Foto: Reuters
La cifra, registrada hasta agosto, ya deja atrás el total de todo 2025 y representa un desembolso cercano a los US$160,000 millones. Los datos de la Administración General de Aduanas de China confirman un ritmo de compras que no se veía desde que comenzaron los registros en 2017.
Detrás de ese volumen hay dos fuerzas que empujan en la misma dirección. Por un lado, el Banco Central de China acumula ya diecinueve meses consecutivos de compras, con un aumento de 20 toneladas solo en agosto. Por otro, los inversionistas privados siguen buscando refugio en el metal ante las tensiones geopolíticas. El yuan fuerte desde principios de año también ayudó: abarató las importaciones y permitió a los reguladores conceder cuotas de aprobación más generosas.
El precio del oro al contado ronda los US$4,327 la onza este lunes, después de haber tocado máximos tras el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los analistas ven posible una recuperación hacia los US$4,550 si el metal se mantiene por encima de los US$4,250.
El movimiento no es exclusivo de China. A principios de mes, el Banco Central de Países Bajos trasladó 86 toneladas de oro desde Nueva York y Ottawa hacia Londres. La operación, realizada entre marzo y agosto, busca mejorar la liquidez de sus reservas y prepararse para escenarios de crisis. Con ese traslado, la participación de Londres en las reservas holandesas subió del 18.1% al 32.1%, convirtiéndose en el mayor centro de almacenamiento del oro neerlandés.

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