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Madre de Dios dice sí a la interdicción, pero exige un plan de inversión

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Mineria ilegal interdiccionEl calor siempre sofocante en esta región que supera fácilmente temperaturas de 35 grados no coincide con el enfriamiento que se está produciendo en la economía de la región, según comentan las autoridades y pobladores.

Para ellos, si bien la interdicción y la política de formalización de la minería, del gobierno central, son de suma importancia en la lucha por la protección de los bosques, estas no han sido acompañadas de un plan alternativo para mitigar el impacto sobre la economía del ciudadano de Madre de Dios.

Carlos, un mototaxista que  recoge y traslada gente diariamente por la ciudad de Puerto Maldonado, aseguró a La República que hasta hace unos meses ganaba 60 soles al día, pero ahora sus ingresos apenas llegan a 30 soles. El mismo malestar manifiesta Mirtha, quien vendía más de 30 prendas diarias en el Mercado Modelo. Ahora, ella solo llega a vender la mitad. “La gente ya no tiene tanto dinero como cuando la minería informal estaba en su apogeo“, explica.

La selva peruana ha registrado apogeos gracias la explotación desmedida de recursos naturales que generaron riqueza temporal, pero no desarrollo económico sostenible para su población.

Una vez que el caucho dejó de ser una materia deseable en Europa, la extracción del oro en los lechos de ríos se colocó como la principal actividad económica legal e ilegal en Madre de Dios, al punto que llegó a representar hasta el 52% del Producto Bruto Interno (PBI) regional, el cual se incrementó en casi 70% entre los años 2004 y el 2012.

Su explotación sin control ha significado la depredación del medio ambiente por los mineros informales (instalados en zonas permitidas) y los ilegales (en zonas no autorizadas). Precisamente, en febrero pasado del 2012, el Ejecutivo inició una dinámica política de interdicción y formalización en la región, lo que redujo la producción del metal precioso, principalmente en lo que va del 2014.

Entre enero y julio del presente año se reportó en la región de Madre de Dios la producción de 4.449.680 de gramos finos de oro, una caída de 46,89% respecto a igual período del 2013 (8.377.633 gramos finos), según el último boletín del Ministerio de Energía y Minas.

ECONOMÍA RESENTIDA

La baja extracción del precioso metal como resultado de la interdicción ha resentido la economía regional –según estimados de sus autoridades– en casi en un 40% en los últimos meses, una proporción similar a la caída de la producción de oro.

“Ese proceso ha generado un impacto negativo en la economía de la región, pues si se observa el PBI nacional, Madre de Dios ocupaba hace unos años el segundo lugar en la producción de oro en el país, pero ahora está en el sexto lugar”, señala Mario Tapia Valdivia, gerente de desarrollo económico del gobierno regional de Madre de Dios.

Explica que hay una recesión que se nota en el aumento del desempleo y la caída del consumo interno.

Mario Tapia recordó que el presidente Ollanta Humala ofreció una inversión de más de 100 millones de soles para revertir este efecto y se pueda generar alternativas complementarias para mitigar este desequilibrio.

“No sentimos que haya esa inversión, seguramente lo manejarán a nivel de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), pero hasta ahora no tenemos ninguna acción concreta, solamente se nos acercaron para pedirnos información y nosotros le hemos hecho llegar nuestros propios proyectos”, agregó el funcionario regional.

El alcalde de la provincia de Tambopata, Oswaldo Rosales, confirma que “no ha llegado ningún financiamiento a su municipalidad para realizar proyectos en la ciudad de Puerto Maldonado”.

Rosales indica que esta situación de caída de la economía ha arrastrado otros sectores como el transporte (hay menos unidades operando), el comercio (las ventas bajaron casi 30%) y servicios (se reparan menos vehículos motorizados).

“Con las ganancias que obtenía la gente que trabajaba en minería se compró o construyó sus casas, se notaba que había dinero. Ahora hay una evidente caída de la economía”, afirma.

El burgomaestre dice que incluso se ha detectado un incremento de la morosidad en las entidades financieras,  dado que un sector de la población se prestó para cumplir con sus obligaciones.

La mayoría de la población de Madre de Dios parece estar de acuerdo con la actividad minera, pero el proceso de formalización se encuentra paralizado, tanto por la poca voluntad de los mineros para formalizarse, como por la inercia del gobierno nacional que apuesta más por la represión.

El presidente de la Federación de Mineros Informales de Madre de Dios (Fedemin), Luis Otsuca, señaló que hasta ahora no hay ningún minero formalizado, pues muchas cosas no están claras y entrampan el proceso quedándose la mayoría en el primer paso, que es la declaración de compromiso, con el cual el minero expresa su voluntad de acogerse a este proceso.

El asesor legal de Fedemin, Eduardo Salhuana, sostuvo que los mineros informales tienen dos prohibiciones que anulan todo intento por formalizarse: la explotación en los cursos del agua y el uso de las maquinarias.

“Si la mayor parte del oro en Madre de Dios está en los ríos, ¿de qué estamos hablando? Además no podemos usar las maquinarias, pero no nos dicen qué tipo de herramientas podemos usar”, sostiene Salhuana.

En Madre de Dios, 2 mil 049 mineros cuentan con títulos de concesión, y el resto –casi 28 mil– trabajan como “invitados” de los titulares. Además en 1.100 concesiones (53% del total) se presenta el problema de la entrega de un mismo territorio para diferentes usos.

Un minero informal ganaba en promedio hasta cinco veces el sueldo mínimo, una remuneración alta comparada con los 15 ó 20 soles que gana un agricultor.

Sin embargo para Luis Otsuca el objetivo del gobierno “no es formalizar a los mineros, sino eliminar la actividad minera en Madre de Dios”.

Esta situación de parálisis de la formalización ha creado un efecto contrario a lo que se pensaba, pues empuja a los mineros informales a la ilegalidad (se calcula que la minería ilegal mueve alrededor de US$ 2.600 millones al año), creándose un círculo vicioso de corrupción.

Esto se ve reflejado en la normal actividad del campamento conocido como “La Pampa” (ubicado a 105 kilómetros de Puerto Maldonado), convertido en el centro logístico de la minería ilegal que no ha sido erradicado y que está lleno de prostíbulos, bares, restaurantes y puestos de ventas de celulares, ropa, motos y de reparaciones mecánicas.

Andina

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