El gas natural se consolida como un energético de transición estratégico para reducir emisiones y garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico e industrial en el país. Durante el Foro de Sostenibilidad de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH) “Rompiendo Mitos, Generando Acción”, ejecutivos de diversos sectores y autoridades como la viceministra de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente, Nelly Paredes, coincidieron en que su despliegue requiere reglas claras, infraestructura y planificación estatal de largo plazo, mientras que la volatilidad política y la rigidez regulatoria frenan inversiones en descarbonización.
En esa línea, se puso énfasis en el rol estratégico de la sostenibilidad como eje transversal del sector hidrocarburos. “La sostenibilidad en este sector se gestiona como parte integral del negocio, a partir de evidencia y decisiones concretas. Las dimensiones ambiental, social y económica forman un trinomio inseparable que se refleja en la operación diaria”, señaló Tiffany Bayly, gerente general de la SPH.
Desde la industria pesquera, Antonio Olortegui, Gerente de Asuntos Corporativos y Legal de TASA, destacó el impacto del recurso en la operación de su organización, el cual ya es empleado en cuatro plantas (Callao, Pucusana, Pisco y, recientemente, Chimbote). Esto con el objetivo de operar de manera más sostenible, como parte de su compromiso con el entorno.
“Hoy, la transición energética es clave en la disminución de las emisiones de dióxido de carbono (CO₂). En TASA, este cambio ha tenido un fuerte impacto en la mejora de nuestra eficiencia productiva. El plan a futuro es ampliar este alcance. Por ejemplo, el reciente cambio de la fuente energética de nuestra planta de Chimbote nos permitirá reducir 6.500 toneladas métricas de CO₂ al año, es decir, el 18% de nuestras emisiones medidas previa conversión”, afirmó Olortegui.
No obstante, pese a los esfuerzos de las industrias, los panelistas coincidieron en que acelerar este proceso requiere soluciones técnicamente sostenibles y adaptadas a la realidad de cada sector.
Al respecto, identificaron tres barreras estructurales que frenan este proceso. En primer lugar, advirtieron sobre la falta de infraestructura energética, señalando que la ausencia de redes de gas natural en zonas industriales descentralizadas hace inviable la transición en el corto plazo. Asimismo, cuestionaron la rigidez de los esquemas tarifarios, argumentando que estos no consideran la estacionalidad productiva de sectores que alternan periodos de alta demanda con meses de inactividad, lo que afecta el retorno de la inversión. Por último, alertaron sobre la fragilidad de la seguridad del suministro, al depender de soluciones provisionales como el transporte por cisternas, las cuales consideran riesgosas para la continuidad operativa ante la vulnerabilidad de las vías de acceso.
Finalmente, los panelistas coincidieron en que la digitalización es clave para la eficiencia. Sistemas automatizados e Inteligencia Artificial permiten cuantificar la huella de carbono y prevenir accidentes, apoyando decisiones corporativas basadas en datos concretos.


