La discusión por un nuevo ajuste en la tarifa del agua en Lima y Callao dejó de ser un asunto estrictamente técnico. Al pedido del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal) de revisar el esquema tarifario aprobado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) se han sumado cuestionamientos sobre la gestión interna de la empresa estatal, luego de que investigaciones revelaran una estructura de remuneraciones y beneficios que contrasta con el argumento de estrechez financiera planteado ante el regulador.
El pedido de Sedapal y el marco regulatorio
Sedapal solicitó a Sunass revisar el ajuste en la tarifa del agua aprobado para el periodo regulatorio vigente. Mientras el regulador estableció un incremento acumulado de 14,5 %, la empresa ha planteado escenarios que elevarían el impacto final a rangos de entre 18 % y 28 %, bajo el argumento de que los ingresos actuales no cubren sus necesidades operativas ni de inversión.
“Para nosotros debe ser un poquito más”, afirmó el presidente del directorio de Sedapal, Hugo Obando Concha, en declaraciones recogidas por Cuarto Poder.
La empresa sostiene que enfrenta una “ruptura del equilibrio económico-financiero”, un concepto que describe situaciones en las que los ingresos reconocidos no compensan los costos eficientes del servicio ni las inversiones comprometidas. En ese marco, Sedapal también planteó una reclamación económica millonaria por presuntos errores técnicos en cálculos tarifarios de periodos anteriores.
Desde Sunass, la posición es defender la metodología aplicada y remarcar que cualquier ajuste tarifario debe sustentarse en criterios técnicos, eficiencia operativa y protección del usuario.
Estructura salarial y beneficios bajo escrutinio
El debate tarifario se intensificó tras la difusión de un reportaje de Cuarto Poder que examinó la estructura salarial y de beneficios de Sedapal. La investigación mostró que, pese al discurso de restricciones financieras, los trabajadores cuentan con un esquema que incluye doce sueldos legales, dos gratificaciones, un sueldo vacacional, asignación por escolaridad equivalente al 80 % de un sueldo, CTS, utilidades y hasta tres incentivos económicos adicionales por año.
En términos prácticos, este sistema permite que algunos empleados perciban hasta 19 sueldos anuales. El contraste entre esta estructura y la situación de déficit financiero expuesta por la empresa generó cuestionamientos sobre la coherencia entre el discurso institucional y la gestión interna de costos.
Las cifras difundidas indican, por ejemplo, que un especialista en recolección con un sueldo base cercano a los S/ 9,500 puede percibir entre S/ 15,000 y S/ 24,000 en meses sin gratificaciones. En cargos de mayor jerarquía, un gerente de servicio con una base de S/ 19,750 ha registrado ingresos mensuales de hasta S/ 36,417, mientras que un gerente de proyectos alcanzó los S/ 52,200 en un solo mes debido a la acumulación de incentivos.
Estos montos superan, en varios casos, el salario del presidente de la República, fijado en S/ 35,568 desde 2025.
Cuestionamientos desde el sector especializado
Las revelaciones también generaron reacciones desde el ámbito técnico y político. El exministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Milton Von Hesse, comparó la situación de Sedapal con la de Petroperú, al advertir una presunta dilapidación de recursos públicos asociada a sueldos y bonos.
“Le han regalado la empresa a distintos grupos sindicales y juegan a la piñata reventada”, señaló Von Hesse en el programa Cuentas Claras de Canal N. El exministro sostuvo además que no corresponde un nuevo incremento de la tarifa del agua y afirmó que, bajo estándares del sector privado, los directores de la empresa enfrentarían responsabilidades por el uso de los recursos.
En esa línea, indicó que Sedapal no cubre sus necesidades de inversión con ingresos propios y requiere de subsidios del Ministerio de Vivienda, lo que vuelve a colocar en debate la sostenibilidad del modelo financiero de la empresa.
Impacto tarifario en los usuarios
Mientras la controversia se desarrolla en el plano regulatorio y mediático, los usuarios ya reportan incrementos en sus recibos, lo que ha elevado la sensibilidad social frente a cualquier anuncio de ajuste adicional. Este contexto ha reforzado la atención sobre cómo se distribuyen los costos del servicio y qué resultados se obtienen a cambio.
Sedapal ha intentado reducir el impacto del debate señalando que el mayor peso de la recaudación tarifaria no recae en los hogares. “Recordemos que el 80% de la recaudación de tarifa de Sedapal proviene de la industria y del comercio. Solo el 20 % corresponde a los usuarios domésticos”, sostuvo Hugo Obando Concha ante Cuarto Poder.
La discusión sobre tarifas, gestión y eficiencia permanece abierta, en un contexto de mayores exigencias de inversión, expansión de redes y fiscalización en el sector saneamiento.


