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Dejando Huella

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POR PABLO DOMÍNGUEZ
Profesor Ordinario del Área de Política de Empresa del PAD – Escuela de Dirección

Durante la reciente realización de un proceso de planeamiento estratégico en una empresa, surgieron aspectos de carácter familiar que debían ser tomados en cuenta al elegir su orientación estratégica. Esta mayor complejidad es propia de las empresas familiares, en las cuales lo familiar resulta ser parte importante del contexto en que se desenvuelve la empresa.

Esta empresa, de tamaño mediano, que había tenido un rápido crecimiento, enfrentaba una disyuntiva estratégica importante que suponía inversiones considerables, que a su vez implicaban una serie de cambios en la organización que brindaran las condiciones necesarias para su aplicación exitosa. Una de estas condiciones era la profesionalización de la organización y el establecimiento de reglas  y funciones claras para la dirección y el gobierno de la empresa. Sin embargo el carácter familiar de la empresa y los muchos años del fundador-propietario dirigiendo la empresa habían creado una dirección fuertemente centralizada y por tanto una mínima delegación  en sus directos colaboradores.

El fundador tenía dos hijos, uno de ellos vivía en Canadá y no tenía planes para volver, y el segundo vivía en Holanda. Con este último  conversaba con frecuencia y tomaba en cuenta sus consejos y opiniones, sin embargo la distancia y el poco conocimiento de la empresa y la realidad de nuestro país, hacían que dichos consejos no fueran de lo más acertados a la hora de ponerse en práctica.

Ante esta situación el fundador se preguntaba ¿cómo conjugar los intereses familiares y los de la empresa?, ¿cómo adaptar la organización?, ¿cómo evitar que la empresa con sus 150 empleados y familias vea reducir sus posibilidades de crecimiento por  aferrarme a la idea de que solo yo puedo hacerlo bien? ¿cómo dejar huella … y además que esta  huella sirva para guiar a otros?

La respuesta a estas preguntas es compleja, sin embargo la acción principal es la puesta en marcha de un proceso de sucesión de la dirección y el gobierno de la empresa. El mensaje para el fundador es: si desea que su empresa perdure, si efectivamente quiere dejar huella, debe comprometerse con la sucesión: elegir, formar al sucesor, y acompañarlo hasta que éste asuma el liderazgo de la organización.

Dejar huella o legado es la característica distintiva de la empresa familiar, es la base para garantizar la continuidad de los negocios, y asegura el compromiso de las generaciones siguientes. Por ello la generación al mando debe formar, educar,  y sobretodo transmitir, valores, apego, confianza, y compromiso. De esta manera estará construyendo una organización sólida, donde se funden los negocios y la familia, capaz de  transcender en el tiempo, de mirar hacia el futuro, de dejar huella.

Fuente: Semana Económica

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