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OPEP (Petróleo)

  • Arabia Saudita y Rusia, los líderes de facto del grupo de productores de petróleo OPEP+, consideran que 100 dólares por barril es un precio justo que la economía mundial puede absorber.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo, Rusia y otros aliados, el grupo conocido como OPEP+, bombea más del 40% de los 100 millones de barriles diarios de producción mundial. El cartel tiene una poderosa influencia en los precios mundiales del combustible a través de su política de oferta.

La OPEP+ no declara explícitamente su nivel de precios preferido, y funcionarios de Arabia Saudita y Rusia han dicho en las últimas semanas que la política del grupo se centra en garantizar que la oferta mundial de petróleo se ajuste a la demanda, no en defender un precio determinado.

“Nuestro objetivo es sencillo: observar el equilibrio entre la oferta y la demanda durante un periodo no inferior a un año y, en la mayoría de los casos, de un año y medio”, declaró a Reuters una fuente de alto rango la OPEP+.

“Hay demasiadas variables que escapan al control humano, por ejemplo el COVID en 2020 y la crisis financiera de 2008, así que hay que ser humildes”, remarcó.

Pero una de las medidas de referencia del equilibrio entre la oferta y la demanda es el precio. Las declaraciones de los miembros del grupo y el hecho de que aumenten o reduzcan la oferta, dan una idea de lo que los productores consideran una rentabilidad razonable para su petróleo.

Las señales recientes sugieren un nivel de precios preferido de alrededor de 90 a 100 dólares por barril de Brent, dijeron a Reuters las tres fuentes gubernamentales y analistas, por encima del nivel percibido anteriormente de unos 75 dólares que los observadores de la OPEP+ fijaron como el precio que el grupo quería ver.

El petróleo cotizó entre 100 y 120 dólares durante la mayor parte del segundo trimestre, lo que alarmó a los gobiernos de muchos países que ya estaban lidiando con una inflación galopante. Estados Unidos lleva más de un año presionando a Arabia Saudita y a otros productores para que bombeen más para enfriar los precios.

Sin embargo, los principales productores de petróleo, incluida Arabia Saudita, han hecho declaraciones públicas en las últimas semanas para apoyar los precios, que habían caído hacia los 90 dólares en un contexto de debilitamiento de las perspectivas de la economía y la demanda mundiales.

Esas declaraciones culminaron con un recorte simbólico de su objetivo de producción de 100.000 barriles diarios (bpd) por parte de la OPEP+, que muchos analistas interpretaron como una señal de que el grupo defendería los precios por encima de los 90 dólares.

“Un precio del petróleo a 120-130 dólares es arriesgado y Arabia lo evitará, pero a 100 dólares no tendrá un gran impacto en la economía mundial; Arabia se sentiría cómoda con ese precio”, dijo una de las tres fuentes.

Mientras que la mayoría de los productores de la OPEP+ dependen de los ingresos del petróleo y tienen diferentes necesidades de precios para equilibrar sus presupuestos, Arabia Saudita y Rusia no tienen ningún objetivo oficial de precios. Los representantes saudíes no han hablado abiertamente de un objetivo o de una aspiración de precio durante años.

“GANANCIA PARA EL ESTADO”

Las arcas de las naciones petroleras, incluida Arabia Saudita, sufrieron con el colapso de los precios inducido por la pandemia de 2020. Las subas les están ayudando a rellenar sus arcas.

El Fondo Monetario Internacional proyectó en abril el precio de equilibrio del petróleo de Arabia Saudita -el valor del barril con el que equilibraría su presupuesto- en 79,20 dólares. El Gobierno saudí no revela su supuesto precio de equilibrio del petróleo.

“Más de 100 dólares es una ganancia inesperada para el Estado”, dijo Karen Young, miembro del Instituto de Oriente Medio en Washington. “Creo que el nivel cómodo es cualquier cosa por encima de 80 dólares, pero la política fiscal es flexible”.

El petróleo a 100 dólares también es necesario para que las empresas de todo el mundo mantengan niveles de inversión saludables que garanticen que la oferta se mantiene al ritmo de la demanda, dijo la fuente familiarizada con el pensamiento del Gobierno saudí.

DESCUENTOS RUSOS

Incluso después de caer a 90 dólares por barril, el petróleo sigue siendo relativamente caro. El Brent recién volvió a superar los 90 dólares en febrero, después de cotizar por debajo de ese nivel desde 2014.

Rusia tiene motivos diferentes a los de Arabia Saudita para su zona de confort de precios. Este año, Moscú ha tenido que vender su crudo con descuento respecto a los precios de referencia a los compradores de Asia, porque Europa y Estados Unidos han prohibido o desalentado las importaciones de petróleo ruso en represalia por la guerra de Ucrania.

Rusia quiere el petróleo a no menos de 100 dólares para contrarrestar los descuentos, dijeron dos fuentes de la industria familiarizadas con el pensamiento de Moscú.

La OPEP ha hecho intentos esporádicos de mantener los precios en un nivel determinado en el pasado. En 2000, el grupo ideó un mecanismo de banda de precios para mantener el petróleo entre 22 y 28 dólares, pero cuando los precios subieron muy por encima de los 28 dólares unos años después, la banda se suspendió.

Arabia Saudita y la OPEP también han favorecido el petróleo a 100 dólares en varias ocasiones. Riad respaldó por primera vez el petróleo a 100 dólares en 2012 y en 2018 sus representantes decían en reuniones privadas que el barril entre 80 y 100 dólares era deseable, dijeron fuentes en ese momento.

Tales aspiraciones sufrieron un duro golpe después de que el auge del petróleo de esquisto de Estados Unidos y un exceso de oferta mundial resultante junto con el colapso de los precios los hicieron poco realistas, al igual que la caída de los valores durante la pandemia de COVID.

Ahora, la escasa oferta vuelve a sostener los precios. El crecimiento del esquisto ha descendido en la lista de preocupaciones de la OPEP y los pronósticos siguen apuntando a un sólido crecimiento de la demanda de petróleo en 2023, a pesar del menor crecimiento económico y los temores de recesión.

Fuente: Reuters