El CIIT Latam Congress 2026 se desarrolla actualmente en Lima, Perú, consolidándose como el principal espacio de encuentro para la innovación tecnológica en los sectores de minería, energía e industria en Latinoamérica. Durante los días jueves 26 y viernes 27 de marzo de 2026, el Country Club Lima Hotel, en el distrito de San Isidro, se convierte en el epicentro donde líderes empresariales, expertos en tecnología y ejecutivos de alto nivel analizan los desafíos y oportunidades de la transformación digital.
En su octava edición, el evento pone especial énfasis en la innovación disruptiva, abordando tendencias clave como la inteligencia artificial, la automatización, la robótica, el Internet de las Cosas y la ciberseguridad. A ello se suma una mirada integral hacia la sostenibilidad, con propuestas enfocadas en la gestión eficiente de datos y el uso de tecnologías limpias para impulsar una industria más responsable.
El desafío de demostrar valor en la innovación
El panel titulado “El valor de la innovación llevado a la realidad”, moderado por Silvia Dioses, Directora de Sistemas de Gestión Empresarial en ISA ENERGÍA, puso sobre la mesa una problemática crítica que atraviesa a toda la industria.
“¿Sabían ustedes que del 100% de proyectos que se hacen, solo un 39% de proyectos puede evidenciar el valor?, esta cifra refleja una brecha significativa entre la implementación de iniciativas y su impacto tangible en los resultados empresariales. A ello se suma otro dato relevante: apenas el 48% de los proyectos logra demostrar que cumplió los objetivos para los cuales fue concebido. Esta realidad evidencia que el problema no es aislado, sino estructural, convirtiéndose en una suerte de ‘talón de Aquiles’ para las organizaciones”, indicó Dioses.
En este contexto, el concepto de valor adquiere múltiples dimensiones. No se trata únicamente de resultados financieros, sino también de la capacidad de reducir riesgos, mejorar la seguridad, optimizar operaciones y generar impacto social. La discusión del panel giró precisamente en torno a cómo traducir la innovación en resultados concretos que puedan ser medidos, defendidos y sostenidos en el tiempo.
Alinear la innovación con la estrategia empresarial
Uno de los puntos más sólidos del debate fue la necesidad de alinear toda iniciativa innovadora con la estrategia corporativa. Ruth Escobar, jefa de Innovación en Sociedad Minera Cerro Verde, destacó una práctica fundamental.
“En Cerro Verde toda idea innovadora a la cual se le da un espacio, se conceptualiza, tiene que estar por ello obligatoriamente relacionada con los OKR de la compañía (los objetivos y resultados clave). Es decir, que ya parte desde una base que está juntando un tema estratégico y esos OKR de la compañía están alineados con los corporativos; es decir, que si tuviese que escalar aún más, también tiene ya una ruta clara de a qué OKR corporativo está apuntando”, explicó Escobar.
Este enfoque permite asegurar que la innovación no sea un esfuerzo aislado, sino una herramienta directa para alcanzar metas estratégicas. En lugar de presentar proyectos como ideas disruptivas, se deben plantear como soluciones concretas a problemas específicos: reducción de costos, mejora de eficiencia o incremento de beneficios.
El caso del “Outsighting Bolt” ilustra perfectamente esta lógica. Más que vender la novedad tecnológica, el proyecto fue presentado como una solución a una pérdida real: nueve horas de parada de molino, equivalentes a $50,000 por hora. La innovación permitió reducir ese tiempo a solo 30 minutos, generando un ahorro superior al 90%. Además, se sumaron beneficios operativos y de seguridad, reforzando aún más su valor.
El valor multidimensional de la innovación
Rodolfo Vera, Gerente IM en Anglo American, reforzó la idea de que el valor de la innovación no puede limitarse a lo financiero. También destacó la importancia de considerar otros factores, como la seguridad de los trabajadores y el impacto social. En una industria altamente expuesta a riesgos, implementar tecnologías que reduzcan la exposición de los colaboradores puede representar un valor incalculable.
“En Anglo American primero, las inversiones en tecnología tienen que estar alineadas a la estrategia de negocio, mandatorio. Nosotros vemos el valor en diferentes verticales. Definitivamente, primero, una de las primeras cosas que evaluamos es el económico que nos puede dar”, detalló Vera.
Asimismo, la inclusión de comunidades en los proyectos innovadores se posiciona como un elemento clave para fortalecer la relación con el entorno, generando beneficios compartidos y sostenibles.
Innovación impulsada por la operación
Piero Saravia, Gerente de Transformación Digital en Minsur planteó una perspectiva distinta sobre cómo impulsar la innovación dentro de las organizaciones:
“En Minsur todo lo que hacemos tiene que salir de la estrategia. La estrategia se decanta en objetivos estratégicos y esos objetivos estratégicos en indicadores o KPIs que se traducen en metas para la gente”, expresó.
Bajo este enfoque, los proyectos deben nacer desde las necesidades operativas. Cuando una iniciativa contribuye directamente al cumplimiento de los KPIs de un área, el proyecto deja de ser una propuesta externa y se convierte en una prioridad del negocio.
Además, Saravia destacó la importancia de medir el impacto estratégico, especialmente en iniciativas relacionadas con seguridad y medio ambiente. Para ello, se utilizan matrices que permiten clasificar el impacto como alto, medio o bajo, facilitando la toma de decisiones y la priorización de proyectos.
Innovar es generar o proteger valor
Desde la perspectiva de Richard Revoredo, Superintendente de Telecomunicaciones en Antamina, fue contundente al redefinir el concepto de innovación.
“En Antamina, lo primero que quisiera compartir es el hecho de que innovación, desde la perspectiva de nuestra industria, sin duda es el tema de generar valor o protegerlo. Entonces, si nosotros vemos que la aguja no se mueve por productividad, no se mueve por seguridad y no se mueve por continuidad operativa, entonces definitivamente ya no es innovación: es un gasto”, expresó Revoredo.
Este enfoque pone en evidencia que no toda implementación tecnológica puede considerarse innovación. Para que lo sea, debe generar un impacto claro en al menos una de las variables críticas del negocio.
El ejemplo de los sistemas anticolisión refleja esta realidad. Aunque su retorno financiero no siempre es evidente, su valor radica en la mitigación de riesgos críticos que podrían tener consecuencias devastadoras tanto a nivel operativo como reputacional.
El CIIT Latam Congress 2026 deja como lección que la innovación solo tiene sentido si logra demostrar valor. En un entorno cada vez más competitivo y exigente, las empresas deben ir más allá de la adopción tecnológica y enfocarse en generar impacto real, medible y sostenible.

