pallaqueras

Mujeres dedicadas a la minería artesanal en asentamientos de la región serán formalizadas. La Gerencia Regional de Energía y Minas inició el proceso de acreditación de 2 000 seleccionadoras manuales de oro o también conocidas como “”. El gerente regional de Energía y Minas, Juan Muñiz, indicó que a la fecha han empadronado a 1 650 y la meta es acreditar 2 000 trabajadoras hasta fin de año.

La mayoría proviene de centros mineros como Secocha, San Cristóbal, Mollehuaca, Los Andenes, San Martín, Paula-Chila, Ispacas, Andaray, Yanaquihua y Cerro Rico.

“Actualmente las son objeto de abusos por parte de muchas empresas y no pueden vender sus productos, nunca han sido reconocidas en nuestra región, pero esta gestión va a darles el lugar que merecen. Vamos a otorgar un certificado de acreditación para que no tengan problemas al momento de comercializar de sus productos”, mencionó el titular de la GREM.

Muñiz informó que este proceso además permitirá garantizar el Plan de Vigilancia y Prevención Sanitaria ante el coronavirus.

Radiografía de las “

El funcionario regional detalló que, según el estudio realizado en la Plataforma Integral de Minería a Pequeña Escala en 2019, el 75% de las estructuras familiares de los centros mineros de , Ayacucho y Puno en los que viven las pallaqueras es nuclear, es decir, está conformada por la madre, el padre y los hijos.

En tanto, el 21% es monoparental, es decir, está integrada por jefas de hogar que viven solas con sus hijos.

Respecto a la cantidad de hijos, el 53% de las encuestadas (493) manifestó tener de uno a dos hijos, lo que las sitúa dentro de la tasa actual de fecundidad en el Perú determinada en la Encuesta Demográfica, mientras que el 27% dijo tener entre tres y cuatro hijos, el 10% respondió tener entre 5 y 6 hijos, y otro 10% dijo no tener descendencia.

Asimismo, el 65% de los niños son menores de 18 años, de ellos, el 18% oscila entre los cero y los cinco años y suele acompañar a sus madres mientras realizan esta labor, el 24% tienen entre 6 y 11 años y asiste a las escuelas de las comunidades mineras artesanales y el 23% tiene entre 12 y 17 años y cursa el nivel secundario, generalmente, en colegios de ciudades grandes; aunque regresan en vacaciones a los centros poblados mineros para acompañar y ayudar a sus madres en la selección del mineral.

Fuente: La República