estación de combustible en Cuba

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba “está a punto de colapsar” debido a su grave situación económica, intensificada tras la pérdida del apoyo petrolero de Venezuela, su principal proveedor de crudo. Trump afirmó que la isla llevaba años dependiendo del petróleo y el dinero venezolanos, pero que ahora esa ayuda ya no llega, lo que, según él, deja al país caribeño al borde del colapso.

Hablando con la prensa antes de un mitin en el estado de Iowa, Trump sostuvo que Cuba “está muy cerca del colapso” porque ya no recibe las exportaciones de petróleo ni los ingresos financieros de Venezuela, y no cree que el gobierno cubano pueda mantenerse sin ese respaldo externo. Agregó que Estados Unidos tiene una “presencia muy fuerte” en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, lo que, en su opinión, acelera el fin de los suministros energéticos que históricamente sostenían la economía cubana.

Trump también enfatizó que no considera necesaria una intervención militar en Cuba como la que se vio en Venezuela, marcando una diferencia en su enfoque, pero mantuvo un tono duro sobre las sanciones y la presión económica. El mandatario expresó que muchos cubano-estadounidenses respaldarían su postura, al entender que el régimen de La Habana enfrenta una situación insostenible sin ingreso de petróleo o dinero externo.

Las declaraciones de Trump se dan en un contexto de tensión creciente: el suministro de petróleo desde Venezuela se detuvo tras un cambio político en ese país, y Cuba ha ido enfrentando escasez de combustible, apagones energéticos y dificultades para mantener servicios básicos. Estas condiciones han profundizado la crisis económica y social en la isla, que también lidia con décadas de embargo estadounidense y limitaciones internas.

Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios han rechazado las declaraciones de Trump, calificándolas de inmorales o fuera de lugar, y han afirmado que Cuba está dispuesta a entablar un diálogo con Estados Unidos, aunque sin presiones externas.

Desde la Casa Blanca, otros altos funcionarios han adoptado un tono más cauteloso, evitando detallar próximos pasos concretos pero reiterando críticas al gobierno cubano, al que consideran un “gran problema” para la estabilidad regional.

Mientras tanto, en Cuba se reporta que la crisis energética y económica continúa afectando la vida cotidiana —incluyendo restricciones de combustible para aerolíneas e interrupciones de servicios como electricidad y transporte— lo que refuerza la percepción de fragilidad en la economía insular.