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Glencore alista estrategia de lixiviación e integra el Proyecto Quechua para frenar declive de producción en Antapaccay (Exclusivo)

Karim Batallanos, gerente general de Antapaccay

ProActivo | Compañía Minera Antapaccay proyecta un descenso en su volumen de procesamiento de cobre, ajustando sus metas operativas para garantizar la sostenibilidad del complejo a 4,050 metros sobre el nivel del mar. La filial del grupo Glencore busca compensar la caída de las leyes de mineral mediante la incorporación de tecnología de lixiviación de sulfuros y la consolidación de nuevos depósitos en la provincia de Espinar (Cusco).

La empresa prevé una contracción progresiva en su capacidad de procesamiento respecto a sus registros de 130,000 toneladas diarias. Sobre esta transición, Karim Batallanos, gerente general de Compañía Minera Antapaccay – Glencore, precisó:

“Nosotros estamos en un declive de producción. Pasamos de las 130,000 a estar en el orden de las 100,000 toneladas, y vamos a ir así en el mediano plazo; pero, por supuesto, hacia adelante hay un futuro interesante”, dijo en declaraciones recogidas por ProActivo durante el Desayuno Empresarial “Antapaccay: una historia de crecimiento”, organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú.

Innovación técnica para la planta de cátodos

La contracción operativa obligó a la minera a buscar soluciones tecnológicas para el tratamiento de sulfuros secundarios y primarios mediante lixiviación. El objetivo directo es dar continuidad operativa a la planta de cátodos —reactivada tras un periodo de inactividad— antes de llegar al punto de detención del circuito. Esta iniciativa responde también a la demanda de las comunidades locales, que hoy solicitan la permanencia de la instalación tras el proceso de capacitación técnica que incorporó a un 90 % de personal de la zona sin experiencia previa en lixiviación.

Conformación del Distrito Minero de Espinar

Glencore alinea la continuidad del complejo mediante la articulación territorial de cuatro activos estratégicos en Cusco: el Proyecto Quechua, incorporado al portafolio de Glencore a partir de 2025 para aportar nuevo mineral a la cadena de procesamiento; Coroccohuayco, proyecto en etapa de desarrollo que reforzará la capacidad extractiva de la unidad; Tajo Antapaccay, operación activa sobre dos tajos de mineralogía diferenciada (material competente y suave); y la Relavera Tintaya, reutilización del antiguo pit de minado de Tintaya reconvertido en un depósito de relaves de alta resistencia, estándar técnico que actualmente replican mineras como Yanacocha.

Estrategia de datos abiertos contra el conflicto ambiental

Ante los cuestionamientos ambientales en la cuenca de Espinar, Antapaccay implementó audiencias públicas trimestrales de libre acceso. En respuesta, la compañía entrega la información de sus monitoreos ambientales directamente a comuneros y autoridades académicas sin claves digitales de por medio, guiándolos en el levantamiento de muestras en campo.

Balance operativo e impacto económico regional

Aporte al PBI regional: La operación genera el 17 % del Producto Bruto Interno (PBI) de la región Cusco.

Inversión y dinamismo local: Entre 2019 y 2025, la minera acumuló una inversión de S/ 3,000 millones distribuidos en compras locales, empleo, convenios y proyectos sociales. Solo en compras a proveedores del entorno directo, la cifra supera los S/ 300 millones anuales.

Capacidad y escala de extracción: La unidad registra un movimiento anual de aproximadamente 210 millones de toneladas de material (alrededor de 600,000 toneladas diarias) para abastecer las plantas de tratamiento.

Fuerza laboral e inclusión: Genera 2,013 empleos directos, donde el 42 % corresponde a mano de obra local (ocupando posiciones que van desde la operación hasta la alta gerencia), además de integrar a más de 5,000 contratistas.

Gestión hídrica de circuito cerrado: La planta recircula el 99 % del agua empleada en los procesos minero-metalúrgicos y opera una planta de tratamiento de efluentes de 600 litros por segundo, cuyos vertimientos sirven para el riego y la ganadería en las cuencas de los ríos Cañipia y Salado.

Descarbonización y huella ambiental: La compañía opera su transporte interno con una flota 100 % eléctrica, mantiene 4 años de certificación en energía renovable y ha sembrado 585,000 árboles en 7,000 hectáreas, con una captura estimada de 37,200 toneladas de CO2.

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