Inicio Ediciones 2011 EDICIÓN 81 - 30 julio 2011 Opinan Gerardo Damonte y Pablo Secada, El por qué de los conflictos sociales mineros

Opinan Gerardo Damonte y Pablo Secada, El por qué de los conflictos sociales mineros

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Las causas principales que originan los conflictos sociales que sacuden la minería en Perú, son analizadas por dos connotados especialistas. Se trata de Gerardo Damonte, Investigador principal del Grupo de Análisis para el Desarrollo(GRADE) y Pablo Secada, Economista principal del Instituto Peruano de Economía (IPE), quienes ofrecen interesantes puntos de vista sobre este tema de creciente actualidad.

Gerardo Damonte opinó que los conflictos en la minería son consecuencia de la manera de gobernar en los últimos años y por el crecimiento económico con desigualdad. “La causa estructural del crecimiento sin inclusión social es un problema que el país arrastra desde hace décadas. Pero esto recién podría resolverse, con suerte, en los próximos 10 ó 20 años”, estimó.

Agregó que otro motivo del problema, es la manera poco clara como se gestionan los conflictos. “La única manera de gestionarlos correctamente es estableciendo reglas, que se sienta son equitativas”, sostuvo. Subrayó que el Estado ha fallado en este aspecto al no establecer reglas que sean cumplidas por todos y que tengan legitimidad.

Según prosiguió, el Estado ha errado también al no poder zafarse de la idea de que los intereses (de las empresas) son suyos, cuando sólo “puedes enfrentar un conflicto si es que, como árbitro, se tiene también una posición para la población”.

“Otro yerro es tratar de transferir a la empresa la responsabilidad de realizar planificación de desarrollo, lo cual es competencia del Estado. Muchas empresas en el Perú tienen buenas prácticas pero dentro de su área de influencia, no son parte de una planificación nacional o regional, esa es una labor que el Estado ha descuidado”, acotó.

Lamentó que ante la ineficacia de mecanismos para que las comunidades puedan acceder a soluciones a sus protestas, la violencia gradualmente se ha instaurado como la forma más efectiva de llamar la atención del Estado. “Eso es grave, porque poco a poco se está institucionalizando la violencia como forma de protesta válida, y eso en cualquier sociedad destruye la institucionalidad”, apuntó.

Con respecto al tema de la transparencia, consideró que ahí hay un tema de corrupción que tiene que ver con la institucionalidad y que es de doble dimensión: la aceptación de las diferencias de la voz y la transparencia en los fondos.

“El Estado peruano no ha sabido recoger las voces diversas de provincias, donde hay gente que tiene problema de ser escuchados por el idioma y no hace nada para que eso cambie. Por eso el tema de la consulta (a los pueblos indígenas) está paralizado en el Congreso”, señaló.

Damonte conversó con ProActivo sobre la actual coyuntura aquí sus declaraciones.

¿Qué propone para resolver conflictos mineros como los de Puno?

Tratar de solucionar los conflictos que ya arrancaron y están en fase violenta, para lo cual lo que queda es dialogar y que de alguna manera (las partes) busquen compromisos (para su cumplimiento) en el corto plazo.

Pero más importante es tratar de establecer los mecanismos para que no vuelvan a repetirse problemas de este tipo; es decir evitar que esos problemas lleguen a la violencia, para lo cual debe fijarse algún tipo de consulta. Por ejemplo, en minería debería haber una consulta (a la comunidad) antes de dar una concesión, y que se trate de consensuar con ella.

La gente puede no estar de acuerdo inicialmente, pero poco a poco puede ir entendiendo; de lo contrario, si uno otorga la concesión sin que la gente esté avisada, puede empezar una escalada de violencia.

No está mal que haya minería, me parece excelente que así sea, porque la necesitamos, pero a nadie le gusta que se concesione el subsuelo y la zona superficial respectiva, sin que le avisen.

Entonces es una labor del Estado tratar de establecer un mecanismo de solidificación en los sitios donde se dan las concesiones mineras y de alguna manera llegar a acuerdos en los cuales, se establezcan las zonas mineras y se fijen sitios especiales en los que, por distintos motivos, no puede entrar la minería. Si uno entra en una negociación, hay que saber que algo va a tener que ceder.

¿Qué opina del dirigente Walter Aduviri? ¿Es representante auténtico?

