
El precio del oro subía más de un 1% el viernes, en camino a su primera ganancia semanal de las últimas tres, ya que el dólar se depreciaba y la postura de la Reserva Federal reforzaba las expectativas de un prolongado ambiente de bajas tasas de interés.

Las grandes mineras auríferas están ampliando su atractivo para la inversión, ya que los precios récord de los lingotes de oro aumentan los beneficios y los dividendos, según Nick Holland, CEO de Gold Fields.

A partir de 2010, los bancos centrales de todo el mundo pasaron de ser vendedores netos de oro a compradores netos. El año pasado, la actividad del sector oficial disminuyó un 1% con respecto al año anterior, y los bancos centrales añadieron un total de 650,3 toneladas.

Los precios del oro cayeron el martes, ya que el creciente optimismo sobre las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China redujo el atractivo de refugio del metal, mientras los inversores esperan un discurso esta semana del presidente de la Reserva federal, Jerome Powell.

Los precios del oro caían el martes, ya que las esperanzas en torno a una vacuna contra el COVID-19 y señales positivas en el frente comercial Estados Unidos-China mejoraban el apetito por el riesgo y contrarrestaban el apoyo que prestaba al lingote la debilidad del dólar.

Los precios del oro subían el lunes mientras el dólar se debilitaba, pero las esperanzas de progreso en el tratamiento del COVID-19 limitaban las ganancias del metal.

El oro caía el viernes debido a la fortaleza del dólar, que debilitaba el atractivo del lingote y lo hacía encaminarse a su segunda caída semanal seguida, aunque las preocupaciones sobre la recuperación a la pandemia del coronavirus limitaban la baja.

El precio del oro subía el jueves tras perder más del 3% en la sesión previa, después de que las minutas de la Reserva Federal destacaron las incertidumbres que rodean a la recuperación económica, disminuyendo el apetito por el riesgo.

El precio del oro mejoraba un 1% el martes, superando de nuevo el nivel de los 2.000 dólares la onza, mientras el dólar tocaba un mínimo de más de dos años y los inversores esperaban detalles sobre la estrategia de la Reserva Federal para combatir una crisis económica inducida por la pandemia.
