El proyecto de integración de las unidades mineras Carahuacra y San Cristóbal, presentado por Volcan Compañía Minera S.A.A., marca un hito en la estrategia de sostenibilidad y eficiencia operativa del sector minero peruano. La iniciativa, actualmente en evaluación mediante el Estudio de Impacto Ambiental detallado (EIAd), contempla una inversión cercana a los US$ 242 millones y busca asegurar la continuidad operativa por más de 21 años.
Ubicado en los distritos de Yauli y Huay-Huay, en la provincia de Yauli, este proyecto representa una de las principales apuestas de la compañía para fortalecer su producción de zinc, plomo y plata, minerales clave en el mercado global.
Modificaciones propuestas
El EIAd contempla una serie de intervenciones estratégicas orientadas a optimizar las operaciones subterráneas y mejorar la gestión ambiental. Entre las principales acciones se encuentra la profundización de labores mineras, con el desarrollo de galerías entre las cotas 3,490 y 3,050 metros, lo que permitirá ampliar reservas y garantizar la continuidad productiva.
Asimismo, se proyecta la construcción de ocho chimeneas de ventilación mediante el sistema Raise Borer, una tecnología que permitirá mejorar las condiciones de seguridad en las labores subterráneas, alineándose con estándares internacionales.
En cuanto a la gestión de relaves, el proyecto incluye el recrecimiento del depósito Rumichaca hasta la cota 4,246 metros, incrementando su capacidad y asegurando la disposición adecuada de residuos mineros. También se prevé la implementación del depósito Gavilán, destinado a desmontes y relaves gruesos en el tajo del mismo nombre.
Uno de los componentes más relevantes del proyecto es la modificación de la infraestructura hidráulica, que contempla el desvío del río Rumichaca y el encauzamiento del río Yauli. Estas acciones buscan garantizar la estabilidad de las operaciones y mitigar impactos ambientales en la zona.
Además, se desarrollarán nuevas plantas para optimizar el tratamiento de agua y relaves. Entre ellas destaca la planta DCT de espesamiento, orientada a mejorar la gestión de relaves en etapas futuras, así como la PTARI, que duplicará la capacidad de tratamiento de aguas industriales de 600 a 1,200 litros por segundo, cumpliendo con la normativa ambiental vigente.
El proyecto también incluye la implementación de una PTARD para el tratamiento de aguas domésticas y una PTAP que garantizará el suministro de agua potable de calidad para las operaciones.
Carahuacra y San Cristóbal: pilares de Volcan Compañía Minera
Las unidades Carahuacra y San Cristóbal forman parte del núcleo operativo de Volcan en la región Junín. Ambas operaciones están enfocadas principalmente en la minería subterránea de zinc, plomo y plata, y cumplen un rol clave en la producción del grupo.
La integración de estas unidades permitirá optimizar procesos, mejorar el transporte de relaves y extender la vida útil de las operaciones, en línea con la estrategia de crecimiento de la empresa. En particular, la unidad San Cristóbal, que enfrentó una suspensión temporal en 2024, ha retomado operaciones y se posiciona nuevamente como un eje central de inversión.
Con más de 80 años de trayectoria, Volcan Compañía Minera se ha consolidado como uno de los principales productores mundiales de minerales polimetálicos. Sus operaciones se concentran en la Sierra Central del Perú, especialmente en clústeres como Yauli, Chungar y Cerro de Pasco.
En mayo de 2024, la empresa experimentó un cambio significativo en su estructura accionarial, cuando el Grupo Integra, a través de Transition Metals AG, asumió el control mayoritario, reemplazando a Glencore. Este cambio ha impulsado una nueva etapa de inversiones enfocadas en sostenibilidad y crecimiento.
De esta manera, la integración de Carahuacra y San Cristóbal se perfila como una iniciativa clave para consolidar la presencia de la compañía en la minería peruana, garantizar la sostenibilidad de sus operaciones y contribuir al desarrollo económico de la región Junín.

