ProActivo | El desarrollo del hidrógeno verde en el Perú avanza. De las políticas públicas, pasa al terreno estrictamente técnico y comercial. Para lograr producir, almacenar y eventualmente exportar este sector energético a mercados asiáticos, el país requiere establecer con urgencia una infraestructura de pruebas, normas y certificación de nivel internacional.
Bajo esta hoja de ruta, representantes de la Alianza de Hidrógeno de Corea (H2KOREA) y la Asociación Peruana de Hidrógeno (H2 Perú) oficializaron en Lima un ambicioso proyecto de cooperación y transferencia tecnológica para el periodo 2026-2028. El acuerdo, que cuenta con una inversión inicial aproximada de 500 millones de wones surcoreanos (cerca de US$ 370,000), busca instalar las bases normativas y operativas que exige la demanda global.
El diagnóstico surcoreano: sin certificación no hay comercio
Jeong Seok-jin, secretario general de H2KOREA, destacó que el marco legal promulgado por el Perú en 2024 para promover el hidrógeno verde fue un hito necesario, pero insuficiente para atraer la inversión internacional. “Para que la industria crezca, las leyes no son suficientes por sí solas. Para producir, almacenar y transportar hidrógeno se requiere un sistema de normas y evaluación de la conformidad reconocida a nivel internacional”, advirtió a través de su participación digital.
El ejecutivo surcoreano enfatizó que medir de forma objetiva la calidad del hidrógeno, el rendimiento de los equipos a alta presión y la intensidad de las emisiones de carbono es el requisito indispensable para garantizar la confiabilidad y facilitar el acceso a los mercados. En ese sentido, saludó la reciente creación del Comité de Normalización de Tecnologías de Hidrógeno bajo el Instituto Nacional de Calidad (INACAL) del Perú, señalando que “ha llegado el momento de impulsar la adopción de normas nacionales y el desarrollo de infraestructura de ensayo”.
El proyecto binacional, impulsado en colaboración con la Agencia Coreana de Tecnología y Normas (KATS) y el Instituto de Pruebas y Certificación de Corea (KTC), fortalecerá las competencias del personal técnico peruano. Además, Jeong anunció un programa de pasantías para 2027, en el cual representantes peruanos viajarán a Corea del Sur para observar de primera mano los centros industriales y la infraestructura de certificación asiática.
H2 Perú: pasar de las expectativas a los contratos reales
Por su parte, el presidente de H2 Perú, Daniel Cámac, brindó una perspectiva realista sobre el verdadero estado del mercado global. Recordó que, si bien la demanda mundial de hidrógeno hacia finales de 2025 superó los 100 millones de toneladas, el gran reto es que apenas el 1 % (1 millón de toneladas) provino de fuentes renovables.
“Existe el mercado, no hay que inventarlo desde cero, pero el reto es descarbonizarlo. Y debemos ser honestos en que las expectativas globales se han ajustado”, señaló Cámac, quien explicó que la cartera de proyectos mundiales de bajas emisiones anunciada para 2030 ha descendido a 27 millones de toneladas.
En tal sentido, el líder gremial fue contundente sobre la viabilidad comercial: “La competitividad de un proyecto de hidrógeno ya no se medirá por sus anuncios; se medirá por la solidez de sus contratos, la calidad de sus estándares y su capacidad real de ejecutarse”.
Ante este escenario pragmático, el trabajo con Corea del Sur resulta estratégico. Mientras el país asiático necesita importar hidrógeno —con una meta nacional de 2 millones de toneladas anuales hacia el 2030— y aporta la tecnología de ensayos y manufactura, el Perú ofrece recursos renovables, ubicación privilegiada en el Pacífico y una alta demanda potencial en industrias pesadas como la minería y el cemento.
Cuatro líneas de acción para viabilizar la industria local
Para asegurar que la cooperación no quede en el papel, Cámac planteó cuatro líneas de trabajo conjuntas entre ambos países:
- Confianza técnica y capacidades: formación de personal técnico y fortalecimiento de estándares aplicables, ensayos y certificación institucional.
- Transferencia tecnológica: capacitación en operación, mantenimiento y seguridad industrial de equipos de hidrógeno, desarrollando una cadena de proveedores locales.
- Pilotos y demanda industrial: identificación de casos demostrativos viables en la minería, la acería y el transporte pesado, asegurando que los usuarios finales (la demanda) estén sentados en la mesa desde el diseño del proyecto.
- Preparación para el comercio internacional: estudiar los requisitos logísticos y portuarios de destino, la trazabilidad del hidrógeno y la certificación de emisiones.
“La confianza en un mercado se construye por capas. Sin confianza en la seguridad, el origen y el desempeño, no hay comercio transfronterizo posible. Esperamos que este encuentro se traduzca en capacidades instaladas y empresas dispuestas a trabajar juntas; el siguiente paso nos corresponde darlo de manera conjunta”, concluyó Cámac, instando a consolidar esta nueva industria bajo el rigor de los estándares globales.

























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