Carlos Oliva

ProActivo | En la crisis por la pandemia el uso de los () puede acelerar la ejecución del Plan Nacional de Competitividad, el cual prioriza el cierre de la gigantesca brecha en infraestructura que tiene Perú. “¿Por qué no tenemos un en la línea 2 del tren, por ejemplo? Es un proyecto millonario donde se necesitaba tener una oficina de gestión de proyecto”, manifestó Neyra, ex ministro de Economía y Finanzas del actual gobierno.

“La única manera de lograr ese objetivo (crecimiento del Perú), es mejorar la competitividad del país, no hay otra forma, cualquier otra será transitoria. Como la experimentada en la década pasada, que con los precios altos de los minerales se creció a tasas altas, pero se fue esa racha y se fue el crecimiento”, manifestó durante el foro virtual: “Reactivación Económica y Ejes de Desarrollo”, organizado por la Universidad San Martín de Porres, sede Arequipa. 

Plan de competitividad ya cuenta con 84 medidas

Oliva recordó que el Plan Nacional de Competitividad cuenta con 84 medidas y que su elaboración se hizo antes de la pandemia, para darle un mejor rumbo al desarrollo del país, en un esfuerzo conjunto del gobierno con el sector privado, en el que intervinieron varios gremios. Incluso participó un sindicato de trabajadores y universidades, por lo que refleja un consenso en esta materia.

Sin embargo, lamentó que por el surgimiento del coronavirus, el avance de las 84 medidas planteadas, a la fecha apenas llega al 17% y no se logra cerrar la brecha existente en infraestructura nacional, una medida necesaria para que el país sea competitivo.

“El año pasado, con el apoyo del BID y del gobierno británico, medimos la brecha de nuestra infraestructura sobre dos parámetros: el primero, respecto a los países con igual ingreso  al peruano; y nos dio una  brecha para llegar a un nivel acorde con nuestro ingreso promedio, de 117 mil millones de soles. El segundo es comparándonos con los países de la OECD, y la brecha fue de 373 mil millones de soles, casi el 50% del PBI nacional”, pormenorizó Oliva.

Al respecto, estimó que con las medidas previstas, en unos 5 años deberíamos llegar a tener una infraestructura como la de un país de ingreso similar al nuestro; mientras que  en 20 años, podríamos alcanzar a la de los países de la OECD.

“Por ejemplo, la brecha en salud, comparándonos con países similares a nuestro ingreso, es de 58 mil millones de soles. Mientras que la de largo plazo, respecto a los de la OECD llega a 85 mil millones de soles. Pero la más grande, es la del sector transportes”, precisó

52 proyectos son de impacto para la competitividad

Informó que el Plan Nacional de Infraestructura prioriza el desarrollo de 52 proyectos, identificados con una metodología del Reino Unido, y que tienen un gran impacto en la competitividad del país, requiriendo una inversión que bordea los 100 mil millones de soles.

“Una de las características de estos proyectos es que están vinculados a los sistemas administrativos del Estado. Son parte de la programación multianual del presupuesto estatal, lo que garantiza que van a tener financiamiento”, apuntó.

Tenemos alta productividad, pero no es competitiva

Refirió que en el ámbito de las empresas, ya sea por gestión o por la abundancia de recursos naturales, existen productividades muy altas en determinadas actividades económicas, pero que su comercio no es competitivo.

“Así, la productividad del sector forestal peruano es muchísima más alta que la de Chile, Suecia y Noruega; un árbol en Chile puede tardar 15 años en crecer, en Perú tarda 7 años. Sin  embargo, no somos capaces de poner ese árbol en el mercado de manera competitiva por carecer de una adecuada infraestructura portuaria. Traer madera de Ucayali a los puertos peruanos, es más caro que traerla de Chile”, puso como ejemplo.

Subrayó que, en consecuencia, contar con infraestructura adecuada ayuda a que los sectores productivos sean mucho más competitivos, y se pueda generar una diversificación productiva.

Señaló que de los 52 proyectos identificados, 29 son de Asociaciones Público Privadas, cofinanciadas y auto sostenibles, mientras que hay otro grupo con inversión pública directa.

Mencionó que 33 de estos proyectos se encuentran en la fase de ejecución, mientras que  los restantes aún están en la parte del diseño, “y esto demuestra que se ha estado avanzando con este plan dentro de las limitaciones, por los problemas que estamos viviendo”.

Oliva dijo que durante su gestión hizo cambios a la normativa de las Asociaciones Público Privadas, “una de las cosas que introdujimos en el último cambio del 2018 fue la necesidad de trabajar con los ()”, debido a que son herramientas que pueden darle impulso a la realización de las grandes inversiones.

“Por qué no tenemos un en la línea 2 del tren, por ejemplo. Es un proyecto millonario donde se necesitaba tener una oficina de gestión de proyecto”, cuestionó.

Majes – Sihuas en Arequipa

En otro momento mencionó que el proyecto integral Majes – Sihuas, es parte del Plan Nacional de Infraestructura, con posibilidad de habilitar más de 38,000 mil hectáreas, que puedan pasar a la agroexportación. “En su apogeo generará más de 145 mil empleos, es un proyecto potentísimo”, expresó.

Remarcó que más allá del plan de infraestructura, existen otras herramientas que se han ido perfeccionando en el país, como , instrumento también para desarrollar infraestructura.

sirve para financiar proyectos medianos o más chicos, como  colegios o postas médicas, etc. En Arequipa, por ejemplo, permitió la construcción del importante Puente Chilina”, indicó.

Finalmente, Oliva reiteró que ante el se necesita reactivar la economía mediante tales mecanismos de mejora de infraestructura para impulsar la competitividad del país a mediano y largo plazo, generar empleo y la demanda interna en el corto plazo para salir más rápido de la recesión.