Julio Magri, Gerente de Proyecto de Aurys Consulting

Recordemos que el 02 de agosto fue el día del sobregiro de la Tierra, aquel que representa el momento en que la demanda humana supera la capacidad de renovación de la biosfera. Si bien en los últimos años se observa una estabilización en torno a esta fecha, seguimos consumiendo el equivalente a la biocapacidad de 1,7 planetas Tierra, necesitando volver a un saludable equilibrio entre consumo y regeneración, así lo indicó, Julio Magri, Gerente de Proyecto en Aurys Consulting.

Esta efeméride es un recordatorio de la urgente necesidad de continuar la transición hacia un modelo de Economía Circular y de usar de manera más responsable y eficiente los recursos de la naturaleza. Como todo periodo de transición, la adopción de la circularidad trae consigo una serie de complejos desafíos para las organizaciones, entre ellos: lograr la integración de la Economía Circular en la estrategia de la organización, avanzar hacia dimensiones de la circularidad de mayor impacto, y generar el suficiente conocimiento y experiencia técnica en el tema.

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Asimismo, el directivo indicó que para adoptar el modelo de Economía Circular de manera transversal en la cadena de valor y capturar todos los beneficios de este cambio de paradigma, el atributo de circularidad se debe integrar en la estrategia de la organización y estar respaldada por la dirección ejecutiva. De esta forma se refuerza la reducción en el consumo de materias primas, la eficiencia de los procesos y una menor generación de desperdicios, transformándose así en una fuente de valor para la organización, la sociedad y el medioambiente.

De otro lado, debemos avanzar hacia la aplicación de las dimensiones que en mayor medida logran mantener los productos y materiales en su máximo valor original. Hoy, la mayoría de las organizaciones se enfocan en iniciativas de reciclaje, la dimensión más conocida y sencilla de implementar, pero la de menor impacto ya que aborda la gestión de residuos generados con una lógica lineal. Para generar modelos de mayor circularidad se deben privilegiar las soluciones que transformen el diseño o la forma de uso de los productos o servicios, para lograr así reducir el consumo de recursos y la generación de residuos.

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Por último, el éxito de ese tipo de transformaciones pasa ineludiblemente por las personas, por lo que es necesario abordar la integración de la circularidad en las organizaciones con un plan de gestión de cambio que permita, por un lado, sensibilizar y motivar a las personas con respecto a la necesidad de transitar hacia un modelo circular y los beneficios asociados, y, por otro lado, entregar los conocimientos y formar las capacidades necesarias para habilitar la implementación del modelo.