La presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Julia Torreblanca, participó en el foro internacional titulado “¿Cómo pueden América Latina y el Caribe aprovechar su riqueza mineral para un desarrollo sostenible que beneficie a todos?”, realizado en el marco de las Reuniones Anuales de la Junta de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y BID Invest.
La reunión convocó a autoridades, representantes de organismos multilaterales, ejecutivos de empresas mineras e inversionistas internacionales para analizar las condiciones necesarias que permitan impulsar una industria minera responsable, competitiva y coherente con los objetivos globales de transición energética.
Julia Torreblanca advirtió que los inversionistas mineros realizan un análisis profundo de diversos factores antes de desembolsar capital para desarrollar nuevos proyectos. Entre estos elementos, la ejecutiva destacó la importancia de contar con marcos regulatorios claros y estables, así como con procesos de permisos eficientes que ofrezcan seguridad jurídica y previsibilidad en el largo plazo.
La representante gremial enfatizó que el entorno global evidencia una demanda creciente por minerales estratégicos, siendo el cobre uno de los principales recursos considerados críticos para la transición energética. En ese sentido, señaló que la electrificación de la economía, el desarrollo de tecnologías limpias y la expansión de las energías renovables incrementarán de manera significativa la necesidad de este metal durante las próximas décadas.
En el debate también se presentaron experiencias empresariales relacionadas con la proyección de proyectos mineros en la región, como la evaluación de inversiones destinadas a ampliar operaciones y mejorar la infraestructura productiva, incorporando criterios de sostenibilidad desde las primeras etapas de desarrollo.
Un aspecto central de estos procesos es la gestión responsable de los recursos naturales, especialmente del agua. Las empresas mineras vienen incorporando herramientas de evaluación integral que no solo consideran la viabilidad técnica de los proyectos, sino también su impacto ambiental y social. De esta manera, los proyectos son analizados bajo una perspectiva holística que contempla factores de sostenibilidad, riesgos operacionales y relacionamiento con las comunidades.
Tal como se expuso durante el foro, la planificación de nuevos desarrollos mineros exige garantizar condiciones adecuadas de infraestructura, energía y disponibilidad hídrica, elementos fundamentales para asegurar operaciones sostenibles y competitivas a largo plazo.
Asimismo, se mencionaron iniciativas vinculadas al reúso y tratamiento de aguas residuales, prácticas que permiten optimizar el uso del recurso hídrico y generar beneficios para las poblaciones cercanas. Estas acciones forman parte de una tendencia creciente en la industria minera global, orientada a promover el uso eficiente del agua y contribuir a la recuperación ambiental de las cuencas donde operan las empresas.
Julia Torreblanca recalcó que el Perú cuenta con condiciones geológicas privilegiadas, lo que lo posiciona como uno de los principales destinos de inversión minera a nivel mundial. Actualmente, el país posee ocho de los diecisiete minerales críticos identificados globalmente, lo que representa una oportunidad estratégica en el contexto de la transición energética.
A ello se suma una ubicación geográfica favorable, una red energética competitiva y mano de obra calificada, factores que fortalecen la capacidad del país para atraer inversiones de gran escala vinculadas a la minería y a la cadena de valor de los minerales.
El Perú dispone actualmente de una cartera de proyectos mineros superior a los 63 mil millones de dólares, que incluye más de sesenta iniciativas en distintas etapas de desarrollo. Paralelamente, se vienen ejecutando decenas de proyectos de exploración orientados a identificar nuevos yacimientos que sustenten la producción futura del sector.
Sin embargo, la presidenta de la SNMPE alertó que, para materializar estas inversiones, es fundamental reducir los tiempos de evaluación y obtención de permisos, procesos que se han vuelto cada vez más complejos en los últimos años. En ese contexto, planteó la posibilidad de incorporar tecnologías como la inteligencia artificial para mejorar los procedimientos administrativos, agilizando las evaluaciones sin comprometer los estándares regulatorios.
Otro de los desafíos mencionados fue el crecimiento de la minería ilegal, fenómeno que se ha expandido en diversas regiones del país y que representa un riesgo para el medio ambiente, la seguridad laboral y la formalidad económica. Frente a esta problemática, se planteó la necesidad de fortalecer los mecanismos de trazabilidad de los minerales, con el fin de garantizar que los recursos que ingresan a las cadenas de suministro provengan de operaciones formales y responsables.
Asimismo, Julia Torreblanca destacó la importancia de que los recursos generados por la actividad minera se traduzcan en mejoras concretas en la calidad de vida de la población, especialmente en las zonas donde se desarrollan los proyectos. Entre las prioridades mencionadas resaltó el cierre de brechas en infraestructura, educación, salud, saneamiento y acceso al agua potable.
Finalmente, la presidenta del gremio minero afirmó que el desarrollo de una minería moderna y sostenible debe darse en un entorno social estable, en el que comunidades, Estado y empresas trabajen de manera articulada para impulsar proyectos que generen empleo, crecimiento económico y bienestar para la población.


