
Si Estados Unidos e Irán no aumentan pronto el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, el mundo debería preocuparse por la seguridad energética, afirmó el jueves Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
«La seguridad petrolera sigue siendo una cuestión crítica», señaló Birol durante un evento organizado por el Council on Foreign Relations. «Deberíamos estar preocupados, y yo lo estoy, si la situación no mejora en las próximas semanas».
El estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima entre Irán y Omán, por la que normalmente transita alrededor de una quinta parte de los envíos energéticos mundiales, permanece mayormente bloqueado desde que el conflicto comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Pese a las fuertes alzas de los precios de la energía, Birol indicó que varios factores han moderado el incremento. Entre ellos figuran las reservas de China, que sumaban más de 1,000 millones de barriles de petróleo antes de la guerra, el ahorro de crudo mediante un mayor uso de vehículos eléctricos y transporte público, y una liberación coordinada por la AIE de hasta 400 millones de barriles de petróleo.
Sin embargo, advirtió que esas soluciones «no pueden durar para siempre». Birol ha señalado anteriormente que la guerra en Irán representa la peor interrupción energética de la historia.
El director ejecutivo de la AIE destacó también que el aumento de la producción de Estados Unidos, el mayor productor mundial de petróleo y gas, ha contribuido a aliviar parte de la presión sobre el mercado.
«El aumento de la producción en EE. UU. es muy bueno. (…) EE. UU. aumentó 1 millón, 2 millones, pero no puede aumentar 10 millones de barriles diarios de producción de crudo», afirmó.
La crisis de suministro de petróleo y gas ha afectado a economías de todo el mundo, aunque de manera desigual.
«Es principalmente Asia, porque Asia recibía entre el 80 % y el 90 % de esta energía desde el estrecho de Ormuz«, explicó Birol. Añadió que Japón y Corea del Sur han sufrido las consecuencias, aunque los países en desarrollo, entre ellos Pakistán, Bangladés e India, han sido los más perjudicados.
Asimismo, Birol alertó sobre los posibles riesgos para la salud de la población en los países en desarrollo, especialmente de las mujeres, quienes han recurrido a combustibles alternativos para cocinar, como estiércol y leña, debido a que los derivados del petróleo se han vuelto inaccesibles. Estas fuentes generan emisiones más contaminantes y representan mayores riesgos para la salud.
Finalmente, recordó que los precios del petróleo descendieron alrededor de US$ 20 por barril después de la liberación coordinada de reservas estratégicas realizada por la AIE en marzo. Esta medida envió una señal a los mercados de que la organización, integrada por más de 30 países, mantiene capacidad para recurrir nuevamente a sus reservas si la situación empeora.
«Aunque fue enorme», afirmó Birol sobre la liberación de hasta 400 millones de barriles, «fue solo el 20 % de las existencias que tenemos; el 80 % sigue en el bolsillo».
Fuente: Reuters

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