- En un contexto donde la sostenibilidad influye cada vez más en la competitividad empresarial, la medición de la huella de carbono en tiempo real se consolida como una herramienta estratégica para optimizar operaciones, reducir riesgos y fortalecer la transparencia corporativa.
Solo el 42 % de las empresas públicas a nivel global reporta al menos parte de sus emisiones indirectas de gases de efecto invernadero, conocidas como Scope 3 y asociadas a su cadena de valor, de acuerdo con un análisis de MSCI. Este dato pone en evidencia una brecha relevante en la forma en que las organizaciones están midiendo y gestionando su impacto ambiental, en un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para la competitividad empresarial.
La huella de carbono es un indicador que permite cuantificar el total de emisiones de gases de efecto invernadero generadas por una empresa, tanto de manera directa como indirecta, a lo largo de sus operaciones. Su medición no solo ayuda a dimensionar el impacto ambiental de un negocio, sino que también permite identificar ineficiencias, riesgos operativos y oportunidades de mejora en el uso de la energía y los recursos.
En la práctica, la gestión de la huella de carbono está cambiando la forma en que las empresas toman decisiones sobre su consumo energético. Pasar de mediciones periódicas a una mayor visibilidad sobre lo que ocurre en la operación permite integrar este indicador en la gestión diaria del negocio, especialmente en entornos donde la eficiencia y la continuidad operativa son críticas. “Esta visibilidad permite a las empresas tomar decisiones más rápidas y precisas para reducir emisiones, sin afectar la continuidad del negocio”, señala Gabriel Estay, gerente de ventas en Schneider Electric.
Desde una mirada de negocio, la huella de carbono deja de ser un indicador exclusivamente ambiental para convertirse en una variable que influye directamente en la competitividad de las empresas. Medirla de forma más precisa permite anticipar riesgos asociados al consumo energético, optimizar el desempeño de infraestructuras críticas y responder a exigencias cada vez más frecuentes por parte de clientes corporativos y cadenas de suministro globales.
Además, contar con información confiable y actualizada facilita el cumplimiento de estándares internacionales, fortalece la transparencia corporativa y mejora la relación con inversionistas y socios estratégicos. En un entorno regulatorio en evolución, este tipo de gestión basada en datos se vuelve clave para sostener la operación y el crecimiento en el largo plazo.
Así, comprender qué es la huella de carbono y cómo medirla en tiempo real deja de ser una tendencia para convertirse en una decisión estratégica. Las organizaciones que avanzan hacia una gestión energética más eficiente y digitalizada no solo reducen su impacto ambiental, sino que fortalecen su resiliencia operativa y su posicionamiento en un mercado donde sostenibilidad y desempeño van de la mano.
Acerca de Schneider Electric
Schneider Electric es un líder global en tecnología energética que impulsa la eficiencia y la sostenibilidad mediante la electrificación, automatización y digitalización de industrias, empresas y hogares. Sus tecnologías permiten que edificios, centros de datos, fábricas, infraestructuras y redes operen como ecosistemas abiertos e interconectados, optimizando el rendimiento, la resiliencia y la sostenibilidad. Su portafolio incluye dispositivos inteligentes, arquitecturas definidas por software, sistemas impulsados por inteligencia artificial, servicios digitales y asesoría experta. Con más de 160,000 colaboradores y 1 millón de socios en más de 100 países, Schneider Electric se mantiene constantemente entre las empresas más sostenibles del mundo

