Por Kattya Barría, Local Business Area Manager de ABB Motion
El Perú atraviesa un momento decisivo para la minería. En el primer semestre de 2026, la inversión alcanzó los US$ 3,304 millones y creció 42.7% frente al año anterior, según el Ministerio de Energía y Minas. Este dinamismo abre oportunidades, pero también eleva la presión sobre la energía y los costos.
El reto no es solo disponer de más energía. Consiste en obtener mayor valor de cada unidad consumida y evitar que la producción, el consumo, los costos y las emisiones crezcan en la misma proporción. Esta es la lógica de la productividad energética. La eficiencia no puede ser una corrección posterior. Debe formar parte del proyecto desde la prefactibilidad y el diseño. Las decisiones sobre dimensionamiento, control, datos y mantenimiento pueden condicionar su desempeño durante décadas.
Los motores y los variadores de velocidad son fundamentales en esta estrategia. Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, los sistemas accionados por motores concentran entre el 60% y el 70% del consumo eléctrico industrial. En minería, sostienen la ventilación, el transporte de material, la trituración y el bombeo. Su selección impacta en el consumo, la continuidad y la seguridad.
El monitoreo permite detectar pérdidas de eficiencia, anticipar fallas y programar intervenciones. También convierte los datos de la operación en información útil para ajustar el desempeño antes de que un problema afecte la producción.
La gestión del ciclo de vida amplía esa mirada. El precio de compra representa solo una parte del impacto económico de un equipo. La energía, el mantenimiento, las actualizaciones y el riesgo de paradas no programadas también deben considerarse.
En las operaciones existentes, modernizar no significa reemplazar todos los activos a la vez. Implica conocer su desempeño, identificar las aplicaciones críticas y priorizar las mejoras que puedan generar mayor impacto. Una ruta gradual permite avanzar sin comprometer la continuidad.
Para el Perú, el reto es convertir este nuevo ciclo minero en mayor productividad y valor para las regiones. Una minería capaz de producir más con menos energía será más competitiva para atraer inversión, sostener empleo y fortalecer sus cadenas productivas. Incorporar la eficiencia desde el origen permitirá que el crecimiento del sector contribuya a un desarrollo más sólido y sostenible.

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