Collahuasi cerró el primer semestre de 2026 con utilidades netas de US$ 673 millones, más del doble de los US$ 323 millones que había registrado en el mismo periodo del año anterior. La minera, controlada a partes iguales por Anglo American y Glencore, logró ese salto pese a que su producción de cobre fino cayó un 2.4%, hasta las 184,945 toneladas.
El resultado se explica por dos factores que empujaron en la misma dirección. Por un lado, el precio del cobre se mantuvo alto durante los primeros seis meses del año, lo que permitió mejorar los márgenes incluso con menos volumen. Por otro, la compañía aplicó un ajuste severo en sus costos operacionales. Con esas dos palancas, los ingresos por ventas de concentrado y subproductos llegaron a US$ 2,377 millones, y el Ebitda alcanzó los US$ 1,529 millones. La operación mostró además una señal de recuperación en el segundo trimestre, cuando la producción subió un 10% frente a los tres meses anteriores.
El mayor aporte al fisco es otro dato que salta a la vista. Collahuasi reconoció US$ 430 millones en impuestos totales durante el semestre. De ese monto, US$ 271 millones correspondieron al impuesto a la renta y US$ 159.4 millones al royalty minero, casi el triple de los US$ 59 millones que había pagado por ese concepto en 2025. La compañía aporta cerca del 10% de la producción nacional de cobre, así que su desempeño tiene un peso considerable en las cuentas públicas chilenas.
En paralelo a estos números, la minera vive un recambio profundo en su primera línea. Patricio Hidalgo, ex presidente ejecutivo de Anglo American Chile, asumió la presidencia ejecutiva el 1 de julio, en reemplazo de Jorge Gómez, quien se marchó a Codelco. Desde septiembre, Gonzalo Lara —con paso previo por BHP, Yamana Gold y Codelco— ocupa la vicepresidencia ejecutiva de Operaciones, en reemplazo de Dalibor Dragicevic, que se incorporó a Glencore. La reorganización también sumó a Pedro González-Carbonell al frente de una nueva Vicepresidencia de Planificación y Servicios Técnicos, y a Trinidad Greene en Personas y Organización. Se crearon además vicepresidencias de Lixiviación y de Sustentabilidad, con la mira puesta en el próximo ciclo de crecimiento.
Ese ciclo pasa, en parte, por el proyecto C20+, que contempla una planta desaladora y un sistema de impulsión para asegurar el suministro de agua en una operación ubicada en pleno desierto de Atacama. La minera también evalúa junto a Teck la posibilidad de conectar Collahuasi con Quebrada Blanca mediante una correa transportadora de 15 kilómetros, una iniciativa que busca sinergias entre ambas operaciones y que aún no tiene acuerdo firmado ni calendario público.
Con utilidades duplicadas y una estructura ejecutiva renovada, Collahuasi intenta posicionarse para un ciclo en el que el cobre sigue siendo protagonista. La producción del semestre fue menor, pero la rentabilidad alcanzó un nivel que la compañía no veía en años.

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