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APROVECHEMOS NUESTRAS FORTALEZAS, por Guillermo Vidalón del Pino

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Foto: mineriadelperu.com
Foto: mineriadelperu.com

Por: Guillermo Vidalón del Pino

Cada aniversario patrio es motivo para reflexionar sobre el significado de la Nación, de sus aspiraciones colectivas, de cómo emplear nuestras fortalezas para consolidar el crecimiento y la reducción de la pobreza.

Al respecto, la ciudadanía quisiera escuchar de sus líderes los pros y los contras de asumir una decisión, quisiera que hagan docencia más allá de defender o cuestionar las acciones de las autoridades, por más legítimas que pudiesen resultar las observaciones.  Lo cierto es que en la vida existen muchos matices y cualquier decisión que se tome implica alguna reacción.

¿Cuál es el desafío? En la medida de lo posible, alcanzar los objetivos trazados aminorando el riesgo.  Pero, cuando se contraponen los objetivos y a cambio se propone la exclusión de una u otra actividad, lo que realmente se está comunicando es “queremos la confrontación”, “la eliminación de la otra parte”, soslayando el verdadero significado  de una Nación, cuyo signo distintivo es la unidad y las acciones de conjunto.  Todos tenemos derecho a crecer y desarrollarnos en el territorio; entonces, cualquier estrategia de exclusión o confrontación resulta ilegítima.

¿Por qué optar por la minería?

Porque la minería es una actividad de largo plazo, de diez años a más; por lo tanto, para el desarrollo de esta actividad se debe trazar un horizonte, avizorar el futuro y desde esa base empezar a entrelazar una dinámica económica entorno a ella; pero, también, proyectar un mañana mejor para los demás ciudadanos del país.

No es que la minería sea per se la responsable de jalar al conjunto de la Nación, su responsabilidad es producir, crecer y pagar sus impuestos; pero, además, los líderes de la minería son conscientes de que crecer es promover un entorno adecuado, ergo, “debo de preocuparme por lo que está pasando más allá de mis confines productivos”.

El realizar acción social más allá del ámbito productivo, propiamente, no es una función de “Responsabilidad Social”, es la constatación de que se dificulta la evolución de cualquier agente económico cuando en simultáneo otras actividades económicas registran retrasos.  O cuando se llevan a cabo políticas inadecuadas y, en el extremo, terminan por obstruir la dinámica de crecimiento, tanto de quien asume el liderazgo como del conjunto de la sociedad.

En el Perú, la minería representa una fortaleza que podría garantizarnos un crecimiento sostenido para financiar toda aquella infraestructura necesaria para alcanzar los estándares de los países desarrollados.

¿Por qué? Porque las operaciones mineras demandan tanta energía que justifican la construcción de plantas de generación; así como también, vías de transporte que -además de facilitar la llegada de los insumos para la actividad minera y el traslado de su propia producción-, igualmente son empleadas por quienes deben trasladarse de un lugar a otro, sea por temas personales o comerciales.

¿Cuál es la consecuencia lógica?

A la actividad minera le conviene que los recursos que destina al pago de impuestos sean empleados de manera adecuada; por consiguiente, se requiere de una administración pública profesionalizada que acompañe la dinámica económica para evitar desfases y todos terminemos perdiendo.

Cuando se politizó el discurso anti-minero con la única finalidad de alcanzar notoriedad pública sin ofrecer una alternativa razonable y viable a la ciudadanía, lo que se hizo fue fomentar la exclusión, “el ambiente o la actividad”.  En lugar de promover un razonamiento ciudadano positivo como  “si alguna operación o proyecto minero demanda trasvasar una fuente natural ¿por qué no hacerlo?”,   lo importante es garantizar que el eventual impacto sea compensado razonablemente. Agua, por mayor volumen de agua, resulta una propuesta apropiada.

¿Qué hemos hecho en Lima para afianzar las aguas del río Rímac?

Trasvasar agua de una cuenca a otra.  El proyecto Marcapomacocha significa tomar agua de la laguna del mismo nombre (tributaria del río Mantaro que corresponde a la cuenca del río Amazonas) para afianzar el caudal del Rímac. El impacto socio-ambiental de esta obra es que permite atender la demanda de los casi 10 millones de peruanos que habitan en la capital, además de proporcionar un flujo continuo a los campos de cultivo aguas abajo. ¿Debería haberse empantanado en consideraciones políticas un tema estrictamente técnico para ejecutar esta obra?, definitivamente no, es una obra necesaria para recuperar parte del agua dulce que se desaprovecha en el océano Atlántico.

Si la propuesta ambientalista, o de otra índole, se priva de hacer un análisis de conjunto para administrar los recursos de la naturaleza de manera eficiente, en vez de orientarse a la satisfacción de la primera potencialidad del país, su recurso humano,  entonces, devendrá en una propuesta política empobrecedora.  Ejemplos huelgan, Tambogrande y Rio Blanco en Piura, Quilish y Conga en Cajamarca.  Las economías locales en ambos casos han sido impactadas por obstruir la inversión y, peor aún, en el primer caso, por la acción de la extracción ilegal de minerales.

El producto bruto interno (PBI) se ha multiplicado por tres entre los años 1999 y 2013 porque el liderazgo sostenido de la minería ha impulsado la eficiencia y la mayor productividad de otros sectores, sea porque el incremento de la actividad minera genera una masa crítica que demanda mayores insumos locales y congrega el interés de emprendedores que buscan en la actividad minera una oportunidad para consolidar su oferta de productos o servicios, incentivando la generación de mayor valor agregado y compitiendo y superando -en algunos casos- la importación de productos para atender la actividad minera.

El Perú necesita generar más masa crítica en función a sus fortalezas porque es a través del empleo de sus éstas que los países desarrollados lograron sus respectivos niveles de bienestar.  Los líderes empresariales muestran interés en la mejora de la calidad de la educación porque también anhelan vivir en un país desarrollado, pero para alcanzar esa objetivo tenemos que generar conocimiento e innovación, requisitos previos para ambos es una escuela de calidad, pública o privada, así como centros de enseñanza técnica y universidades donde se haga investigación aplicada y desarrollo tecnológico.

Al respecto, otra de las ventajas del crecimiento económico generalizado ha sido que la ciudadanía hoy puede elegir el servicio educativo que consideramos más eficiente para nuestros hijos,  (En Lima, más del 50% de los escolares está matriculado en escuelas particulares y, en el resto del país también se va registrando un proceso similar,).

Soñar con un país desarrollado y no plantearse metas claras de hacia dónde queremos llegar y cómo debemos hacerlo, es construir un distractor para conseguir seguidores de coyuntura cuando el país espera de sus autoridades hacer docencia ciudadana.

 Guillermo Vidalón del Pino

Superintendente de Relaciones Públicas

Southern Peru Copper Corporation

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Un comentario

  1. JOSÉ LUIS NAVARRO RODRÍGUEZ

    19/02/2015 en 7:38 pm

    DOCENTE INVESTIGADOR USMP Y UNFV

    Responder

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