Luis Rivera, Glencore

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ProActivo | Glencore proyecta una transformación estratégica en sus operaciones peruanas con el objetivo de duplicar su producción actual de cobre. Luis Rivera, Director de Operaciones Sudamérica de Glencore, trazó una hoja de ruta para 2026-2027 que posiciona a la compañía no solo como un operador minero, sino como un gigante del trading global con un enfoque agresivo en Sudamérica. Con la reciente adquisición del proyecto Quechua y el avance hacia la factibilidad de Coroccohuayco —una inversión estimada en US$ 1,800 millones— la multinacional busca replicar en el sur de Perú el modelo de complejo metalúrgico integrado que ya opera con éxito en el norte de Chile.

Un gigante de la comercialización global

A diferencia de las empresas mineras convencionales, Glencore se define como una compañía de comercialización que opera en más de 65 commodities en todos los continentes. Con 140,000 empleados directos, la firma suministra insumos críticos a líderes tecnológicos como Tesla, BYD y Volkswagen.

Luis Rivera enfatizó que esta estructura de comercialización abarca el 50% del mercado global de ciertos metales. “Glencore se posiciona más como una empresa de trading, una empresa de comercialización que alcanza desde el origen del commodity hasta su distribución final”, dijo el empresario en declaraciones recogidas por ProActivo en el marco de la ponencia “Glencore Perú: Oportunidades Estratégicas 2026 – 2027”, en el Australia Business Network que organiza Australia Perú Chamber of Commerce (APCCI).

El ejecutivo subrayó que la mencionada visión integral es la que guía su estrategia en el “triángulo del cobre” sudamericano conformado por Perú, Chile y Argentina.

El futuro es Sudamérica

Para Glencore, la transición energética global hacia un “mundo más verde” es geográficamente específica. Rivera, explicó que las proyecciones más conservadoras sitúan la demanda de cobre en 35 millones de toneladas anuales para 2050, mientras que la oferta actual apenas alcanza los 24 millones.

“Los grandes mega yacimientos del mundo no están en Estados Unidos, Europa o Asia; están en Sudamérica. Los dos grandes países que podrán proveer el cobre que el mundo necesita son Perú y Chile”, manifestó el  Director de Operaciones Sudamérica de Glencore.

En Argentina, la compañía posee el 100% de Pachón, un proyecto de gran envergadura en San Juan que espera producir hasta 400,000 toneladas de cobre a partir de 2032. En Chile, operan la mina Lomas Bayas y la fundición Alto Norte, formando un complejo eficiente que integra extracción y refinación.

El plan de expansión en Perú

El centro neurálgico de Glencore en Perú es el complejo Antapaccay, en Cusco. Actualmente produce entre 140,000 y 150,000 toneladas de cobre al año, pero la meta corporativa es ambiciosa.

“La meta es duplicar esa producción en los próximos años. Para llegar a 300,000 toneladas de cobre, vamos a necesitar mucha ayuda de consultores y contratistas”.

Esta expansión se apoya en tres pilares operativos:

Coroccohuayco: Proyecto de US$ 1,800 millones que conectará con la planta de Antapaccay mediante una faja transportadora (overland conveyor) de 8 kilómetros. Actualmente culmina su etapa de factibilidad para entrar a ingeniería de detalle.

Quechua: Adquirido en diciembre pasado, este yacimiento se perfila como el nuevo integrante del clúster de Espinar. Glencore evalúa su integración técnica para anuncios oficiales en el próximo año.

Antamina: Donde mantienen una participación del 33.75%, consolidando su presencia en los depósitos de clase mundial del país.

Desafíos operativos y permisología

A pesar del potencial geológico, Rivera fue crítico respecto al entorno regulatorio peruano. Comparó la realidad local con Minnesota (EE. UU.), donde un proyecto de Glencore requiere 24 permisos, o Argentina, donde el proceso es significativamente más ágil.

“En Perú tenemos más de 320 o 350 permisos, cada uno duplicado o repetido”, señaló, indicando que la compañía seguirá impulsando reformas a través de gremios institucionales.

Impacto económico y social

La operación en Espinar demanda una logística masiva: el consumo diario de combustible alcanza los 400,000 litros y el de cal las 300 toneladas. Con una fuerza laboral de 4,500 trabajadores (39% local), la empresa generó compras en la provincia por más de S/ 300 millones, en el año 2024.

La inversión social también juega un rol crítico, con S/ 20 a 30 millones anuales de soles ejecutados mediante obras por impuestos y el 3% de las utilidades destinado al Convenio Marco de Espinar. “Tenemos que actuar no solo en el flanco tecnológico minero, sino en el ambiental, social, legal y humano”, concluyó Luis Rivera, Director de Operaciones Sudamérica de Glencore.