Algún tipo de representación debe de tener dado su poder de movilización (ante la comunidad), sino no estaría ahí, porque el Estado le diría: “Sabes, no te hago caso” y no pasaría nada.

En realidad, el tema de representación es complicado, pues no podemos decidir quién representa a quien.

¿Corresponde a Energía y Minas ser mediador?

Ahí hay un problema evidente, pues no debería corresponderle al Ministerio de Energía y Minas (el rol de mediador) porque es un ente que tiene voz y parte, es el que busca la inversión minera, no está buscando consensuar, sino (facilitar) el acceso al recurso.

Lo que se tiene que encontrar son mecanismos, agentes neutros, que no estén de lado de ninguna de las dos partes. Se necesita tener una Defensoría del Pueblo, por ejemplo, que tenga algún mecanismo del Estado con legitimidad para arbitrar.

Pablo Secada coincidió que los conflictos sociales no cesan porque el país tiene carencia institucional y la percepción general es que ha habido un crecimiento sin inclusión social.

“El país es profundamente inequitativo, aunque era mucho más, sin embargo hay más conflictos que hace 5 años, ahí hay una paradoja”, puntualizó.

Hizo hincapié en la necesidad de definir algunas otras alternativas para contrarrestar la conflictividad social, y “no asumir que lo que pasa es simplemente porque la gente está descontenta y el Estado es un fiasco, porque con todo el dinero que tiene no ha podido mejorar la situación de la gente de menores recursos”.

Destacó que en las empresas mineras hay muchas cosas rescatables relacionadas a las buenas prácticas de responsabilidad social, por ejemplo “lo logrado por Antamina con la desnutrición infantil”, remarcó.

Refirió que la gestión de conflictos sociales los procesos fueron acelerados, con demasiada gente como actores, cuya mayor parte no está capacitada para asumir una tarea de esa magnitud.

“Hay mucha gente en el camino, por citar 10 alcaldes distritales, 10 provinciales y 2 regidores, donde cada quien espera su pastelito y no hacen nada”, recalcó

El economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), Pablo Secada, conversó con ProActivo sobre la situación económica y política nacional, haciendo precisiones puntuales sobre esos tópicos y relacionándolos con el nuevo gobierno de Ollanta Humala. La entrevista se hizo antes del nombramiento del primer gabinete humalista.

¿Cómo proyecta el futuro de la economía nacional?

Tengo una duda, creo que la plataforma política que lleva Humala a la presidencia, parte de ella al menos, lo va a trascender aunque en algún momento trató de prescindir de ella. Creo que la gente que trabaja con Humala está más preparada para dialogar con las comunidades, eso es un trabajo que ha hecho toda su vida, y son líderes políticos de esas comunidades; pero esa plataforma tiene vida propia y va a terminar enfrentándose a Humala, que ahora es el Estado, el Estado que no sabe hacer un puente, que no sabe hacer una obra de agua. Va a ser una cosa paradójica, porque esa plataforma que lo llevó a la presidencia, en algún momento lo cuestionará. Pero mientras no ocurra eso, hay un tiempo para un poco de orden.

Y lo que mira el equipo de Humala ahora es ¿qué va a hacer con la tributación minera? Y mañana o pasado viene a Lima James Otto, que fue contratado por el MEF para hacer una propuesta de regalías y reitera que se pueden duplicar las regalías si éstas se gradúan en una relación entre las ventas (de los minerales) y su costo, para ver si están en 2, 4 ó en 6 en vez de 1, 2 ,3 y 4 como ahora; pero que la participación de los trabajadores en utilidades tienes que eliminar y pasar al sueldo, es decir que todo lo que le pagaste el 2010 ahora se lo vas a pagar como sueldo todos los años. Para la mina eso va a ser un problema porque sabe que de acá a unos años el precio va a bajar, pero al menos sabe que en los años de “vacas gordas” las utilidades no tienen nada que ver con los ingresos de los trabajadores.

Otto ha simulado eso con modelos y ha hablado de aquello con las matrices de las minas peruanas, Newmont, Barrick, etc. Y dice que ellos pueden vivir con eso, que no afectaría a la inversión. Si los técnicos del equipo de Humala siguieran las recomendaciones de Otto y lo hicieran pronto.

Entiendo que Otto vendrá de nuevo para hablar con ellos. Así se levantaría una gran incertidumbre y la inversión volvería a fluir y habría un año, año y medio o 6 meses, algo de “luna de miel”, y después empezamos otra vez con el baile.

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