En un contexto de transición energética donde el cobre es indispensable, Element 29 Resources emerge como un jugador estratégico en el territorio peruano. En el marco del evento “Mineras Junior en la BVL: Del Proyecto al Mercado”, Richard Osmond, CEO de la empresa, explicó que la compañía no solo busca explotar recursos, sino transformar sus hallazgos en activos de nivel Tier 1, una categoría reservada para los depósitos más grandes y rentables del planeta.
El proyecto bandera de la compañía es Elida, un depósito de pórfido de cobre, molibdeno y plata ubicado a solo 200 kilómetros al norte de Lima. Su ubicación es envidiable: a baja altitud (1,600 msnm), con acceso vial directo por la Panamericana y proximidad inmediata a una planta hidroeléctrica y la red eléctrica nacional.
“La empresa está muy centrada en el cobre en Perú, una jurisdicción minera de clase mundial comprobada. Tenemos nuestra oficina principal en Lima. Ya contamos con recursos registrados y buscamos expandirlos, como se mencionó, a un descubrimiento de nivel Tier 1”, comentó Osmond.
Con 14,000 metros de perforación inicial, Element 29 ya ha definido recursos significativos. Según Osmond, “estamos viendo 322 millones de toneladas de 0.32 de cobre, 0.03 de molibdeno y 2.61 g por tonelada de plata”. Sin embargo, esto es solo la superficie.
La estrategia actual se centra en una meta clara: “al menos duplicar el tamaño de ese recurso y luego demostrar que podemos expandirlo significativamente más allá de eso, al nivel tier-one”. Los datos técnicos respaldan este optimismo, especialmente tras los resultados del pozo 37, que alcanzó los 1,500 metros de profundidad con una ley de 0.64 de cobre equivalente, deteniéndose aún en mineralización de alta ley.
Para mapear la magnitud real del sistema, la empresa ha implementado levantamientos de magnetotelúrica (MT). Esta tecnología ha permitido identificar una huella hidrotermal de más de 6 kilómetros de longitud. Richard Osmond destaca que “hemos delineado una anomalía geofísica MT realmente grande que se correlaciona con la parte más profunda de ese pozo, la cual está muy bien mineralizada”, sugiriendo un potencial masivo para recursos tanto a tajo abierto como subterráneos.
Cartera de proyectos en el sur
Element 29 no limita su éxito a Elida. La compañía posee una cartera diversificada de aproximadamente 27,000 hectáreas en concesiones tituladas, distribuidas estratégicamente a lo largo de la costa peruana.
Flor de Cobre: Situado a solo 26 kilómetros de la gigante Cerro Verde, este proyecto cuenta con infraestructura excepcional. Con una DIA (Declaración de Impacto Ambiental) vigente, la empresa planea iniciar perforaciones tras finalizar acuerdos comunitarios este año.
Paca y El Potro: Element 29 sostiene la tesis de haber extendido el cinturón de cobre del Paleoceno hacia el noroeste. “Creemos que hemos extendido ese cinturón también hacia el noroeste… y allí hemos realizado el descubrimiento del proyecto Paca así como del proyecto El Potro”, afirma Osmond. Para Paca, se esperan perforaciones hacia finales de 2026 y 2027.
Catalizadores estratégicos para 2026-2027
El año 2026 marca un punto de inflexión para la compañía. La transición operativa es notable: se busca actualizar los permisos de perforación para pasar de 20 a 40 plataformas en Elida.
“Buscamos potencialmente añadir algunas toneladas y expandir la base de recursos y publicar un recurso actualizado más adelante en 2026 hacia 2027”, señala el CEO.
Esta hoja de ruta incluye pruebas metalúrgicas y la consolidación de acuerdos sociales en Flor de Cobre, asegurando que el avance técnico vaya de la mano con la viabilidad social y ambiental.
Respaldo financiero
En el ámbito financiero, la estructura de capital de la empresa es sólida, con 155.5 millones de acciones emitidas y una base de accionistas leales a largo plazo. Esta estabilidad permite a la gerencia enfocarse en el valor a largo plazo sin las presiones de la volatilidad inmediata.
El éxito en minería depende tanto de la geología como de la gestión. Element 29 cuenta con un directorio de alto perfil, incluyendo a figuras como Brad Mercer, quien fue clave en el crecimiento de Capstone, y Manuel Montoya, geólogo principal detrás del descubrimiento de Zafranal.

