- Proyectos científicos del Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima demuestran que podrían eliminar hasta el 100 % de metales tóxicos del agua y generar 1,2 millones de litros de combustible a partir de residuos en cinco años.
¿Qué pasaría si los plásticos que ya no se pueden reciclar se convirtiesen en combustible?, ¿O si los residuos orgánicos, como las cáscaras de plátano, ayudasen a limpiar el agua contaminada por metales pesados?, en el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental (26 de enero), la Universidad de Lima presenta dos investigaciones que responden a estas preguntas con soluciones concretas, medibles y aplicables, basadas en ciencia, innovación y economía circular.
Ambas soluciones, desarrolladas por investigadores del Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima, que ha financiado más de 2500 proyectos desde su fundación hace más de 25 años, apuntan a reducir la contaminación del agua, disminuir la acumulación de residuos sólidos y mitigar emisiones de CO2, problemas ambientales críticos en el Perú y en la región.
Del plástico no reciclable al combustible
El investigador Edilberto Ávalos Ortecho, docente de la Facultad de Ingeniería de la Ulima, lidera un proyecto que aborda uno de los mayores desafíos ambientales actuales: los residuos de plástico PET que ya no pueden reciclarse por métodos convencionales.
Según datos internacionales, en 2022, la producción mundial de plásticos superó los 400 millones de toneladas, un material del que solo el 10 % logra reciclarse. Además, por cada kilogramo de plástico producido desde cero, se emiten alrededor de 3,5 kilos de CO2. Frente a este escenario, esta investigación propone transformar residuos de PET no reciclables en combustible crudo mediante un proceso termoquímico de pirólisis catalítica, el cual usa calor y un catalizador para descomponer materiales sin quemarlos y convertirlos en energía o combustibles.
El equipo diseñó y construyó una planta piloto a escala laboratorio, única en Perú, que procesa estos residuos bajo condiciones controladas de temperatura, presión y uso de catalizadores, como la zeolita (mineral que acelera las reacciones químicas y mejora la calidad del combustible). Los resultados muestran que, por cada kilogramo de PET residual, se obtienen aproximadamente 200 mililitros de combustible, con una eficiencia energética cercana al 89 %. “Este combustible es apto para su uso en hornos industriales o en el parque automotor, ya que presenta una calidad superior a los 97 octanos”, menciona el investigador.
Para confirmar estos resultados, el equipo comparó las pruebas de laboratorio con simulaciones del proceso mediante el software especializado Chemcad, y obtuvieron resultados consistentes en ambos casos. “El enfoque no es solo eliminar residuos, sino convertirlos en un recurso energético de bajo costo, aplicando principios reales de economía circular y reduciendo la cantidad de plásticos que terminan en los rellenos sanitarios, lo que ayuda a prolongar su vida útil”, explica Ávalos Ortecho en el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental.
Además, subrayó que “si se procesarán todos los plásticos generados en el Perú, equivalentes a cerca de 7 millones de kilos en cinco años, se podrían obtener más de 1,2 millones de litros de combustible en ese periodo, convertidos en un recurso limpio que no genera gases de efecto invernadero. Esta alternativa impulsa la sostenibilidad, la economía circular y una gestión eficiente de residuos, además de fortalecer la competitividad del sector de plásticos en el país”, subraya Ávalos. Su proyecto fue publicado en la revista científica internacional Science Direct, indexada en Scopus (Q1), y se encuentra en proceso de patentamiento.
Residuos agrícolas que limpian el agua
El segundo proyecto, a cargo del docente Israel Montoya Matos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Lima, se enfoca en otro problema crítico: la contaminación de fuentes de agua por metales pesados provenientes de actividades industriales y mineras, contaminantes altamente tóxicos y difíciles de tratar con métodos tradicionales.
La investigación plantea que residuos comunes, como las cáscaras de plátano, pueden transformarse en bioadsorbentes altamente eficientes para remover metales pesados del agua. “A través de un proceso de activación térmica, estos residuos se convierten en biochar, un material que luego es caracterizado con técnicas especializadas para evaluar su capacidad de limpieza”, explica Montoya.
Los resultados de la primera prueba fueron contundentes. El tratamiento eliminó casi el 100 % de metales altamente tóxicos, como cadmio, cromo y níquel, y redujo en más del 95 % la presencia de otros contaminantes peligrosos, como plomo, cobre, zinc e incluso el manganeso, presente en altas concentraciones, fue reducido a niveles compatibles con los estándares ambientales.
Además de su impacto ambiental, el proyecto destaca por su bajo costo y su potencial aplicación en comunidades e industrias con acceso limitado a tecnologías de tratamiento de agua. Actualmente, la investigación sigue en ejecución y ha originado nuevas líneas de trabajo, como el uso del agua tratada y del biochar en la elaboración de concreto, lo que abre oportunidades para tesis y desarrollos futuros.
Día Mundial de la Educación Ambiental: Compromiso de la ULIMA
En los últimos cinco años, el Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima ha financiado en promedio 300 proyectos con fondos internos, de los cuales casi el 20 % han estado enfocados en investigación ambiental.
En ese mismo periodo, la inversión total destinada a proyectos financiados con fondos internos asciende a un promedio de 20 millones de soles, mientras que la inversión específica en investigaciones vinculadas al medioambiente y la sostenibilidad alcanza aproximadamente 4,2 millones de soles, lo que refleja el compromiso sostenido del IDIC con el desarrollo de soluciones científicas de impacto ambiental.
“Estas cifras reflejan el compromiso sostenido del Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima con la investigación ambiental, orientada a generar conocimiento aplicado y soluciones científicas que respondan a los desafíos ambientales del país, promuevan la sostenibilidad y aporten valor social y económico”, finaliza Guillermo Dávila, director del IDIC.


