Inicio Economía Efecto China: ¿se justifica el desánimo del empresariado local?

Efecto China: ¿se justifica el desánimo del empresariado local?

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Expectativas empresariales sobre la economía peruana son pesimistas debido a temores sobre China. ¿Es legítima esta postura?

Foto: El Comercio
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“Lo más estable en el Perú, incluso que el crecimiento económicoque ha mantenido en los últimos 15 años, ha sido su inestabilidad”, dice Ben Schneider, presidente de la consultora Indra.

Según el especialista, el contexto de incertidumbre que se vive no alcanza como para que los empresarios peruanos se depriman, si se compara con lo que sucedió en los años 80, en la época de la hiperinflación y terrorismo.

Sin embargo, el estallido de la burbuja de la bolsa china y los efectos en el tipo de cambio provenientes de las expectativas de alza en las tasas de interés de Estados Unidos, además de los datos de crecimiento de la economía y el ruido político local, han afectado la confianza de los empresarios.

Prueba de ello es que el índice de expectativas empresariales sobre la actividad económica, en el muy corto plazo, se situó en el tramo pesimista en julio, por tercera vez en el año, luego de cerrar en 46,7 puntos, de acuerdo con el Banco Central de Reserva (un indicador por debajo de 50 unidades adquiere esa calificación ).

“El Perú ha crecido pensando que la política y la economía tienen rumbos distintos y hoy se ha dado cuenta de que no es cierto. Si a ello le sumamos que hoy creceremos por debajo de lo acostumbrado, sumado al entorno internacional turbulento se ha creado la tormenta perfecta”, añade Esteban Chong, socio principal de PwC y vicepresidente de la Confiep.

Así, en un entorno en que el producto bruto interno del país crece cerca del 2%, el tipo de cambio acumula un alza de casi 10% en lo que va del año y la inversión privada disminuye 6,4%, en el primer semestre, surge la interrogante sobre cuál es la verdadera magnitud de la actual ‘turbulencia’ y si los empresarios  peruanos están actuando exageradamente frente a ella o acaso subestimando la situación.

¿NUEVA CRISIS?
No hay un consenso entre los economistas sobre si la nueva coyuntura de inestabilidad causada por la incertidumbre de China y la expectativa de subida de tasas de interés en Estados Unidos deban calificarse como una nueva crisis.

Sin embargo, reconocen que este escenario ha generado deterioro económico en el país y en el resto del mundo y su eventual agudización –sobre todo en el caso de China– compromete el crecimiento de nuestra economía.

Pero, esta nueva turbulencia no puede compararse con las crisis anteriores.
“Estamos ante un territorio poco conocido. La crisis actual se está dando en un mundo mucho más interconectado, en el que el peso de las economías globales ha evolucionado”, dice Richard Web a Día_1.

“Las crisis no son comparables, cada situación es particular”, añade por su parte Hugo Perea, economista jefe del BBVA Research.  A decir de Perea, lo de China no es una crisis, debido a que el desplome de su bolsa responde más a una burbuja en el precio de sus acciones que a los fundamentos de su economía. No obstante, agrega que un eventual shock financiero en China es un riesgo para el Perú.

En ese sentido, Web sostiene que al empresario no le queda otra opción que considerar en sus decisiones que hay un mayor margen de riesgo. “El empresario simplemente tiene que acostumbrarse a vivir con esa incertidumbre”, subraya.

EXPECTATIVAS

Por otro lado, el pesimismo de los empresarios sobre la coyuntura, evidenciado en las encuestas del Banco Central de Reserva, para algunos ha sido justificado y para otros es extremo.

Rolando Arellano, presidente de la firma consultora Arellano Márketing, es de los que piensa que el pesimismo de losempresarios ha sido exagerado. Arellano dice que una parte de las empresas –aunque no todas– se ha asustado con las noticias negativas, porque han analizado solo una parte del problema y no ha mirado otros factores, como el hecho de que la economía crece por encima de algunos países de la región.

Para el especialista, las empresas que están afrontando una desaceleración de sus ventas deben buscar identificar los posibles factores que las están deteriorando. “Es muy fácil para una empresa decir estoy vendiendo menos porque el PBI no crece, pero es muy probable que esto responda a que sus competidores le estén quitando mercado”, señala.

Ben Schneider, en el mismo sentido que Arellano, agrega que según un estudio elaborado por doctores de la Universidad de Harvard, la crisis solo representa el 4% de los factores que afectan las ventas de las compañías; mientras que las fallas en las estrategias representan el 70%.

“Los empresarios poco podemos hacer por controlar o influir en la política monetaria de EE.UU., poco podemos hacer en influir cómo maneja China sus políticas económicas internas, pero lo que muchos podemos hacer es estar vigilantes de nuestra estrategia”, anota.

Por su parte, Paulo Pantigoso, socio principal de EY (antes Ernst & Young), coincide con Arellano en que el pesimismo de losempresarios es exagerado, debido a que aun cuando todas las crisis son distintas, el Perú tiene una alta capacidad de ‘resiliencia’.

“Tenemos un potencial increíble, dado que somos uno de los países más predecibles de la región. Tenemos el premio al mejor banquero central mundial y al mejor ministro de economía de las Américas ¿y nos quejamos?”, anota.

Hay otro grupo de especialistas que opinan que las expectativas de los empresarios no se pueden calificar, puesto que responden a las circunstancias, al sector en el que se desenvuelven y al desconocimiento del nuevo fenómeno económico. En este grupo están Web, Perea y Schneider. No obstante, todos coinciden en que el empresario  debe tomar medidas para afrontar la coyuntura.

DECISIONES
Para Web, no hacer nada puede ser una opción, pero el freno de las actividades de muchos puede originar una caída generalizada de la economía. Señala que no invertir puede significar retroceder en vez de parar.

Son varias las recomendaciones brindadas por los entrevistados: la racionalización de gastos a través de la adquisición de tecnología y la búsqueda de eficiencias, sin perder las perspectivas de largo plazo. Además, dejar de ser reactivos y adelantarse a los hechos que en el futuro puedan generar problemas.

Cerrando el círculo, Perea sostiene que frente al deterioro de la economía un gran riesgo es el deterioro de la confianza empresarial, tal como viene ocurriendo. Así, una dosis de optimismo favorecería la marcha del país.

El Comercio

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