ProActivo | Las alianzas estratégicas entre los sectores público, privado y la sociedad civil generan bienestar territorial en el Perú. En el caso específico de la industria minera, existen diversos ejemplos de proyectos sostenibles que hoy benefician a múltiples comunidades. Ello quedó demostrado en el webinar “Infraestructura hídrica y fortalecimiento de negocios agrícolas en comunidades”, encuentro que puso en valor experiencias exitosas de articulación multisectorial.
El encuentro, realizado el pasado 13 de enero, estuvo moderado por Rebeca Ampudia Belling, jefa de Proyectos Internacionales de Revista ProActivo, y contó con la participación de los responsables de los cuatro proyectos finalistas de la categoría Mediana Minería de los Premios ProActivo 2025.
Como moderadora, Rebeca Ampudia Belling resaltó que los trabajos presentados han fortalecido la relación con las comunidades y las municipalidades. “No solamente desde un ámbito netamente privado hacia la comunidad directamente, sino también mostrando cómo funcionan las alianzas estratégicas para llegar a acuerdos comunes que trasciendan lo privado hacia una compenetración entre el sector público, privado y las comunidades”, indicó.
Los expositores fueron Alex Villanueva Spelucín, director ejecutivo de Newmont Foncreagro; Juan Carlos Guzmán, superintendente de Responsabilidad Social de Minera Colquisiri S.A.; Henry Rojas, gerente de Gestión y Desarrollo Social de Gold Fields La Cima S.A.; y Flavio Martín Flores Acevedo, jefe de Relaciones Comunitarias de Minera Boroo Misquichilca S.A. Todos coincidieron en la relevancia del trabajo continuo con la sociedad civil mediante organizaciones, asociaciones, juntas vecinales y mesas de diálogo.
Huella Verde
El primer expositor fue Alex Villanueva Spelucín, quien explicó el proyecto “Huella Verde, alianza forestal por Cajamarca”, iniciativa colectiva ganadora en la categoría Mediana Minería de los Premios ProActivo 2025. El proyecto forma parte de la estrategia “Agua para Cajamarca” liderada por Newmont, y busca restaurar ecosistemas degradados, considerando que el 57 % de las tierras carecía de un uso productivo definido, lo que generaba erosión de suelos, pérdida de biodiversidad y menores oportunidades económicas.
Como respuesta, se plantaron 1,7 millones de árboles en 1 545 hectáreas, superando la meta prevista al 2025. Esta acción permitirá capturar más de 45 578 toneladas de CO₂ en 15 años y generar ingresos anuales estimados en S/ 1,8 millones mediante la producción de hongos comestibles. Villanueva destacó que el verdadero valor del proyecto radica en la gobernanza compartida, que ha generado beneficios ambientales, empleo e ingresos para las familias. “Se ha consolidado una mesa técnica forestal en Cajamarca donde Estado, comunidades y empresas privadas trabajan con confianza y visión de futuro”, señaló.
Fruticultores de exportación
Por su parte, Juan Carlos Guzmán presentó el proyecto “Fruticultores de Jecuán: Calidad que cruza fronteras”, un modelo de convivencia agrominera en el Valle de Huaral, orientado a pequeños productores de palta con bajos rendimientos. El diagnóstico identificó a 25 agricultores y 49 hectáreas de cultivo, con rendimientos de apenas 5 toneladas por hectárea, frente a un promedio regional de 14 toneladas. Tras promover la asociatividad y articular con instituciones como INIA, SENASA y entidades regionales, se conformó la Asociación de Fruticultores de Palta, mejorando el control fitosanitario y el acceso a mercados de agroexportación, con un impacto significativo en los ingresos.
Agua y educación
A su turno, Henry Rojas expuso el proyecto “Cuando el territorio aprende, el futuro cambia”, desarrollado en Hualgayoc, donde se identificaron problemas de calidad de agua y una anemia infantil del 43 %, que incidía en una deserción escolar del 8,4 %. Se implementaron plantas de tratamiento de agua potable (PTAP) con tecnología suiza, beneficiando a 20 000 familias, y sistemas de automatización que redujeron los costos operativos en 50 %. Además, se construyeron más de 900 reservorios en una primera etapa y 600 adicionales en la segunda, fortaleciendo la actividad agrícola. En educación, la mejora de infraestructura permitió que el ingreso a la universidad pasara de 3 a más de 20 estudiantes en tres años.
Acceso al agua
Finalmente, Flavio Martín Flores Acevedo destacó el proyecto “Reactivación de la PTAP de Quiruvilca”, una inversión de S/ 184 000 que permitió reactivar una planta inoperativa y beneficiar a 5 000 personas, reduciendo en 43 % las enfermedades gastrointestinales y garantizando agua de calidad al 100 % de la población. “Dejamos un legado que va más allá de la infraestructura: bienestar y salud”, afirmó. Añadió que el costo por beneficiario fue de S/ 37, demostrando que intervenir infraestructuras existentes puede generar un alto retorno social. Como conclusión, subrayó que el éxito radicó en generar confianza y asegurar la sostenibilidad legal y técnica de los proyectos.
