Contabilidad Sostenible Deloitte

  • Los créditos y las compensaciones de carbono pueden representar activos o pasivos materiales, por lo que su contabilización adecuada fortalece la transparencia y la confianza de los grupos de interés.
  • Además de apoyar estrategias climáticas, su gestión impulsa mejores prácticas de gobierno, trazabilidad y control, claves para modelos de organizaciones más resilientes y orientados a cero emisiones netas.

En un contexto en el que las organizaciones buscan acelerar su transición hacia modelos más sostenibles, los créditos y las compensaciones de carbono están tomando un rol cada vez más relevante, no solo como instrumentos climáticos, sino como habilitadores de transparencia financiera, gestión de riesgos y alineación con los objetivos globales de cero emisiones.

Su importancia radica, entre otros factores, en que pueden tener efectos materiales en los estados financieros: los créditos y las compensaciones de carbono pueden representar activos o pasivos y su adecuada contabilización y divulgación permite reflejar con mayor precisión la situación y el desempeño financieros de una entidad, así como ofrecer a los grupos de interés una representación más fiel y confiable de sus esfuerzos de sostenibilidad.

“Una estrategia climática creíble no se construye solo con metas, sino con información consistente, trazable y comparable. Cuando los créditos y las compensaciones se gestionan y reportan adecuadamente, las organizaciones fortalecen su gobernanza, mejoran su capacidad de respuesta y avanzan con mayor claridad hacia sus compromisos de cero emisiones netas”, señaló Adriana Loaiza, socia de Assurance de Deloitte en Ecuador.

Dos instrumentos, dos mercados, un objetivo: integridad y confianza

Para comprender su aporte, es clave diferenciar su naturaleza y el ecosistema en el que operan. Los créditos de carbono se utilizan principalmente en sistemas regulados (mercados de cumplimiento), donde representan un derecho legal a emitir dentro de límites establecidos. En cambio, las compensaciones de carbono se emplean normalmente para cumplir objetivos voluntarios de reducción de emisiones, al financiar proyectos que reducen, eliminan o previenen emisiones, como iniciativas de reforestación o proyectos de energía renovable.

En ambos casos, la credibilidad del sistema se apalanca en la trazabilidad: los registros electrónicos permiten el seguimiento individual de cada crédito o compensación y ayudan a asegurar que una compensación se utilice una sola vez. Además, cuando un usuario final decide reclamar la reducción de emisiones, debe solicitar el retiro del registro, evitando su reventa o reutilización.

“En línea con las NIIF de Sostenibilidad (NIIF S1 y NIIF S2), próximas a implementar en algunos países de la Región Andina, la relevancia de los créditos y las compensaciones de carbono trasciende su reconocimiento contable y se centra en su impacto sobre la estrategia climática, la gestión de riesgos y las perspectivas financieras de la entidad. En particular, cuando estos instrumentos se utilizan para cumplir metas de reducción o compromisos de cero emisiones netas, es fundamental que las organizaciones revelen de manera transparente la proporción de sus objetivos que depende de reducciones directas frente al uso de compensaciones, así como la calidad, trazabilidad y supuestos asociados, fortaleciendo la credibilidad y utilidad de la información para inversionistas y otros grupos de interés”, afirmó Juan David López, socio de Assurance para Región Andina de Deloitte.

Beneficios organizacionales: transparencia, control y resiliencia

La adopción de créditos y compensaciones con criterios robustos puede traducirse en beneficios concretos para las organizaciones que buscan consolidar modelos más sólidos y sostenibles, entre ellos:

  • Transparencia y rendición de cuentas: una contabilización adecuada mejora la calidad de la información y fortalece la confianza de inversionistas, reguladores, clientes y otros grupos de interés.
  • Gobernanza y trazabilidad: el ciclo de vida (generación, validación, verificación, comercialización y retiro) impulsa controles, evidencia y disciplina operativa.
  • Mejor gestión del riesgo y resiliencia: al identificar obligaciones y exposiciones asociadas (por ejemplo, compromisos de compensación), las organizaciones fortalecen su capacidad de anticipación y respuesta.
  • Alineación con objetivos de cero emisiones: integrados de manera consistente con planes de reducción, contribuyen a avanzar en hojas de ruta hacia la neutralidad climática.

“Cuando las organizaciones integran los créditos y las compensaciones de carbono de forma rigurosa en su gestión, no solo avanzan en sus metas de sostenibilidad, sino que también refuerzan su resiliencia y su capacidad para tomar decisiones estratégicas informadas”, señaló Augusto de la Cruz, socio de Assurance de Deloitte en Perú.

Una contabilización precisa de las compensaciones y los créditos de carbono es esencial para reflejar de forma integral los compromisos medioambientales de una entidad junto con su situación financiera.