¿Quieres postular a la UNI?, ahora tienes una nueva opción: Ingeniería de Inteligencia Artificial. Para el próximo examen de admisión en febrero, la carrera abre solo 30 vacantes. El objetivo es formar ingenieros capaces no solo de usar tecnología, sino de crearla y transformar los sectores productivos del país.
La Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) creó esta carrera como respuesta directa a una necesidad urgente: formar expertos listos para resolver problemas reales.
“No fue solo cuestión de buena voluntad, sino de pensar en el país y entender que esta carrera era necesaria”, dice Wester Zela, coordinador de la Maestría en IA de la UNI. Él le contó a la Agencia Andina que el plan se venía trabajando mucho antes del boom de ChatGPT.
La meta principal es ir más allá del uso de herramientas y dominar los fundamentos de la IA. Zela lo recalca: el desafío no es que las soluciones funcionen en el laboratorio, sino llevarlas al mundo real, con ingeniería seria, para resolver los problemas concretos del Perú.
¿Y el plan de estudios? ¿Qué aprenderán los estudiantes?
El enfoque irá directo a los cimientos de la inteligencia artificial —un campo con más de setenta años de historia—, mucho más que a solo manejar herramientas de moda. Zela repite que el gran reto es sacar los proyectos del laboratorio y hacerlos útiles en la vida real, aplicando ingeniería rigurosa para atender las necesidades del país.
En esa línea, la UNI ya viene apostando fuerte por la IA desde hace años. Han creado laboratorios especializados y comprado equipos pioneros en el país, como robots humanoides. Incluso, la universidad planea adquirir un supercomputador y está construyendo nueva infraestructura pensada justo para fortalecer la carrera y su lado práctico.
¿Y la IA soberana? ¿Puede Perú tener la suya propia?
La inteligencia artificial soberana significa que el país o la institución controla su propia IA, sin depender de empresas o gobiernos extranjeros. Los datos, los servidores y las decisiones se quedan en casa.
Sobre esto, y viendo ejemplos como Chile, Zela asegura que la UNI tiene lo necesario para impulsar proyectos de IA soberana, siempre que haya decisión política e inversión.
Para que esto funcione en el Perú, hacen falta egresados especializados, potencia de cómputo, acceso a datos abiertos y políticas públicas claras. El problema, dice Zela, es que muchas entidades públicas no publican sus datos, y eso complica la creación de modelos para temas como seguridad, salud u otros sectores clave.
¿Dónde podrán trabajar los nuevos ingenieros de IA de la UNI?
Las opciones son muchas: minería, agricultura, salud, finanzas, retail, sector público… Podrán crear modelos predictivos, automatizar procesos, y desarrollar sistemas de apoyo para la toma de decisiones. La inteligencia artificial puede hacer más eficientes a las instituciones, mejorar la atención al ciudadano y reducir costos y tiempos.
Para terminar, Wester Zela deja un mensaje a los futuros postulantes: las herramientas pasan, los fundamentos quedan. “La moda son las herramientas, no la inteligencia artificial”, dice. Y deja claro que solo una pequeña parte de lo que hoy conocemos muestra el verdadero potencial de este campo.

