El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) acaba de mover una ficha clave en su estrategia para asegurar el suministro de minerales críticos. La Oficina de Minerales Críticos e Innovación Energética del DOE anunció este miércoles una asignación de US$10 millones para siete proyectos de investigación y desarrollo en etapa temprana. El objetivo es claro: encontrar formas más eficientes de recuperar y refinar los materiales que necesita la industria energética, sin depender tanto de proveedores externos.
Los proyectos seleccionados abordan tres frentes estratégicos: tierras raras, galio y cobre. La mitad de las iniciativas se enfoca en mejorar la extracción de cobre desde minerales sulfurados primarios, los más difíciles de procesar. La Escuela de Minas de Colorado probará métodos hidro y biohidrometalúrgicos, mientras que la Universidad de Arizona ensaya una combinación de nanoburbujas y surfactantes para acelerar la lixiviación.
El otro gran eje de la convocatoria es el galio. No se extrae en minas propiamente dichas, sino que se recupera como subproducto de procesos industriales. Y en eso se enfocan tres proyectos: mejorar su extracción desde corrientes de residuos de bauxita, desde los desechos de refinerías de zinc y desde otros flujos industriales, sin necesidad de abrir nuevas minas. Lo lideran Indium Corporation, la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y el Laboratorio Nacional Oak Ridge.
El resto de los proyectos apunta a las tierras raras. Case Western Reserve University trabaja en un proceso de electrólisis con sales fundidas para producir metales de tierras raras pesadas de manera más eficiente. Y FAST Metals investiga la recuperación de galio y óxidos mixtos de tierras raras a partir de residuos industriales.
La gestión de estos fondos estará a cargo del Critical Materials Innovation Hub (CMI Hub), un centro de innovación del DOE que desde 2013 trabaja en reducir la dependencia de Estados Unidos de materiales críticos sujetos a interrupciones de suministro y fluctuaciones de precios. La asistente secretaria de Energía, Audrey Robertson, fue clara sobre el sentido de la inversión: desbloquear nuevos métodos de producción que fortalezcan las cadenas de suministro y garanticen que los fabricantes estadounidenses tengan acceso a los materiales que necesitan para competir y liderar.
La selección de los proyectos, sin embargo, no es una garantía definitiva de financiamiento. Antes de que los recursos se entreguen, cada equipo deberá negociar las condiciones técnicas y financieras con el DOE, que podría modificar los montos o incluso cancelar el proceso antes de formalizar cada adjudicación. La adjudicación de US$10 millones se enmarca en un impulso más amplio del Gobierno estadounidense por asegurar el acceso a materiales clave para la transición energética. Con China controlando gran parte del procesamiento mundial de tierras raras y galio, cada dólar invertido en tecnologías alternativas suma. Estos siete proyectos son un paso en esa dirección.

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