El grupo Hochschild Mining PLC ha dado a conocer sus resultados correspondientes al primer trimestre de 2026, los cuales reflejan una sólida operación, un incremento importante en su posición financiera y avances en su cartera de proyectos de crecimiento en América Latina.
Durante el periodo, la compañía registró una producción de 75,599 onzas equivalentes de oro, en línea con sus expectativas. Este resultado estuvo impulsado principalmente por el buen desempeño de su operación insignia, Inmaculada, así como por el progreso —aunque moderado— en la mina Mara Rosa, lo que permitió compensar parcialmente la leve merma en la producción, respecto a lo esperado, en San Jose.
En sus declaraciones, el CEO Eduardo Landin destacó que el inicio del año ha sido positivo, con una operación estable en Inmaculada y avances en el programa de mejora operativa en Mara Rosa. Asimismo, subrayó que la compañía mantiene su guía de producción y costos para el año, sustentada en una sólida generación de caja.
En detalle, la mina Inmaculada alcanzó una producción de 32,561 onzas de oro y 1.2 millones de onzas de plata. Este resultado se explica por un mayor tonelaje de mineral procesado, aunque parcialmente compensado por leyes menores, en un contexto de precios más altos que permiten operar con niveles de corte más amplios. Paralelamente, la operación avanzó en infraestructura clave, como la puesta en marcha de una planta de ósmosis inversa y el desarrollo de una nueva etapa del depósito de relaves.
La operación San José, en Argentina —de la cual Hochschild posee el 51%— produjo 0.7 millones de onzas de plata y 14,157 onzas de oro, equivalentes a 26,991 onzas equivalentes de oro. El tonelaje fue superior al registrado en el mismo periodo de 2025, aunque las leyes de plata mostraron una ligera disminución, en línea con la variabilidad propia del depósito mineral.
Por su parte, la mina Mara Rosa, en Brasil, continúa mostrando señales de recuperación gracias a su programa de optimización. Durante el trimestre, se registraron mejoras en la estabilidad de planta, confiabilidad del mantenimiento y tasas de procesamiento. No obstante, la producción total alcanzó 13,552 onzas equivalentes de oro, cifra ligeramente por debajo de lo previsto debido a limitaciones en equipos y menor acceso a zonas de alta ley.
En términos de proyecciones, la compañía reafirmó su guía anual de producción atribuible en un rango de 300,000 a 328,000 onzas equivalentes de oro, con costos sostenidos totales (AISC) estimados entre US$2,157 y US$2,320 por onzas equivalentes de oro, lo que refleja confianza en la continuidad de su desempeño operativo.
En paralelo, Hochschild continúa avanzando en su pipeline de crecimiento. En el proyecto aurífero Monte Do Carmo, la empresa desarrolla trabajos de ingeniería, permisos y estudios ambientales, con el objetivo de someterlo a aprobación final durante el tercer trimestre de 2026. Asimismo, en Perú, el proyecto Royropata avanza conforme a lo previsto en la elaboración de su Estudio de Impacto Ambiental.
La exploración también desempeña un rol clave en la estrategia de crecimiento. El programa brownfield 2026 ya se encuentra en marcha en todas sus operaciones, con los primeros resultados de perforación previstos para el segundo trimestre del año.
Desde el punto de vista financiero, la compañía reportó una mejora sustancial en su liquidez. Al cierre de marzo de 2026, Hochschild contaba con US$412 millones en efectivo, equivalentes y otras inversiones de corto plazo, frente a los US$317 millones registrados al cierre de 2025. Esto le permitió alcanzar una posición de caja neta de aproximadamente US$95 millones, revirtiendo la deuda neta de US$22.7 millones del año anterior, impulsado por una fuerte generación de caja operativa.
En materia ESG, la empresa también mostró avances relevantes. La tasa de frecuencia de lesiones con tiempo perdido se redujo a 0.55, mientras que el consumo de agua fresca por tonelada procesada disminuyó a 0.17 m³/tonelada. Asimismo, el porcentaje de residuos reciclados alcanzó el 81.3%, la participación de trabajadores locales se situó en 65.1%, y la presencia femenina en la fuerza laboral aumentó a 11.2%. El indicador ambiental interno ECO score mejoró a 5.90 sobre 6, reflejando un desempeño ambiental más sólido.

