ProActivo | Roque Benavides, presidente de Compañía de Minas Buenaventura, destacó el fortalecimiento operativo de la empresa tras la puesta en marcha de proyectos clave y el repunte en la producción de metales preciosos. Benavides resaltó que el inicio de operaciones en San Gabriel (Moquegua) y la consolidación de Yumpag (Pasco) no solo garantizan la longevidad de la compañía, sino que confirman el rol de la minería como el principal motor de competitividad regional en el Perú. Pese a los desafíos que impuso la pandemia y la complejidad de la permisología local, el líder empresarial subrayó que la inversión tecnológica y la mística exploratoria permiten a Buenaventura mantener costos eficientes y una integración sólida con la economía nacional en un contexto de precios favorables para el oro y la plata. Aquí la entrevista en exclusiva con ProActivo.
¿Cómo analiza el panorama de la gobernanza en el Perú actual?
A menudo nos autocriticamos en exceso. Aunque no avanzamos a la velocidad que quisiéramos, el Perú ha logrado progresar y sobrevivir a crisis profundas. Tenemos una economía estable, en gran medida gracias al trabajo extraordinario del Banco Central. Sin embargo, falta institucionalidad y debemos enfrentar una crisis moral que afecta a la política a nivel regional. Es necesario adecentar la política, fortalecer la fiscalización y convertir a los partidos en “escuelas de política” con estructuras sólidas que trasciendan los procesos electorales.
Usted ha planteado la necesidad de regiones transversales, ¿Cómo llevar esto a la práctica?
El objetivo de la regionalización debe ser simplificar. Hoy existe una duplicidad de funciones; por ejemplo, las Direcciones Regionales de Energía y Minas a veces carecen de recursos técnicos que sí tiene el Ministerio. Necesitamos entes muy técnicos que sean promotores y no solo fiscalizadores. A nivel del Ejecutivo, es ineficiente tener 19 ministerios. El Estado debería reestructurarse en cinco o seis “superministerios” que reporten directamente al presidente, aplicando tecnología para simplificar trámites y facilitar la formalización.
San Gabriel ya produjo su primera barra de oro, ¿Qué significa este avance para Buenaventura?
San Gabriel es un proyecto en el que trabajamos por más de 20 años. Superamos dificultades geográficas a más de 4,800 metros de altura y los retrasos del COVID-19. Hemos invertido más de US$ 700 millones y este año esperamos producir cerca de 150,000 onzas de oro. Es una operación diseñada bajo criterios de alta eficiencia y bajos costos. Este hito contribuye directamente a la competitividad de Moquegua, que hoy es la región más competitiva del país gracias a la minería, lo que se traduce en mejor infraestructura y educación.
¿Cuál es la importancia estratégica de Yumpag para la cartera de la empresa?
Yumpag es un éxito geológico. Es el mismo yacimiento de Uchucchacua, pero al otro lado de la cordillera. Mientras Uchucchacua está en la vertiente del Pacífico, Yumpag está en la del Amazonas. Tiene leyes de plata más altas, lo que fortalece nuestra posición como productores plateros. Esto demuestra que, aunque la minería es una industria de recursos no renovables, se renueva constantemente con exploración. Esa es la mística que heredamos de mi padre y que nos da longevidad.
¿Cuál ha sido el factor determinante para mantener bajos costos operativos?
La inversión en tecnología. La minería es una industria globalizada donde el precio lo fija el mercado; por ello, la única forma de ser competitivos es mediante la eficiencia. En Buenaventura usamos desde monitores de control y drones hasta robots y sensores metalúrgicos. Aplicar más conocimiento y captar talento joven es fundamental para mantener a las empresas vigentes.
¿Cómo rebate el argumento de que la minería no genera valor agregado?
Ese concepto es equivocado. El valor agregado es la integración con el resto de la economía. El 50% de la energía eléctrica del Perú es consumida por la minería, lo que permite que el sistema sea eficiente y que otros sectores tengan energía barata. La minería es la columna vertebral de la economía peruana; articula cadenas productivas y permite que el país ponga en valor sus recursos naturales para generar bienestar.
¿Cómo evalúa la incorporación de Antofagasta Minerals como socio?
La relación es positiva; ellos están en el directorio y contribuyen con ideas como empresa global. Recientemente visitamos su operación Los Pelambres en Chile. Es interesante notar que allí operan a solo 4 km de la frontera con Argentina, mientras que en Perú aún existe una restricción de 50 km que carece de sentido en la actualidad y debería derogarse. Tenemos mucho que aprender mutuamente.
Usted ha regresado a la docencia en la UNI y en Moquegua, ¿Cuál es su balance sobre las nuevas generaciones?
Contribuir con la universidad pública es gratificante. En Moquegua dictamos el curso de proyectos mineros el mismo semestre que sacamos adelante San Gabriel; fue un mensaje potente para los alumnos. Los valores son fundamentales; la capacitación se logra, pero la ética viene del hogar. El principal problema del Perú es la corrupción y debemos atacarla ofreciendo oportunidades basadas en la meritocracia.
Esta nota es parte de Revista ProActivo – Edición PDAC 2026, para ver la publicación completa clic aquí



