Jorge González Izquierdo

Jorge González Izquierdo

La agencia Fitch Ratings modificó de estable a negativo su expectativa sobre la calificación crediticia de la economía peruana, con lo que advirtió el riesgo de deterioro de la calificación. Hoy la nota de riesgo de la deuda del país, de largo plazo, tanto en moneda local como extranjera es BBB+.

De acuerdo con la agencia, el deterioro de la previsibilidad de las políticas, como resultado de la “aprobación de medidas populistas por parte del Congreso”, en los últimos meses, junto a los desafíos que enfrenta la consolidación fiscal, explicaron su decisión. “No se pueden descartar tensiones periódicas Ejecutivo-Legislativo e inestabilidad política en los próximos años”, destacó en un comunicado.

No obstante, la agencia manifestó que las sólidas instituciones macroeconómicas y las finanzas externas del país continúan respaldando las calificaciones.

ADVERTENCIA

En opinión de Jorge González Izquierdo, profesor de Economía de la Universidad del Pacífico, lo anunciado por Fitch representa una señal de alerta que exige evaluar el comportamiento de las instituciones políticas como el Congreso.

Según el economista, las medidas del Parlamento se han convertido en un ‘shock’ negativo externo para la economía y las finanzas públicas peruanas.

Sin embargo, González Izquierdo dijo que la decisión de Fitch tampoco es una “catástrofe” como lo tildan algunos economistas. Señaló que esta no implica que desde mañana subirán las tasas de los créditos, sino que representa una advertencia de que si no se hace nada para corregir los problemas de gobernabilidad, la calificación del Perú podría ser degradada.

PROYECCIONES

Con miras al futuro, Fitch advirtió que las tensiones políticas recurrentes entre el Ejecutivo y el Legislativo podrían complicar aún más la capacidad del próximo gobierno para alcanzar la consolidación fiscal, que probablemente requeriría una reforma tributaria, según dijo.

Desde la agencia se espera además que el Banco Central de Reserva (BCR) mantenga su estímulo “sin precedentes” hasta el 2022 al menos, debido a que la capacidad de producción de la actividad económica se encuentra por debajo de su potencial.

Fuente: El Comercio