Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas, resaltó que la base del progreso se encuentra en la ciencia y la investigación, campos donde el Perú ha retrocedido. “Si bien es cierto que la producción minera se ha visto multiplicada por más de 10 veces en los últimos decenios, la producción de la investigación tecnológica no ha seguido el mismo ritmo”, mencionó el exministro. Otros países vecinos, como Chile, sí han aprovechado las oportunidades que se presentan a través de instituciones como el CESCO, las cuales son financiadas por grandes empresas para investigar la lixiviación de sulfuros de ley baja, desarrollando capacidades tecnológicas propias. Actualmente, el valor de un mineral puede multiplicarse significativamente al convertirse en productos finales como teléfonos inteligentes o baterías de vehículos eléctricos.

Rómulo Mucho

Mucho señaló que el caso de las tierras raras constituye un ejemplo paradigmático. “China es la que mejor ha desarrollado este mercado porque, hace más de 30 años, invirtió en tecnología y educación, por lo que actualmente tiene 39 universidades dedicadas a las tierras raras”. El mensaje es claro: no hay valor en la materia prima primaria, sino en el conocimiento aplicado para su procesamiento. Si Latinoamérica no quiere ser solo proveedora de recursos, debe impulsar una transferencia tecnológica profunda y una cooperación regional que permita generar valor agregado.

Salto tecnológico: hoja de ruta y gemelos digitales

El CIIT Latam Congress 2026 ha servido como una plataforma para definir lo que Eder Lagos denomina un “roadmap tecnológico”. La adopción de tecnología debe responder a una estrategia orientada a resolver problemas concretos. Por ejemplo, implementar un gemelo digital en una mina requiere previamente la instalación de sensores en equipos críticos como molinos y palas, lo que permite anticipar fallas y reducir costos de mantenimiento que pueden ascender a millones de dólares.

La conectividad se convierte así en el sistema nervioso de la operación, mediante el uso de fibra óptica, soluciones como Starlink para zonas remotas o redes LTE privadas que aseguren el flujo constante de información hacia los centros de control.

El uso de Inteligencia Artificial ya se está aplicando como una herramienta que permite diseñar estas hojas de ruta, funcionando como un asistente experto que ayuda a optimizar procesos y proyectar escenarios. Este nivel de madurez tecnológica permite hablar de una minería moderna en el Perú, con operaciones que compiten con estándares internacionales en países como Australia o Canadá. Sin embargo, este despliegue exige que el Estado garantice infraestructura básica como carreteras, líneas eléctricas y conectividad, especialmente en zonas que superan los 5,000 metros de altitud.

Hacia una Política Nacional Minera Sostenible

Darío Zegarra consideró que el mayor salto tecnológico que necesita el Perú no es de ingeniería, sino de política pública. A lo largo de su historia, el país ha desarrollado una tradición minera importante, pero aún carece de una Política Nacional Minera integral. El sector se encuentra enmarcado en un conjunto complejo de normas que, en ocasiones, se contradicen, generando incertidumbre para la inversión.

Zegarra reconoció los esfuerzos recientes para construir una política de Estado que trascienda los ciclos de gobierno y permita alinear a todos los actores. Sin embargo, advirtió que los indicadores internacionales, como el índice del Instituto Fraser, reflejan una caída en la percepción del Perú no por su geología, sino por su gestión de permisos y limitada promoción de la industrialización.

Asimismo, se mencionó el caso de Argentina como un ejemplo cercano de cómo la modificación del marco regulatorio ha permitido atraer inversiones significativas en un corto periodo. Gracias a incentivos claros, este país ha captado importantes capitales en menos de tres años.

Para el Perú, el reto consiste en transformar su cartera de 67 proyectos, valorizada en más de 64 mil millones de dólares, en una realidad tangible que genere empleo, desarrollo territorial y competitividad global.