Por: Beatriz Moreno, socia de Infraestructura y de Auditoría en PwC Perú.
Una obra puede avanzar en el terreno y, al mismo tiempo, deteriorarse financieramente. Esa aparente contradicción resume uno de los desafíos menos visibles de la infraestructura en el Perú: asegurar que los proyectos mantengan su viabilidad desde su adjudicación hasta su puesta en operación.
El Perú continúa impulsando proyectos de infraestructura mediante distintos mecanismos de inversión pública y privada. Sin embargo, el reto sigue siendo convertirlos en obras que se ejecuten efectivamente. Adjudicar es un hito importante, pero ejecutar exige sostener decisiones financieras y operativas a lo largo de todo el proyecto. En ese proceso, existen tres riesgos que merecen especial atención por su impacto en la viabilidad financiera de las obras: las desviaciones de costos, las presiones de liquidez y las contingencias contractuales.
El primer punto crítico es la estimación del costo total. Los presupuestos se construyen sobre supuestos de precios, productividad, alcance y plazos que pueden variar durante la construcción. El problema no es solo que surjan imprevistos, sino cuándo se reconoce su impacto. Si las proyecciones de los costos pendientes no se actualizan oportunamente, el deterioro de los márgenes puede reconocerse demasiado tarde, limitando la capacidad de tomar medidas correctivas.
El segundo riesgo es la liquidez de las empresas ejecutoras. En los contratos de construcción, el avance físico, el reconocimiento de ingresos y los cobros no necesariamente ocurren al mismo ritmo. Una empresa puede mostrar resultados favorables y, a la vez, enfrentar presiones de caja para atender sus obligaciones con proveedores, subcontratistas y entidades financieras. Por ello, la planificación del flujo de efectivo y el seguimiento de las valorizaciones y cobranzas pueden ser determinantes para la continuidad de los trabajos.
El tercer riesgo está en la gestión contractual. La entrega tardía de terrenos, las interferencias, los cambios de diseño o los trabajos adicionales pueden generar mayores costos y controversias cuya recuperación no siempre está asegurada. Cuando las responsabilidades, los reclamos y las contingencias se analizan demasiado tarde, un problema inicialmente operativo puede terminar afectando las estimaciones financieras y la rentabilidad del proyecto.
¿Qué tienen en común estos riesgos? Que suelen dar señales antes de reflejarse plenamente en los resultados. Allí, la calidad de la información financiera marca la diferencia. Contar con presupuestos actualizados, estimaciones realistas de los costos para concluir las obras, proyecciones de caja y mecanismos de alerta permite anticipar decisiones, en lugar de limitarse a explicar desviaciones cuando ya ocurrieron.
Desde la auditoría financiera, hay una pregunta que considero esencial: ¿las cifras están reflejando oportunamente lo que ocurre en el proyecto? Las estimaciones de costos, ingresos y contingencias no son ejercicios aislados de contabilidad; también reflejan decisiones y riesgos del negocio. Revisarlas con rigor ayuda a reconocer problemas a tiempo y a tomar mejores decisiones.
El Perú necesita seguir promoviendo proyectos, pero también fortalecer las condiciones que permiten terminarlos. El éxito de la infraestructura no se mide solo por cuánto se adjudica, sino por la capacidad de concluir las obras y ponerlas al servicio de las personas.

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